Uno de los factores que más influye en el nivel de confort que tenemos dentro de casa es la temperatura, que idealmente se sitúa en verano entre los 23°C y los 25°C según los expertos, y que para poder alcanzarla con el calor que hace lo más probable es que tengamos que recurrir a usar el aire acondicionado.
Pero en general lograr esta temperatura recomendada de forma homogénea en las diferentes habitaciones o incluso en la misma sala si esta es grande no es tan sencillo como coger el mando a distancia del aire acondicionado y seleccionar el valor óptimo, por ejemplo 24 ºC, ya que hay una serie de factores que influyen en la temperatura final que tendremos en la sala.
Temperatura real a la que estamos
Es algo que cuando vinieron a instalar mi aire acondicionado dejó claro uno de los técnicos, en cuanto vio la disposición alargada de mi salón, con forma claramente rectangular con un lado mucho más largo que el otro. "Elija un valor en el mando, pero no servirá de mucho. Tendrá que comprobar la temperatura real que le llega al final de la sala" me dijo.
Y es que el error más común al elegir nuestra temperatura ideal con el mando del aire acondicionado es pensar que dicho valor va a trasladarse inmediatamente al lugar donde estaremos sentados o pasando el rato. En general esto no será así y dependiendo del caso podremos tener una diferencia de entre dos y cuatro grados.
Por ejemplo, en mi caso concreto si selecciono en el aire que quiero "24ºC" nunca estaré a sea temperatura. Junto al aire puedo estar tranquilamente a 20ºC, algo lógico porque el chorro de aire sale muy frío. Pero en la otra punta de la sala estamos tranquilamente a 22-23 ºC y podemos pasarnos de frío.
El principal motivo es que la mayoría de equipos de aire acondicionado actuales tienen el termostato en el cuerpo del split, el aparato por donde echan el aire y que está colocado a casi dos metros de altura (en algunos casos incluso más) y alejado del usuario. Este aire expulsado al estar frío desciende y se queda más cerca del suelo, con lo que el aire caliente sube y hace que la temperatura leída por el termostato no sea nunca la real.
Imagen: José Antonio Carmona
Hay algunos modelos, los menos, en los que el propio mando a distancia del aire acondicionado tiene el termómetro con el que mide la temperatura de la sala. Si nuestro modelo es de estos, entonces lo que tenemos que hacer es llevarnos el mando allí donde estemos para que la temperatura sea la que realmente queremos.
Pero si nuestro equipo es de los normales con el termómetro en el split, el truco para tener la zona donde estamos a la temperatura deseada es tan simple como poner otro termómetro externo cerca. Por ejemplo, si donde vamos a estar más tiempo es sentados o tumbados en el sofá, podemos poner un termómetro en una mesita auxiliar o un mueble, e ir variando la temperatura del aire acondicionado hasta que este termómetro cercano marque esos 24-26 grados ideales (o la temperatura que estemos buscando).
Un proceso al que habrá que dejar tiempo para que la temperatura real de la sala se estabilice, y que variará con el paso de los días dependiendo de factores como la temperatura ambiental, el calor, la humedad del aire, el uso que hagamos de otros equipos electrónicos como la tele, etc. Así, quizá un día de julio para tener 24 ºC donde estamos sentados haya que poner el termostato a 26ºC, mientras que en plena ola de calor de agosto tengamos que bajarlo a 23 ºC.
Es una situación muy frecuente en habitaciones alargadas con el equipo de aire acondicionado en uno de los extremos y nuestra posición en el otro, o también en salas grandes cuando hay mesas, muebles y obstáculos entre el emisor de aire y el sofá y además estamos muy lejos del mismo.
Un ventilador para lograr temperaturas más homogéneas
Imagen: Xataka Smart Home
Si tenemos este problema con la distribución de las temperaturas en la sala hay básicamente dos trucos adicionales que podemos probar: poner el ventilador del aire más fuerte y que se esté moviendo continuamente (función swing) para que reparta mejor el chorro y con suerte nos llegue hasta nuestra posición.
O la alternativa que me recomendó mi instalador: complementar el aire acondicionado con otro sistema adicional como un ventilador en mitad de la sala. Es decir, utilizamos el aire acondicionado de pared para generar frío desde una de las paredes y luego, en una posición intermedia, otro sistema para ayudar a distribuir este frío por la sala hasta nuestra posición.
Por ejemplo podemos emplear un clásico ventilador con aspas en forma circular de los de toda la vida, uno en formato torre, un evaporador con sistema de ventilación integrado o incluso un humidificador si cuenta con buena capacidad de ventilación.
Otra ventaja de usar un ventilador extra es que tendremos menos ruido que si subimos el ventilador del aire acondicionado al máximo, y además podremos dirigir y controlar mejor el flujo de aire que nos llega, calculando la temperatura real del aire que nos da en nuestra posición si hemos puesto el termómetro como comentábamos al principio.
Imagen portada | José Antonio Carmona
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