Casi todos hemos usado alguna vez toallitas húmedas o papel higiénico para limpiar el inodoro o el lavabo. Esto hay que tener en cuenta

Suele ser una solución rápida y sencilla que tenemos muy a mano, aunque su uso cotidiano puede ser contraproducente

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Paco Rodríguez

Editor Senior

Si hay una parte de la casa que conviene mantener lo más limpia posible ese el cuarto de baño, y especialmente inodoros y lavabos que suelen ser los más propensos a acumular gérmenes y suciedad si no se mantienen adecuadamente.

Está claro que limpiarlos con sus bayetas y detergentes específicos es lo ideal, aunque muchas veces por falta de tiempo o porque la mancha que hemos hecho no ha sido mucha podemos pensar en utilizar otros elementos como papel higiénico o toallitas húmedas. ¿Qué puede salir mal?

Papel higiénico y toallitas para limpiar el baño

Hay que reconocer que es de lo más cómodo tras por ejemplo dejar gotas en el lavabo o el inodoro el coger un poco de papel higiénico que tenemos a mano y darles un repaso. Es rápido, sencillo y eficaz.

Y de hecho es una gran opción si lo hacemos de forma ocasional, pero no para el día a día. ¿El motivo? Pues hay varios. Para empezar, que el papel higiénico, por mucho que podamos pensar, no hace magia con la suciedad y solo la va a trasladar de sitio.

Es un objeto muy poroso pensado para absorber la humedad y efectivamente es capaz de atrapar parte de la suciedad entre sus fibras, pero también lo es que va a propagar buena parte de los gérmenes por el asiento o superficie donde lo usemos sin eliminarlos por completo. No desinfecta, solo atrapa parte de la suciedad y la mueve de sitio parcialmente.

Sanibell Bv Oe2d7u6hqwc Unsplash Imagen: Sanibell BV

Así, usarlo en un momento puntual para quitar un poco de suciedad puede ser adecuado, pero si nos acostumbramos a hacerlo todos los días y no desinfectamos después, estaremos dejando que los gérmenes campen a sus anchas.

En caso de emplear espray desinfectante, podemos rociar con el asiento del inodoro o el lavabo, esperar un rato y luego ya sí podemos usar el papel higiénico para limpiar la superficie. Aunque aquí hay un problema adicional en el que no solemos pensar: algunos papeles higiénicos son demasiado abrasivos.

Si alguna vez habéis usado de esas marcas que parecen papel de lija, no es solo que lo notes en la piel, sino que también la cerámica de los elementos del baño puede deteriorarse. De hecho, algunas marcas japonesas de inodoros publicaron en su día advertencias sobre el uso del papel higiénico en sus productos, explicando que puede causar arañazos o incluso provocar decoloraciones en los materiales del asiento y la porcelana haciendo que en pocos meses o años aparezcan tonalidades amarillentas.

Y es que, aunque a simple vista el papel higiénico parece suave, su textura y composición pueden ser abrasivas para superficies delicadas como el esmalte del inodoro, del lavabo, la cisterna o de las tapas de madera lacadas. A largo plazo, los pequeños arañazos que genera pueden acumular suciedad y dificultar la limpieza, lo que incrementa el riesgo de proliferación de bacterias.

¿Y las toallitas húmedas, son mejor que el papel higiénico? Pues sí por varios motivos. Para empezar, podemos comprar de las que lleven una solución desinfectante con alcohol, lo que permitirá que al pasarlas por la superficie del inodoro o el lavabo estemos no solo moviendo la suciedad, sino también acabando con los gérmenes.

Pero además suelen ser mucho más suaves que el papel higiénico y además están húmedas, por lo que no dañan la superficie de la porcelana ni plásticos de los elementos del baño. Eso sí, si las utilizamos es imprescindible tirarlas a una papelera, nunca por el desagüe, ya que a diferencia del papel higiénico no están pensadas para deshacerse en contacto con el agua y pueden acabar causando un atasco en las tuberías.

Imagen portada | Point3D Commercial Imaging Ltd.

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