Sony y Panasonic en el abismo. Fabricar teles fuera de China ya no es rentable: el final del "made in Japan"

  • El problema es que las marcas chinas ofrecen una calidad prácticamente similar a un precio mucho menor

  • Esto se debe sobre todo a que son capaces de controlar totalmente la cadena de producción y ofrecer precios sin competencia

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Jose Antonio Carmona

Editor Senior

Lo hemos visto hace apenas unas horas: el sello “Made in Japan”, que durante décadas fue sinónimo de máxima calidad e innovación en el salón de casa, se va desdibujando en nuestros televisores. Primero fue Sony, y Panasonic es la última gran marca en “caer” ante la fuerza que llega desde China.

Los últimos movimientos apuntan a un cambio de paradigma: fabricar y diseñar ya no parece tan rentable y, en este contexto, muchas marcas se hacen la misma pregunta: ¿por qué no dejar la fuerza bruta de la fabricación en manos de otros? Ahí es donde entra China, con una capacidad de producción descomunal (y esto se refleja en los precios) a la que, hoy por hoy, parece que ningún país puede acercarse.

El adiós de los gigantes nipones

Teles

En este escenario, las legendarias marcas japonesas, presionadas por los costes de producción y por una feroz guerra de precios, están tirando la toalla en parte del proceso. Panasonic y Sony han sido las últimas en dar ese paso.

Primero fueron los móviles, y ahora les toca a los televisores. Lo que estamos viendo con las Smart TV de marcas muy potentes no es algo nuevo: ya lo hemos visto antes con muchos otros productos (los teléfonos son un ejemplo clarísimo y, por detrás, viene también el coche eléctrico).

La imparable maquinaria industrial china, impulsada por unas economías de escala inalcanzables para gran parte del resto del mundo, está marcando el rumbo y ahora le ha llegado el turno a los fabricantes de televisores: fabricar pantallas fuera del gigante asiático ha dejado de ser un negocio realmente viable. Y Sony y Panasonic han sido de las últimas en ceder.

El reciente anuncio de Panasonic marca el fin de una era. La compañía, histórica pionera en tecnología de imagen, ha alcanzado un acuerdo estratégico con el fabricante chino Skyworth. A partir de ahora, será esta firma asiática la encargada de desarrollar y fabricar buena parte de su catálogo de televisores, incluyendo sus modelos con paneles OLED. 

La rentabilidad manda. Aunque no hay cifras, todo apunta a que pa estrategia de externalizar la producción a China es la única vía para que Panasonic pueda mantener la viabilidad de su división de consumo sin incurrir en pérdidas insostenibles.

Panasonic Imagen | Análisis de la Panasonic Z95B para Xataka

Pero Panasonic no está sola en esta rendición. Sony, el fabricante del que salió el sello Trinitron y sus más modernos Bravia, ha tomado un camino parecido aunque no igual. La compañía nipona ha cedido la fabricación de sus televisores a la china TCL mediante un acuerdo por el que TCL asume el 51% del control, dejando a Sony con un 49%. En la práctica, este movimiento supone la salida efectiva de Sony del negocio de la fabricación directa, aportando su invaluable fuerza de marca y su tecnología de procesamiento de imagen a los competitivos paneles ensamblados por su socio chino.

Estas decisiones ponen el último clavo en el ataúd de la manufactura televisiva nipona, sumándose a una larga lista de deserciones que comenzó años atrás. Nombres ilustres como Toshiba, Hitachi, Pioneer o Mitsubishi hace tiempo que abandonaron el barco o vendieron el derecho a usar su marca a terceros.

Las cifras del "sorpasso" chino

Mercado Imagen | Counterpoint Research

El impacto de la competencia china se refleja con unas cifras que no dejan lugar a dudas en los últimos informes del mercado global. Según datos recientes de firmas de análisis como Counterpoint Research o Sigmaintell Consulting para finales de 2025 y principios de 2026, el mapa del sector ha mutado por completo.

TCL y Hisense, imparables: TCL ha protagonizado un ascenso meteórico, escalando hasta alcanzar un 16% de cuota de mercado mundial y pisándole los talones al líder histórico, la surcoreana Samsung (que ha retrocedido del 18% al 17%). De hecho, TCL llegó a superar a Samsung en volumen de envíos globales puntuales en el último mes de 2025. Por su parte, Hisense se ha consolidado en el podio, arrebatando a LG el puesto que ostentó durante años en volumen de unidades.

El desplome japonés. Mientras las marcas chinas inundan los grandes almacenes, el peso de los fabricantes nipones se ha vuelto marginal en volumen. Sony, que en su día fue líder indiscutible, languidece hoy en torno al décimo puesto del ranking global, con una cuota de mercado de apenas el 1,9%.

La guerra de precios

Pexels Dom J 7304 45112 Foto de Dom J

Pero, más allá de las grandes cifras del mercado, solo hace falta que nosotros mismos, como usuarios, nos demos una vuelta por cualquier centro comercial o entremos en una web para comprar un televisor: frente a los precios más altos de los fabricantes japoneses, nos encontramos con alternativas de marcas chinas mucho más asequibles.

Mientras que un televisor prémium de 65 pulgadas (OLED o Mini LED de gama alta) de Sony o Panasonic de última generación puede moverse fácilmente entre los 2.000 y 2.500 euros, las alternativas chinas, con especificaciones sobre el papel muy similares, llegan a las tiendas muchas veces por debajo de los 1.000 o 1.300 euros. Así, de primeras, se me viene a la cabeza como la Sony Bravia II o la Panasonic TX-65MZ2000E se pasan de los 2.500 euros.

China ya hace lo que otros no pueden. La clave de este drástico cambio de paradigma reside en una batalla de precios que es posible gracias a un control total de la cadena de suministro. Fabricantes como TCL (dueña de CSOT, uno de los mayores productores mundiales de paneles) y Hisense pueden permitirse ofrecer televisores de gran formato con tecnologías punteras a precios que rompen el mercado.

Para nosotros, como consumidores, esta enorme brecha de precio ha resultado ser demasiado atractiva como para ignorarla: ¿pagas 2.500 euros o prefieres pagar 1.500 euros por casi lo mismo? Esto se traduce a que las marcas japonesas quedan relegadas a un nicho exclusivo de puristas y cinéfilos dispuestos a pagar un alto sobreprecio. 

Y desde Japón han hecho lo más evidente: en lugar de desangrarse intentando mantener fábricas propias que no pueden competir en precio, han optado por sobrevivir aliándose con su mayor competidor. Ahora la duda es... por cuanto tiempo.

Al ceder sus líneas de producción a Skyworth y TCL, Panasonic y Sony han aceptado la cruda realidad del sector: el futuro del televisor, sin importar qué logotipo lleve impreso en el marco, se fabrica y se ensambla en China.

Imagen portada | Generada con Nano Banana Pro por Pepu Ricca para Xataka Móvil

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