Poner la comida en el centro del microondas parece lo lógico. En realidad, hay un sitio mejor

La tendencia habitual cuando metemos algo en el microondas es colocar los alimentos justo en el centro

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Eva R. de Luis

Editor Senior
  • Revisado por:

  • Jose Antonio Carmona

Uno de los electrodomésticos más socorridos para el día a día con nuestra apretada agenda es el microondas: lo mismo te calienta el agua para una infusión, la leche por las mañanas, ese tupper (de un material apto, por supuesto) para cenar cuando llegas a casa sin muchas ganas de cocinar o te descongela rápidamente un trozo de pan. El microondas sigue teniendo secretos: admite muchas preparaciones, pero solo con lo anterior ya le sacamos suficiente partido.

Sin embargo, es altamente probable que estés cocinando mal los alimentos en el microondas. O, mejor dicho, que puedas cocinarlos antes y mejor. Una de las claves está en qué parte del plato giratorio del microondas colocas los alimentos.

Más allá de excepciones en las que introducimos un plato o una bandeja grande que ocupa la práctica totalidad del área disponible, y en las que el margen de diferencia va a ser poco significativo, la tendencia habitual cuando metemos algo en el microondas es colocar los alimentos justo en el centro del plato giratorio. No es la mejor idea si buscamos un cocinado más rápido y mejor.

Breves apuntes sobre el funcionamiento del microondas

Vlad Zaytsev Dv3xrcq6hu4 Unsplash Imagen | Vlad Zaytsev en Unsplash

Los microondas calientan los alimentos gracias a una radiación electromagnética de alta frecuencia (las microondas), que provoca la vibración de moléculas que forman parte de los alimentos, como las de agua, azúcares o grasas. A mayor vibración, más fricción, lo que produce el calor que los cocina. Salvando las distancias, es algo parecido a cuando nos frotamos las manos para calentarnos.

Si al leer lo de las radiaciones te ha generado cierto temor, lo normal en un microondas que funciona bien es que esté correctamente aislado (de lo contrario, además de poder afectar a nuestra salud, también afectaría a otras ondas como las del WiFi).

Estas ondas van rebotando dentro del recipiente, generando efectos de picos y valles, de modo que, cuando dos picos coinciden, se genera una mayor intensidad. Pero si coinciden un pico y un valle, pueden neutralizarse parcialmente. Por eso la mayoría de los microondas cuenta con un plato giratorio que favorece el movimiento, lo que ayuda a conseguir una exposición más uniforme y a reducir las diferencias de calentamiento entre unas zonas y otras.

Habida cuenta de este problema de calentamiento poco homogéneo, el sector evoluciona hacia microondas sin plato giratorio, que lo resuelven mediante sistemas que distribuyen las microondas de forma más uniforme por la cavidad, además de emplear una base plana, pero suelen ser más caros.

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Otro punto importante del funcionamiento de las microondas es que penetran solo unos centímetros en muchos alimentos. De forma simplificada, es como si la potencia de calentamiento disminuyera conforme las ondas se adentran en el medio que las absorbe. Así, las zonas exteriores de la comida reciben directamente más energía y la parte interna termina calentándose en buena medida por conducción desde las capas exteriores. De ahí que le cueste más alcanzar una temperatura uniforme y que remover, por ejemplo, una sopa de vez en cuando ayude a repartir mejor el calor.

Tanto por la distribución de las ondas como por su capacidad de penetración puede deducirse que estamos ante un calentamiento que no siempre es homogéneo, de modo que de vez en cuando nos encontremos con que, al sacar un alimento del microondas, haya partes que estén ardiendo y otras frías.

Dónde colocar la comida en el microondas para calentarla mejor

Micro Imagen | Amazon

Aunque lo habitual es colocar el recipiente justo en el centro del plato giratorio, resulta más conveniente situarlo cerca del borde exterior de este. De este modo, el recipiente recorrerá una trayectoria más amplia durante el giro y pasará por más zonas del campo de microondas, lo que puede favorecer un calentamiento más uniforme.

Si lo que vas a calentar es un plato con varios alimentos, también puede resultar recomendable distribuirlos próximos al borde exterior del plato formando un círculo (piensa, por ejemplo, en un plato con albóndigas). Cuanto más repartidos estén y menos amontonados, más fácil será conseguir un calentamiento uniforme.

Lo de colocar una tapa (con algún agujero para que escape el vapor) sobre la comida no sirve solo para evitar que los restos salgan despedidos y ensucien el interior del microondas —que también—, sino que contribuye a minimizar la evaporación del agua mientras se cocina. Como resultado, la preparación quedará menos seca.

Aunque resulta más cómodo configurar el microondas durante varios minutos de una sola vez para calentar la comida, conviene hacerlo en intervalos cortos de tiempo (por ejemplo, de un minuto) y, después de cada intervalo, remover la comida para favorecer la distribución del calor.

Cuando suene el pitido final, no abras el microondas inmediatamente: es mejor esperar un par de minutos para que el calor continúe distribuyéndose por el alimento y se iguale su temperatura.

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