Si hay algo que personalmente detesto cuando tengo que instalar una tele, son los cables. Aunque los fabricantes cuidan cada vez más este aspecto, por mucho diseño que tengan los televisores, los cables siempre están ahí para recordarnos lo antiestéticos que resultan (a no ser que los escondamos). Por eso llama la atención la solución que Sony ha integrado en sus nuevos televisores de gama alta, los Bravia 7 II y Bravia 9 II: un soporte transparente que hace que los cables se vuelvan invisibles.
Los nuevos televisores True RGB Bravia 7 II y Bravia 9 II, que Sony quiere posicionar en su gama más alta, tienen algo que va más allá de la calidad de imagen que muestra su pantalla. La marca ha trabajado en el diseño y, aunque parezca increíble, la estrella es una pieza de plástico que actúa como una especie de capa de invisibilidad.
Diseño del modelo Bravia 7 II
Los nuevos modelos de Sony mantienen el tradicional diseño premium de la marca, con acabados y materiales cuya calidad se nota al tacto. Pero en este caso, junto con una estructura metálica que busca garantizar la estabilidad de la pantalla y evitar vuelcos, han añadido un soporte de plástico que realmente luce cuando te das cuenta de que sirve para hacer invisibles los cables.
¿Cómo funciona esta ilusión óptica?
Imagen | Sony
El secreto de este panel está en su diseño lenticular. Está formado por unas finísimas láminas dispuestas en vertical que juegan con la luz, refractándola y desviándola. Lo que realmente llama la atención de este sistema es que se comporta de manera distinta dependiendo de lo lejos que esté el objeto situado detrás.
Lo que consigue esta estructura, tal y como muestran en DIGITAL fernsehen, es que la luz que llega desde la pared del salón rebote en la placa desde muchos ángulos distintos. Las láminas del plástico distribuyen esa luz de manera uniforme y el resultado es que el ojo sigue viendo lo que hay al fondo de la habitación. Es como un efecto blur en las fotos: se ve borroso, pero se ve.
Imagen | DIGITAL fernsehen
Lo que parece magia no es más que pura física y una forma brillante de redirigir la luz. Con este diseño, si se coloca algo justo detrás del panel, como pueden ser los cables o cualquier otro elemento, no se verá. Es algo que funciona especialmente bien a unos 15 centímetros de distancia. El truco está en que la luz que emite o refleja ese objeto más pequeño se dispersa hacia los lados. Al ocurrir esto, el objeto pierde contraste. Como nuestro cerebro necesita bordes y contrastes claros para identificar las cosas, simplemente deja de procesarlo. Para nosotros, el cable ha desaparecido.
Hay un pequeño pero. Este efecto óptico es casi perfecto, pero tiene una curiosa limitación: si el cable o el objeto que se intenta camuflar es de color rojo, al panel le costará un poco más esconderlo. Los colores oscuros, amarillos o turquesas, en cambio, se desvanecen sin problema.
El panel no tapa los objetos con materiales opacos, sino que engaña a nuestros ojos para que no reciban la información de la imagen de forma directa.
Vía | DIGITAL fernsehen
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