Cómo arreglar una sartén con el fondo oxidado

  • Engrasa la sartén después de limpiarla con una capa muy fina de aceite y frótala con una toalla de papel

  • No es lo mismo limpiar una sartén de hierro que una de teflón o de acero inoxidable

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Jose Antonio Carmona

Editor Senior

Con el paso del tiempo, las sartenes de hierro fundido pueden llegar a acumular una fea capa de óxido. Mucha gente piensa que lo mejor que puede hacer es llevarlas a un punto limpio y deshacerse de ellas. Sin embargo, también es posible dejarlas como nuevas.

Con un poco de paciencia y el tratamiento adecuado, una sartén que parece no tener salvación puede recuperar buena parte de su aspecto y volver a utilizarse con normalidad. Una forma sencilla de alargar su vida útil y evitar desecharla antes de tiempo.

El secreto del aceite

Pexels Dariaobymaha 1684032 Foto de Daria Obymaha

Mucha gente cree que ver óxido en una sartén de hierro fundido equivale a tener que tirarla a la basura. Nada más lejos de la realidad. Con un poco de paciencia, puede quedar prácticamente como nueva siguiendo los consejos que dan los fabricantes de sartenes como Skottsberg.

Lo primero que tienes que hacer es eliminar el óxido que hay en la base de la sartén. Pero ojo: debes hacerlo en seco. Sin mojar la sartén, frota con fuerza las zonas oxidadas usando un estropajo de lana de acero o una lija hasta que el metal quede limpio.

Cuando hayas eliminado el óxido, lávala con agua y un poco de lavavajillas suave para quitar cualquier residuo. Y ojo, porque el siguiente paso es fundamental.

Antes de seguir, es básico que la seques de forma meticulosa para que no queden restos de humedad: no puede quedar ni una sola gota de agua. Sécala con un paño limpio e incluso puedes ponerla unos segundos al fuego para asegurarte de que se evapora cualquier resto de agua.

Con la sartén totalmente seca, ahora debes extender una cantidad muy fina de aceite (no de oliva ni de nuez) por toda la superficie —interior, exterior y mango—, retirando el exceso con papel de cocina.

Estamos llegando al final y ya solo queda sellar la sartén. Métela en el horno precalentado a unos 230 °C durante aproximadamente una hora. Esto creará una película protectora sobre el metal.

Si la sartén estaba muy dañada, puedes repetir el proceso con otra nueva capa de aceite y horneado un par de veces más hasta que recupere su característico acabado oscuro y antiadherente.

¿Cómo evitar que se forme óxido?

El óxido se forma en las sartenes de hierro cuando se guardan con restos de humedad y permanecen almacenadas así durante un periodo prolongado de tiempo. De ahí la importancia de asegurarse siempre de que se sequen completamente después de lavarlas.

Si la sartén es de hierro fundido y tiene un poco de óxido, puede seguir utilizándose, aunque lo mejor es limpiarla antes. Otro asunto distinto es que la sartén tenga un revestimiento antiadherente y haya comenzado a oxidarse. En ese caso, lo más recomendable es deshacerse de ella, ya que parte de ese revestimiento puede haberse deteriorado o desprendido y dejar el metal expuesto.

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