Elegir una pantalla para jugar no es sólo cuestión de pulgadas: cuándo es mejor un televisor y cuándo un monitor

En una tele moderna, el HDMI 2.1 suele ser la puerta de entrada a VRR y ALLM, dos funciones clave para jugar con menos tirones y menor latencia

tele o monitor para jugar
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Manuel Naranjo

Editor

Entre un monitor gaming y una tele para jugar hay un choque de filosofías. El monitor va a lo directo: rapidez, nitidez a corta distancia y cero florituras. La tele, en cambio, quiere convertir cualquier partida en un plan de salón, con más pulgadas, más brillo y esa sensación de esto ya parece un evento, incluso cuando solo estás echando una partida rápida.

El lío empieza cuando, en 2026, muchas teles ya hablan el idioma gamer con soltura: HDMI 2.1, VRR, ALLM, modos juego automáticos y hasta frecuencias altas en gamas concretas.

En Samsung esto se nota especialmente, porque sus Neo QLED y OLED recientes están muy enfocadas hacia ese uso.

Monitor o tele: la decisión real empieza por el tipo de juego

Si tu prioridad son shooters competitivos, multijugador rápido o cualquier juego donde un input lag bajo y una respuesta inmediata marcan diferencia, el monitor suele llevar ventaja. Para partidas que exigen reflejos, lo normal es que el monitor gane por facilidad para llegar a altas tasas de refresco y por la sensación de control más cruda del escritorio.

En cambio, si lo tuyo es jugar en consola a campañas, aventuras, deportes o títulos cinemáticos, la tele empieza a tener mucho sentido por pura experiencia: tamaño, HDR más contundente, mejor brillo para salas iluminadas y una imagen que se disfruta desde el sofá sin estar pegado a la pantalla.

La tele puede ser muy interesante para jugar

tele Samsung para jugar

El salto importante de una tele moderna para jugar está en tres siglas. HDMI 2.1 para abrir la puerta a 4K a 120 Hz en muchos casos, VRR para evitar tirones y ALLM para que la tele active el modo de baja latencia sin que tengas que bucear por menús.

En Samsung, además, hay un detalle muy de lo conecto y me olvido: el Auto Game Mode, que detecta la consola y ajusta el modo juego automáticamente para recortar latencia. Es el tipo de cosa que no luce en una ficha técnica, pero sí se nota en el día a día.

Y si juegas en PC, el panorama también se está moviendo: ya te contamos hace nada que varias teles y monitores de Samsung en 2026 ya están recibiendo soporte oficial para NVIDIA G-Sync, que es justo uno de los puntos que suelen hacer dudar a quien alterna consola y ordenador.

Y es conveniente recordar que hay un detalle práctico que se repite una y otra vez cuando algo no va fino: el puerto y el cable importan. En teles modernas, usar el HDMI correcto y el cable adecuado puede ser literalmente la diferencia entre tener VRR y 120 Hz o quedarte en una experiencia normalita.

Lo que sigue empujando hacia el monitor

monitor Samsung para jugar

Aunque las teles han mejorado muchísimo, el monitor sigue teniendo dos ventajas muy difíciles de copiar. La primera es la comodidad a corta distancia: texto, interfaz, minimapa, HUD y lectura fina se ven más naturales cuando estás a 60 u 80 centímetros. La segunda es el control del movimiento en escritorio, donde es más fácil priorizar tasas de refresco muy altas.

Aquí es donde mucha gente se da cuenta de que su problema no era elegir lo mejor, sino elegir lo que encaja con su uso personal: si juegas dos horas por la noche en el sofá, la tele tiene todo el sentido. Si curras y juegas en el mismo sitio, el monitor te ordena la vida.

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