Salvo que seas una persona a la que le guste la tecnología y trastear con ella, solemos funcionar con el piloto automático cuando contratamos el WiFi de casa. Viene el técnico, realiza la instalación rápidamente, comprueba que todo funciona y se va.
Después comienzas a configurar tus dispositivos y a usarlos en el día a día, y descubres el first world problem: mi casa tiene poco más de 50 metros cuadrados, cinco habitaciones y el WiFi llega mal a dos de ellas. Afortunadamente, no he tenido que gastarme ni un euro ni entrar en los ajustes del router para mejorar la cobertura.
Una buena instalación, una elección de ubicación regula
Antecedentes. Hace un año y medio me mudé a este pequeño piso, que a mi llegada ya disponía de varios cables y cajetines de internet de anteriores inquilinos. Ahora hay otro cajetín más y otro cable que cuelga en la fachada interior. En teoría, 50 metros cuadrados no son tantos como para tener problemas de cobertura.
La instalación fue rápida y con pocas preguntas. Vamos, que el técnico lo colocó donde estimó pertinente, que como regla general suele ser en un sitio lo más cercano posible al cable de entrada. Si se trata de una instalación nueva, existe la opción de pedirle que nos lo coloque donde queramos, pero ya advierto que es probable que suba el precio si hay que tirar más cable de lo normal o montar rosetas extra.
En mi caso tuve suerte: lo instaló en la habitación en la que trabajo, lo que me permite conectar el ordenador por cable y varios aparatos más sin problema. Además, está más o menos en el centro de la casa, aunque esto no es exacto, ya que también influyen otros factores, como por ejemplo la presencia de pilares. Eso sí, mientras que en la cocina —justo enfrente— y en el dormitorio principal llega bien, en el salón y en el baño hemos experimentado problemas, por ejemplo, con los Echo del salón y al cargar contenidos en diferentes servicios de streaming. Aunque la prueba es tan sencilla como ir, teléfono en mano, con la aplicación de Instagram abierta y ver qué tal se cargan los contenidos.
Comprar un dispositivo extra para mejorar la cobertura del WiFi no es una opción para mí, porque considero que mi piso es lo bastante pequeño como para no necesitarlo. Además, hay un montón de trucos para mejorar la cobertura del WiFi y, aunque algunos implican meter mano a la configuración, otros son tan básicos que cualquiera podría llevarlos a cabo, como por ejemplo cambiar la ubicación del router.
Buscando la mejor ubicación posible para el router
Imagen | Enrique Perez Xataka
Antes mencionaba que el técnico realizó la instalación donde buenamente estimó pertinente pero, ¿es esa la mejor ubicación para el router? Teniendo en cuenta la arquitectura de mi piso, la oficina está más o menos en medio de la casa, así que parcialmente sí, pero la elección del mejor sitio para el router no acaba aquí.
Al comienzo del artículo explicaba que es fácil actuar con el piloto automático con el tema de la instalación para que todo termine cuanto antes. Si a eso añadimos que los routers no destacan precisamente por su belleza y que mi casa es pequeña, os confesaré que le encontré el sitio perfecto desde el punto de vista del espacio y la estética… otra cosa es la cobertura y la velocidad.
Antigua localización del router
Justo delante de la toma de internet, pero en vertical y encajado entre la impresora y mi mesa de trabajo. Lo ideal es colocar el router en la posición más favorable para que la emisión y recepción de señales tengan el mayor alcance posible y las menores interferencias. Eso sí, estamos condicionados por la longitud de los cables si no queremos recurrir a alargadores, que pueden añadir pérdidas a la señal de entrada. ¿Y si nos liamos la manta a la cabeza y cambiamos toda la instalación? En ese caso, lo mejor es mapear la estructura de la vivienda y la distribución de las señales inalámbricas en las diferentes habitaciones, por ejemplo con la aplicación WiFi Analyzer, disponible gratis para Android y Windows.
En mi caso, el margen de maniobra desde la toma es de aproximadamente metro y medio… y solo con eso ya he notado mejorías. No he tenido más que quitarlo de ahí, subirlo a la mesa de trabajo y colocarlo lo más a la derecha posible, acercándolo a la zona del pasillo. Solo con esto ya puedo ver Instagram cuando estoy en el baño y he notado una ligera mejoría en la experiencia con mi smart TV.
La nueva localización del router
Así que, si tienes problemas con la cobertura, la primera medida que conviene tomar por su sencillez es cambiar la ubicación del router. Ten en cuenta que, si tiene antenas, lo ideal es colocarlas en perpendicular; que debe estar al menos a la altura de los dispositivos a los que se va a conectar; que conviene alejarlo de objetos metálicos —ay, esa impresora pegadita— o de grandes volúmenes de agua; y que no hay que instalarlo en el interior de un mueble. Siempre que sea posible, merece la pena acercarlo al centro de la casa.
Imagen portada | Iván Linares
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