Nunca uses limpiacristales para tu monitor si no quieres acabar con la capa antirreflejos. La solución es mucho más fácil

Lo más recomendable es limpiar con un paño de microfibra y, si hace falta agua, aplicarla al paño

limpar un monitor
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Manuel Naranjo

Editor

Hay manchas que te sacan de quicio. Estás currando, vas a ver un vídeo, abres una foto… y ahí está: una huella perfecta en mitad del monitor, como si alguien hubiera marcado territorio. Lo normal es tirar de lo que tengas más a mano en casa, y el limpiacristales suele ganar por goleada.

El problema es que un monitor no es un cristal. Muchos paneles modernos llevan tratamientos antirreflejos y acabados mate que no están pensados para aguantar químicos de limpieza doméstica.

Samsung, de hecho, tiene su tecnología antirreflejos Glare Free, que se basa precisamente en un filtro y un tratamiento del panel para controlar reflejos. Si eso existe, es porque la superficie del panel importa… y conviene tratarla con mimo.

Antes de meterte en líos, quédate con esta idea: lo más seguro casi siempre es lo más simple.

Por qué el limpiacristales no es la mejor opción

Los limpiacristales suelen llevar mezclas pensadas para dejar un vidrio impecable, pero en pantallas pueden jugar en tu contra. Algunos incluyen alcoholes, amoníaco u otros aditivos que, en ciertos recubrimientos, pueden provocar zonas blanquecinas, nubes, pérdida de uniformidad o un acabado raro que ya no se va.

Y lo peor es que no siempre se nota al instante. A veces el daño aparece como un velo con el paso de los días, cuando te das cuenta de que esa mancha ya no es mancha: es el recubrimiento que se ha quedado tocado. Si tu monitor o tele presume de antirreflejos, el riesgo es aún más lógico.

limpiando monitor Samsung

La forma correcta: microfibra en seco y paciencia

La rutina buena empieza en seco. Pañito de microfibra limpio, sin pelusas y sin restos de otros productos. Nada de papel de cocina y nada de bayetas que hayan limpiado la encimera. Pasadas suaves, sin apretar, como si estuvieras puliendo un faro.

Si es polvo, con esto suele bastar. Y si es una huella reciente, muchas veces también. La clave está en repetir con suavidad y no convertir el panel en un campo de batalla.

Cuando la mancha se resiste, la solución sigue siendo simple: humedecer ligeramente el paño, nunca rociar la pantalla. Piensa en paño apenas húmedo, no en un paño empapado. Limpias la zona con esa parte humedecida y, acto seguido, secas con otra parte seca del mismo paño o con otro paño limpio.

Dos señales de que lo estás haciendo mal

Si ves que el paño deja arrastre o que necesitas apretar para que algo salga, para. En ese punto, lo más habitual es que haya suciedad grasa o restos de producto anterior, y frotar más solo aumenta el riesgo de marcar el recubrimiento.

La segunda señal es el clásico: pulverizas y se te escurre una gota hacia el borde. El problema es que un líquido puede acabar donde no debe. Por eso la norma de oro es tan aburrida como efectiva: líquido al paño, siempre.

Imágenes | Dall-E con edición

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