No hace falta llamar al fontanero para acabar con los malos olores en las tuberías de tu casa. Estos trucos te ayudarán a conseguirlo

En función del grado de "atasco" de la instalación nos interesará aplicar uno u otro, empezando por el más suave

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Paco Rodríguez

Editor Senior

Los restos de comida, suciedad, grasa y pelos que van por el desagüe tarde o temprano acaban descomponiéndose y produciendo en el mejor de los casos malos olores y en el peor un atasco de más seriedad por el que podemos tener que acabar llamando a un fontanero.

Pero si no queremos llegar a esto, nos interesará estar pendientes de los primeros síntomas para ponerles solución lo antes posible y evitar que la cosa vaya a más. ¿Cómo podemos hacerlo? Vamos a repasar algunos trucos que pueden ayudarnos.

Cuidando las tuberías de casa

Uno de los primeros indicadores de que algo no va bien con las tuberías es cuando al abrir el grifo parece que no traga como debería, que lo hace más lento de lo normal y ahí comienzan a sumarse también los malos olores, situación que se puede ir complicando si no hacemos nada en los días siguientes hasta causar un atasco más serio. 

¿Qué pasos podemos seguir? Aquí podemos tratar ir de menos a más, aplicando primero los trucos o medidas más sencillas y si no se soluciona ir subiendo en intensidad.

Abrir los grifos del agua caliente para tratar de que circule más agua de la que usamos habitualmente varias veces durante un par de días es un primer paso, algo que puede funcionar si la cantidad de residuos es pequeña y el problema lo tenemos en baños o equipos que no tienen mucho uso.

Pexels Karola G 4239131 Imagen: kaboompics

Si no funciona, expertos de Mapfre recomiendan limpiar el bote sifónico y los restos acumulados de suciedad que podamos encontrar en los filtros de nuestros fregaderos, si es que los tienen. Otros expertos como los de Generali añaden que es posible mejorar el mal olor echando café en polvo por el sumidero seguido de una taza de agua hirviendo y dejando actuar unas horas.

Pero si aún así no conseguimos nada, podemos pasar al siguiente nivel usando vinagre, bicarbonato de sodio y detergente. La clave para que funcionen está en cómo aplicamos dichos productos. Expertos de Southernliving explican que el vinagre y el bicarbonato de sodio funcionan, pero no deben usarse juntos, porque si se combinan se anulan entre sí. 

Para usar ambos ingredientes hay que espolvorear bicarbonato de sodio directamente en el desagüe, echamos un chorrito de detergente para platos. Dejamos que esta mezcla actúe durante unos cinco minutos y, a continuación, enjuagamos con agua caliente. Luego vertemos una taza de vinagre en el desagüe.

Otra opción es la combinación de sal, vinagre blanco y detergente para lavavajillas. Empezamos mezclando 4 cucharadas de sal refinada con una taza de vinagre blanco y un poco de detergente.

A continuación vertemos la mezcla en el fregadero y la dejamos actuar durante por lo menos 20-30 minutos. Pasado este tiempo deberemos echar agua muy caliente para asegurar que toda la suciedad desaparezca. Nos interesará que el agua esté a más de 50 ºC, por lo que podemos optar por calentar una cacerola en la cocina con 4 o 5 litros.

Si ningún truco ha funcionado la siguiente opción subiendo más en potencia es comprar un producto desatascador químico comercial, que se encargará de disolver los compuestos orgánicos para que puedan fluir con más facilidad, pero suelen ser opciones muy abrasivas y que no conviene usar con frecuencia. 

De hecho, varios fontaneros que han venido a casa a arreglar diferentes averías no me han recomendado en absoluto usar este tipo de productos salvo en "caso de emergencia" cuando ya hay un atasco en marcha que no podemos quitar de otra forma, pero nunca como mantenimiento semanal o mensual.

Imagen portada | Miriam Alonso

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