Tener un sistema de aire acondicionado en casa, ya sea de tipo fijo o portátil es ideal para estar confortables en verano, aunque hay ocasiones en las que puede dar la sensación de quedarse corto y necesitar más potencia.
Esto puede suceder en días muy calurosos o simplemente porque nosotros en un momento concreto estamos algo más sofocados de lo normal. No importa, que para eso están los aparatos. Simplemente cogemos el mando, bajamos un par de grados y ya está, tenemos más fresquito otra vez.
Bajar la temperatura no siempre es la mejor opción
Bajar la temperatura puede ser una forma eficaz de acabar con el calor en un momento puntual, pero no la más adecuada, ni teniendo en cuenta el consumo energético ni otros posibles problemas secundarios asociados. ¿El motivo? Pues hay varios, como una mala distribución del aire, el consumo energético y expulsar un aire demasiado frío.
Por ejemplo, por cada grado extra que bajas la temperatura tendrás un incremento en el consumo eléctrico de entre el 7 y el 10 %. Si lo que haces es solo bajar uno o dos grados de forma puntual en el mando para quitarte el sofocón unos minutos u horas un día concreto, el gasto añadido es insignificante. Pero si lo haces de forma habitual, entonces sí puede llegar a ser importante.
Además quizá tengas problemas añadidos, como que el chorro de aire que llega es demasiado frío y en ocasiones puede resultar molesto. Esto es debido a que los split de aire acondicionado son capaces de generar aire muy frío que sale a entre 5 y 10 grados, dependiendo del modelo y las capacidades de refrigeración.
E incluso puede que aunque estés generando este aire tan frío no puedas aprovecharlo debido la colocación del propio equipo, que puede estar en lugares alejados donde se produzca una acumulación de aire frío y no acabe llegándonos a nosotros. En estos casos podemos tratar de subir la potencia de ventilación para que el aire llegue mejor, pero esto tiene varios inconvenientes, como un exceso de ruido.
¿Qué puedo hacer para evitar todos estos problemas? Pues una de las formas más sencillas pasa por utilizar el aire acondicionado para generar frío con una potencia de ventilación baja, y luego otro sistema para ayudar a distribuir este frío por la sala hasta nuestra posición. Por ejemplo un ventilador clásico de aspas situado en mitad de la habitación.
Complementar el aire acondicionado con un ventilador
Usar un ventilador auxiliar al aire acondicionado es una forma de distribuir mejor el frescor por la sala sin tener que bajar la temperatura y permitiendo que la sensación térmica que tenemos se reduzca notablemente sin subir mucho el consumo de luz.
Porque sí, algo más de electricidad gastaremos, ya que encender un ventilador típico puede suponer unos 30-40 vatios más de luz, cifra que compensa si lo comparamos con el gasto de bajar un par de grados la temperatura en el aire y además subir la potencia de ventilación de este para que nos llegue mejor.
En cuanto al ruido, un ventilador externo funcionando a una potencia media suele hacer menos ruido que el motor del ventilador del split subido de potencia, ya que es capaz de mover mucho más aire con una menor rotación de las aspas y tiene que hacerlo en una distancia más corta, por ejemplo a nuestro lado, no en la sala completa como el split.
Por último, otra ventaja de este sistema es que el ventilador auxiliar podemos ponerlo en modo oscilante y así conseguir un reparto todavía más uniforme del frío.
Imagen portada | Xataka Smart Home
En Xataka Smart Home | Llega el verano y no tienes aire acondicionado en casa. Con estas sencillas medidas podrás sobrevivir al calor estival
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