Limpiar la plata de casa en segundos y sin esfuerzo: el truco de la abuela que es toda una clase de química

Lejos de lo que muchos pueden pensar, la plata se pone negra de forma inevitable y no es por el contacto con el oxígeno

Pexels Pixabay 262896
Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
jose-antonio-carmona

Jose Antonio Carmona

Editor Senior

Si en casa tienes algún elemento de plata (incluso cubiertos), habrás visto que, con el paso del tiempo, estos adquieren un antiestético tono negruzco. Da igual que los limpies a menudo: este defecto de la plata es inevitable. Pero acabar con él es muy fácil.

Mucha gente piensa que el mejor remedio pasa por llevarlo a un especialista para que se encargue de limpiarlo o, como alternativa económica, comprar un producto específico para limpiar la plata. Sin embargo, existe un simple pero efectivo “remedio de la abuela” que realmente funciona.

Y no, no se trata de uno de esos trucos virales que pueden verse por Internet. En este caso, se trata de una demostración clásica de cómo funciona la química y su aplicación básica en el mundo real. Aquello que quizás aprendiste cuando estabas estudiando en clase: una lección de electroquímica.

¿Por qué se pone negra la plata?

Y lo primero es tener claro el motivo por el que la plata adquiere con el paso del tiempo, ese tono negruzco. Al contrario de lo que muchos pueden pensar, la planta no se oxida por el contacto con el oxígeno, sino que reacciona con trazas de azufre (sulfuro de hidrógeno) presentes en el aire, en ciertos alimentos o en el sudor de nuestra piel. Esta reacción forma una fina capa oscura en la superficie de la joya o el cubierto llamada sulfuro de plata.

La ciencia detrás del truco

Pexels Karola G2 6205 Foto de Karolina Grabowska www.kaboompics.com

Teniendo claro el motivo por el que la plata se pone negra, ahora toca ver cómo funciona este truco basado en la química clásica. Lo único que hay que hacer es calentar agua y, en un recipiente, introducir el utensilio de plata que se haya ennegrecido.

Junto a este utensilio, hay que añadir un poco de bicarbonato y papel de aluminio y, después, con cuidado, verter el agua caliente. Con esta mezcla lo que hacemos es crear una especie de pequeña pila o celda galvánica: una ecuación en la que cada elemento tiene un papel protagonista.

Por una parte, el papel de aluminio, al ser mucho más activo que la plata, se oxida (cede electrones). El agua caliente actúa como electrolito y facilita que esos electrones “viajen” hacia la plata. Y el bicarbonato, disuelto en el agua, ayuda a conducir la reacción. Además, la temperatura alta acelera el proceso químico.

Cuando la plata ennegrecida entra en contacto con el aluminio dentro de este baño de agua con bicarbonato, los electrones fluyen del aluminio hacia la plata. A nivel molecular, el azufre abandona la plata y se une al aluminio, formando sulfuro de aluminio.

Plata Imagen | Directo al Paladar

La gran ventaja de este método. La ventaja de este truco, además de ser mucho más económico, es que, si optas por limpiar la plata con productos específicos (como pastas abrasivas), estás literalmente “lijando” y eliminando esa capa negra… y con ella, una pequeña parte del material. Y eso, con el paso del tiempo, supone un desgaste para la pieza.

Con este método químico de aluminio y bicarbonato la pieza de plata no se estropea ni pierde material con el paso del tiempo: la reacción revierte el proceso y devuelve el brillo, transformando el sulfuro de plata y dejando la superficie limpia y reluciente.

¿Cada cuánto deberías limpiar la plata? 

Plata

La respuesta corta es: depende del uso que le des. Si hablamos de piezas que te acompañan a diario, como tus pulseras favoritas o esa cubertería que usas a menudo, lo ideal es darles un pequeño repaso cada dos o tres semanas. Por el contrario, aquellos adornos que solo están de exposición en una estantería se conforman con una limpieza trimestral.

Además, la forma en la que guardas estas piezas es importante. Para evitar que adquieran ese tono oscuro tan poco favorecedor, el mejor truco es conservarlas en saquitos de terciopelo o en bolsitas con cierre hermético. Por último, ten cuidado con las colonias, las lociones corporales o los químicos del hogar; intenta que no entren en contacto con tu plata, ya que aceleran muchísimo su proceso de oxidación.

Foto de portada | Pixabay

En Xataka SmartHome | Cómo limpiar la lavadora y sus gomas sin dañarla

Inicio