La forma más sencilla de dormir mejor en verano no está en el aire acondicionado: está en mover bien el aire de casa

Más allá de depender del aire acondicionado, nuestra casa esconde muchos trucos y ventilar bien es el mejor

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Jose Antonio Carmona

Editor Senior

Un sueño reparador es fundamental para disfrutar de una buena salud y mejorar la calidad de vida. Muchos pueden pensar aquello de que ya “dormiremos cuando estemos muertos”, pero ojo, porque el descanso es básico para que el cuerpo se autorrepare. Y noches como estas, de calor sofocante, ayudar, lo que se dice ayudar, no ayudan.

La ciencia nos habla de lo importante que es dormir, y el calor no ayuda. Tampoco lo hace abusar de ventiladores y, menos aún, de aires acondicionados. Y no solo por el precio de la luz. Intentar dormir con calor no es fácil, pero una de las posibles soluciones está al alcance de todos y, además, es gratis. Por intentarlo no se pierde nada.

El secreto está en el aire… no en el acondicionado

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No podemos tomarnos a la ligera la falta de descanso. Un día no pasa nada; dos, tampoco. Pero cuando ya son noches y noches, nuestro cuerpo lo nota. Estamos más irascibles, tenemos más problemas para pensar, aprender y tomar decisiones… La falta de sueño está relacionada con la pérdida de hasta un 10% de nuestra precisión motora y con un deterioro importante de nuestra capacidad de percepción. Y en noches tórridas, todo esto se acentúa. Dar vueltas en la cama, sin dormir, viendo cómo pasan las horas, puede ser desesperante.

Por eso, para intentar dormir y, de paso, no saquear la cuenta con una factura de la luz desmesurada, podemos tirar de algo tan básico como las corrientes de aire y mantener la casa fresca. Algo que nuestros abuelos, padres y demás antepasados ya hacían, porque no somos los únicos que hemos sufrido noches de calor infernales.

Cuando no había tantos medios como ahora, contar con refrigeración natural era básico. Es cierto que las paredes de las casas no eran de papel, como ocurre en muchas viviendas actuales. Basta con ver los enormes muros de las casas antiguas en pueblos y ciudades. Sí, no usaban aislantes modernos, pero eran más frescas en verano y más cálidas en invierno.

Y, en caso de no poder contar con una temperatura uniforme y querer rebajar el calor, el aire puede ser uno de los principales aliados. O, mejor dicho, las corrientes de aire.

Se trata de aprovechar la ventilación que puede ofrecer nuestra casa usando corrientes de aire y beneficiándonos de la diferencia de temperatura entre el aire más caliente y el más frío. Mientras que el aire caliente tiende a ascender, el frío baja. A este fenómeno hay que sumar la existencia de tres tipos de ventilación: unilateral, cruzada y de tiro térmico. Y, con ambos ingredientes, agitar la coctelera.

La ventilación unilateral es la que logramos al abrir una ventana o cuando todas están en la misma pared y no están enfrentadas o cruzadas. La verdad es que ayudar a refrescar, ayuda poco. La ubicación de las ventanas, todas en línea, no genera demasiada corriente.

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La ventilación cruzada es la que provocamos al abrir ventanas enfrentadas, es decir, situadas en paredes opuestas. Imaginemos una ventana orientada al sur y otra al norte, ya sea en la misma estancia o en habitaciones distintas. De forma natural, si hace algo de viento, puede aparecer una corriente de aire, pero también la lograremos gracias a la diferencia entre las presiones del aire caliente del exterior y el aire más fresco del interior de la casa.

Por otro lado, la ventilación de tiro térmico o de efecto chimenea es la que se produce cuando el aire caliente utiliza un corredor vertical para ascender. Para que nos entendamos, es la que podemos lograr con un patio de vecinos, un patio interior, una escalera… Con ella se genera un efecto ventosa que atrae el aire de zonas más frías mientras el aire caliente asciende por ese corredor.

Buscar corrientes de aire con sentido

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Visto todo esto, es fundamental aprovechar las posibilidades de nuestra casa. Si vas a alquilar o comprar, puedes fijarte en la orientación y en sus opciones de ventilación, eligiendo la vivienda que consideres menos castigada por los elementos. Pero si ya tienes una casa y estás atrapado por un alquiler o una hipoteca, toca aprovechar las posibilidades que ya tienes.

Buscar habitaciones menos castigadas por el sol es fundamental. También lo es crear corredores de aire, ya sea mediante ventilación cruzada o mediante efecto chimenea. La primera la puedes lograr, por ejemplo, abriendo ventanas de habitaciones con distinta orientación o ventanas enfrentadas dentro de una misma estancia.

Si abrimos ventanas en extremos opuestos de la casa, lograremos una ventilación cruzada que, además, puede combinarse con el efecto chimenea si una de esas ventanas da a un patio. Y si hay un pasillo de por medio, aún mejor, porque favorecerá una mayor ventilación del piso.

También puedes aprovechar la ventilación de chimenea si tienes un patio interior o incluso usando el típico patio de vecinos, o patio de luces, que muchos tenemos en casa. Hasta puedes mezclar ambos sistemas si una de las ventanas da, por ejemplo, a un patio o a una escalera.

Dicho todo esto, hay algunos aspectos que debemos tener en cuenta. No se trata de abrir ventanas a lo loco y sin sentido. Cualquier momento no sirve para ventilar nuestra casa. Hay que hacerlo en las primeras horas del día y, para dormir, cuando la temperatura exterior comience a bajar. Hacerlo durante las horas más calurosas del día puede ser contraproducente.

Ventilar

Además, para establecer corrientes de aire no es necesario abrir las ventanas de par en par. Basta con abrirlas ligeramente o, si es posible, usar la apertura basculante. Se trata de mantener una apertura similar en ambas ventanas para optimizar la corriente de aire.

Una vez dicho esto, si establecemos una corriente de aire entre dos habitaciones o ventanas, conviene mantener el resto de estancias cerradas para no restar eficacia a la ventilación.

En resumen, es un paso más para intentar mantener la casa a una buena temperatura y que esto nos ayude a dormir mejor. Un consejo que se suma a otros, como limitar el uso de televisores, ordenadores, consolas y otros aparatos que hacen subir la temperatura, o usar ropa fresca y tejidos naturales. Todos ellos son consejos sencillos y al alcance de la mano.

Foto de portada | Artem Podrez

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