Tengo que reconocer que limpiar el microondas es una de las tareas que más me desesperan cuando intento mantener la cocina impecable. Como lo usamos casi a diario, es muy fácil que acumule suciedad. Por eso, cada vez que veo un truco de limpieza, lo pongo a prueba… y este es de los que más me convence.
Junto con la campana extractora y la zona de los fogones, el microondas es una de las partes de la cocina en las que más trabajo me cuesta dejar todo bien. Los restos de comida y la grasa acumulada suelen ser los grandes culpables. Pero en el caso del microondas, con este truco, mantenerlo limpio y reluciente resulta bastante más sencillo.
Con base científica
Ya sabemos que una de las claves para limpiar con menos esfuerzo —no solo en la cocina, sino en cualquier rincón de la casa— es seguir una rutina periódica. Así evitamos que la suciedad se acumule y luego cueste más retirarla. En el microondas esto es todavía más importante, porque se mezclan restos resecos de comida con grasa adherida.
Y aquí es donde entra en juego el truco del papel absorbente. Es un método muy simple que facilita muchísimo la limpieza del microondas y ayuda a evitar que la suciedad se quede incrustada. Además, tiene base científica:
Por un lado, ayuda a que los alimentos no se resequen. Ese papel hace de “tapita”, retiene parte del vapor y crea un ambiente más húmedo dentro del plato. Así, la comida se mantiene más tierna y es menos probable que quede correosa o dura.
También favorece un calentamiento más regular. Al haber humedad, el calor se reparte mejor y es más fácil evitar zonas demasiado calientes y otras todavía frías.
Además, sirve para contener salpicaduras (y este es el truco). El papel funciona como una barrera sencilla que frena gotas de salsa o grasa, así que el interior del microondas se ensucia mucho menos.
Y si lo usas con alimentos fritos (por ejemplo, beicon o algunos aperitivos), puede absorber parte de la grasa sobrante, lo que ayuda a que queden con mejor textura y algo más crujientes.
Solo necesitas colocar una servilleta de papel sobre el plato antes de pulsar el botón de inicio (eso sí, sin aplastar la comida, para que el vapor pueda salir sin problema).
Con este gesto estás creando una especie de barrera que atrapa las salpicaduras antes de que lleguen a las paredes del electrodoméstico. Así evitas que se queden restos pegados, especialmente cuando calientas platos con bastante líquido.
Es un truco especialmente útil con comidas que llevan salsa, porque al calentarse suelen formar burbujas que estallan y salpican por todas partes. Y claro, esos restos terminan llegando incluso a las zonas más difíciles de limpiar del microondas.
También viene muy bien cuando calientas huevos, ya sean fritos o enteros. En el caso de los fritos, la yema puede saltar mientras se calienta; y en el de los huevos enteros, pueden reventar de golpe y dejar todo perdido con restos que se secan en cuestión de segundos.
El beicon, la mantequilla y otros alimentos similares también ensucian mucho al calentarse. Sueltan pequeñas partículas de grasa que se dispersan con el calor y acaban formando una película grasienta en el techo y en las paredes del microondas.
Una rutina de limpieza
Si la suciedad ya se ha acumulado, toca esforzarse un poco más pero no te preocupes, porque puedes guardar el estropajo. El método más efectivo, rápido y ecológico es aprovechar el poder del vapor.
Para hacerlo, prepara una mezcla muy sencilla: en un bol apto para microondas, echa una taza de agua y añade unas rodajas de limón (o, si prefieres, un par de cucharadas de vinagre blanco). Después, caliéntalo a máxima potencia durante unos 5 minutos, o hasta que veas que el cristal de la puerta queda completamente empañado.
Cuando termine, no abras la puerta enseguida. Déjalo cerrado otros 5 minutos para que el vapor siga actuando dentro. Ese pequeño truco ayuda a ablandar incluso la suciedad más pegada y las manchas más difíciles.
Para rematar, saca el bol con cuidado para no quemarte y pasa un paño de microfibra por las paredes interiores. Verás que la suciedad sale casi sola, sin frotar apenas.
Y para mantener el microondas en buen estado, basta con unos hábitos muy simples: tapar la comida para evitar salpicaduras, usar solo recipientes aptos y darle a tu electrodoméstico un pequeño “spa” de vapor cítrico una vez al mes.
Lo que nunca debes calentar
Dicho esto, recuerda que hay elementos y alimentos que nunca debes calentar en el microondas, no solo para evitar sustos peligrosos, sino también para que el microondas funcione correctamente durante más tiempo.
No metas en el microondas papel de aluminio, envases metálicos, plásticos que no sean aptos para este uso (pueden desprender sustancias nocivas), bolsas de papel marrón (como las de panadería), platos o tazas con decoraciones, ribetes dorados o plateados, envases de corcho blanco (poliestireno)...
Calentar estos productos o materiales puede causar chispas, fuego, pequeñas explosiones, problemas de seguridad alimentaria e incluso una pérdida importante de propiedades nutritivas.
Vía | DAP
En Xataka SmartHome | He probado si el microondas sirve para evitar llamadas: esto es lo que me ha pasado con el móvil
Ver 0 comentarios