Aunque durante mucho tiempo fueron la parte olvidada de muchas casas, los años del confinamiento hicieron que muchos usuarios miraran con otros ojos a las terrazas. Esto es lo que les ha pasado a estos compradores, que hace ocho meses adquirieron una vivienda en la que han convertido la terraza en la pequeña gran joya de su hogar.
Porque, cuando la compraron, la terraza era algo que pasaba totalmente desapercibido. Un espacio gris y oscuro, sin nada que destacar, en el que, sin embargo, ellos vieron un gran potencial. Así que se pusieron manos a la obra y, sin grandes reformas, han conseguido transformarla en el centro de la vida familiar.
@andreaseviilla_ Mi terraza antes 😖 VS mi terraza ahora ✨ Hace 8 meses desde que compramos este piso y lo que más nos gustó fue la terraza porque tenía mucho potencial pero no estaba nada aprovechada, así que decidimos darle un cambio y ahora se ha convertido en la parte favorita de nuestra casa 🥰 Aún quedan algunas cositas por hacer, pero ¿qué os parece el cambio? #terraza #jardin #antesyahora #transformation #reformadecasa ♬ original sound - MOTORSPORT FILES
Y no hace falta echarle mucha imaginación: las imágenes del “antes” hablaban por sí solas. De entrada, era una terraza clásica, con el suelo revestido con esas habituales baldosas marrones que no aportaban ningún tipo de calidez ni resultaban acogedoras. De hecho, el lugar carecía por completo de privacidad y de atractivo estético.
Era una zona más de la casa, en una ciudad con la que se mezclaba sin destacar. Le faltaba ese aire fresco capaz de diferenciarla del entorno gris que la rodeaba y, hasta entonces, funcionaba más como un trastero que como una zona de descanso.
La metamorfosis
El cambio ha sido total. Lo que antes era una zona a la que no hacían mucho caso se ha convertido hoy en el corazón de la vivienda. La transformación no ha necesitado grandes obras, sino una estrategia inteligente basada en materiales naturales y una distribución con sentido.
Cambiaron el suelo y el salto fue a mejor. El gran acierto ha sido la apuesta por el césped artificial. Su verde intenso rompe con la dureza previa y aporta una frescura inmediata, transformando la terraza en un pequeño jardín privado. Es la solución perfecta: estética impecable, instalación rápida y un mantenimiento mínimo para quienes buscan resultados sin complicaciones.
Imagen | @andresasevilla_
Han granado en intimidad. Para ganar privacidad, se han revestido los muros con paneles de cañizo y bambú. Este cerramiento no solo nos protege de las miradas ajenas, sino que envuelve el espacio en una textura orgánica muy acogedora, otorgándole ese aire relajado tan propio de los exteriores mediterráneos.
Imagen | @andresasevilla_
Un salón bajo el cielo. La nueva organización aprovecha cada centímetro para crear distintos ambientes:
- Zona de comedor: presidida por una mesa de madera y lámparas de fibras naturales, ideal para disfrutar de desayunos tranquilos o cenas bajo las estrellas con un toque boho-chic.
- Rincón de desconexión: una zona de descanso con sofás mullidos y cojines que funciona como una extensión del salón principal, pero al aire libre.
El toque final: naturaleza y detalles
La vida ha llegado de la mano de la vegetación. Una cuidada selección de macetas, cactus y plantas resistentes al sol han suavizado las líneas arquitectónicas, llenando de color y energía cada esquina.
Finalmente, los pequeños detalles —velas, textiles de lino y piezas artesanales— son los que terminan de contar la historia de este lugar, aportando esa coherencia estética y esa calidez que convierten una simple terraza en un auténtico hogar.
Imágenes | @andresasevilla_
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