Han inventado un tipo de cemento inspirado en las ostras. Promete ser hasta 10 veces más resistente y de secado más rápido

Pretende ayudar a reducir la huella de carbono al tiempo que mejora la eficacia adhesiva de este tipo de productos

Wilker Oysterslo
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Paco Rodríguez

Editor Senior

En los últimos años la búsqueda de nuevos materiales de construcción más sostenibles y capaces está siendo incesante, como por ejemplo veíamos con este "cemento frío" que promete reducir la factura en aire acondicionado o este otro de origen español encaminado también al ahorro energético.

El que hoy traemos es también un tipo de cemento, pero viene de parte de Jonathan Wilker, profesor de química en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Purdue y experto en la innovación en adhesivos y materiales biomiméticos. Además su misión no es el ahorro energético, sino mejorar la adherencia y resistencia.

Un cemento inspirado en las ostras

Sobre la base de la química que las ostras utilizan en los arrecifes de kilómetros de largo, los científicos dirigidos por Wilker afirman haber han encontrado una manera de crear cemento que es más fuerte y seca más rápido que el actual.

Su investigación fue publicada en Chemistry of Materials y afirman se diferencia de los que se usan en la actualidad en que permite mejorar el rendimiento, la fragilidad y la sostenibilidad de los cementos y hormigones.

Wilker Oyster Testing

La sustancia que las ostras usan para unirse es fundamentalmente de naturaleza inorgánica. Es principalmente carbonato de calcio, un material aparentemente débil que podemos encontrar en las tizas por ejemplo. Pero las ostras han combinado estos compuestos inorgánicos con un pequeño porcentaje de materiales orgánicos para hacer un material mucho más resistente que además es capaz de pegarse en el agua.

Según Wilker, la mayoría de los adhesivos que se venden actualmente están hechos de compuestos orgánicos derivados del petróleo. El cemento de ostra que han inventado tiene solo alrededor del 12 % de compuestos orgánicos para ayudar a unir los inorgánicos, lo que hace que su huella de carbono sea muy inferior.

Para ponerlo a prueba construyeron inicialmente múltiples bloques de cemento del tamaño de un cubo de azúcar y los probaron para medir su resistencia a la compresión. Luego unieron varias de las baldosas del baño junto con su cemento y trataron de separarlas, midiendo la fuerza que necesitaban para hacerlo. ¿El resultado? Pues que las piezas de cerámica se rompían antes que el cemento.

Para continuar con las pruebas el equipo comparó su cemento con otro comercial comprado en una ferretería y el resultado fue que el basado en la fórmula de las ostras fue unas 10 veces más fuerte a la hora de adherirse y la resistencia a la compresión se duplicó.

Por supuesto, se trata todavía de una investigación en fase preliminar y no de un producto que podamos comprar ya en las tiendas, pero Wilker y su equipo esperan continuar mejorando el rendimiento de su cemento pendiente de patente, así como continuar buscando cómo hacer que este material sea más accesible, más sostenible, más neutro en carbono y más asequible.

Vía | Ecoinventos | Purdue University

Imagen portada | Purdue University

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