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En la alta fidelidad la magia tampoco existe: huye de los productos milagrosos
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En la alta fidelidad la magia tampoco existe: huye de los productos milagrosos

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La salud, la alimentación, la tecnología audiovisual... Estos son algunos de los mercados que se han visto obligados desde hace mucho tiempo a enfrentarse a unos enemigos muy dañinos que se aprovechan de la ilusión de los consumidores: los productos que prometen una solución casi milagrosa a un problema que sus competidores son incapaces de solventar. A veces, incluso, el problema ni siquiera existe realmente (¿por qué una «minucia» como esta iba a arruinar un buen negocio?). Y el mercado de la alta fidelidad no ha escapado a esta amenaza.

De vez en cuando encuentro en Internet, y también en las publicaciones especializadas en Hi-Fi que se distribuyen en papel, inserciones publicitarias que describen las increíbles cualidades de productos capaces de hacer sonar mejor nuestros equipos de música con soluciones más cercanas a lo esotérico que a lo rigurosamente científico. Accesorios fabricados en materiales poco comunes y con cualidades que rozan lo milagroso, líquidos de composición secreta para limpiar nuestros cables y CD, dispositivos capaces de «armonizar» el aire de nuestra sala para convertirlo en el medio de propagación idóneo de las ondas sonoras... De todo.

Lo que funciona suele ser sencillo

Obviamente, no todos los productos originales son un fraude. Afortunadamente hay muchas soluciones innovadoras que sí funcionan. El problema es que los usuarios que tienen la mala suerte de caer en las garras de los responsables de alguno de estos productos engañosos suelen acabar frustrados por haber malgastado su dinero en algo que no funciona. Pero lo peor de todo es que esta frustración condensada en una mala experiencia suele llevarles a despreciar otras soluciones que sí merecen nuestra confianza. Y es entendible.

Vpi El clamper periférico que podéis ver en la imagen sí funciona porque aplana y fija de una forma más estable el disco de vinilo al plato.

¿Cómo podemos saber si un producto original está intentando «darnos gato por liebre», o si realmente funciona? Lo primero que os aconsejo es que os documentéis. Si detrás de ese producto existe una explicación técnica con base científica, su responsable os la ofrecerá. Si, por el contrario, solo encontráis una maraña de explicaciones complejas y confusas, es probable que se trate de una estrategia que intenta ocultar la ausencia del rigor técnico que debemos exigir a cualquier producto de alta fidelidad. Según mi experiencia habitualmente lo que funciona se apoya en ideas relativamente sencillas y comprensibles.

Si la base técnica no existe o no resuelve todas vuestras dudas, sospechad. Lo siguiente que yo haría es consultar qué opinan otros usuarios acerca de este producto en los foros especializados, y recurrir al análisis realizado por alguna publicación en la que confiéis. Y, por último, aunque todo lo que hemos visto hasta ahora os cuadre, no gastéis vuestro dinero sin probar antes el producto «sospechoso» que os estáis planteando comprar. Si realmente funciona es probable que quien esté interesado en vendéroslo no ponga ninguna objeción a una prueba que os permita comprobar que realmente cumple lo prometido.

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