Una de las peleas más frecuentes con la lavadora está relacionada con el suavizante, este famoso producto generalmente líquido que complementa al detergente tradicional para dar una mejor textura y olor a las prendas, pero que a veces no funciona como esperaríamos.
Hay ocasiones en las que por mucha cantidad que echemos parece no funcionar, la ropa sale como si nada, sin el buen aroma típico que esperábamos o incluso con mal olor como a humedad. Echamos más cantidad, cambiamos de marca y nada, parece que no hace efecto. ¿Qué está pasando?
Uso básico del suavizante en tu lavadora
El suavizante es un producto indispensable para muchos en su colada, que cuenta con sus protocolos de uso para sacarle el máximo partido y que no tiremos el dinero en cada ciclo.
Para empezar, es importante saber que tiene una forma de echarlo especial, ya que a diferencia de algunos detergentes no conviene ponerlo directamente en el tambor. Hay que echarlo en su compartimento especial generalmente marcado con el símbolo de una flor.
¿Qué pasa si lo ponemos directamente en el tambor al principio? Pues que al contacto con el agua caliente y el jabón producido en el proceso de limpieza perderá la efectividad y no se quedará en la ropa. De hecho, las lavadoras suelen guardar el suavizante para expulsarlo en el último aclarado, de forma que sea más efectivo y se quede de verdad impregnado en la ropa.
Échalo en su justa medida, ya que no por sobrepasar los límites marcados en el cajetín vas a tener un mayor efecto, puesto que se escapará antes de tiempo y no servirá de nada.
Si está muy espeso, mejor diluirlo. El problema aquí con algunas marcas o suavizantes que llevan mucho tiempo en casa y se han evaporado es que pueden quedar grumosos y no fluir por el compartimento hasta el tambor. Al final esto hace que se queden retenidos formando como costras que a la larga pueden taponar el cajetín e incluso dar mal olor.
Otro problema frecuente es que, aunque eches suavizante tu lavadora, parece que no lo coge bien. Esto puede ser por varias causas, como un cajetín obstruido que habrá que desmontar y limpiar como comentábamos en este artículo, pero también por algo más sencillo: el programa que estás usando no admite suavizante.
De hecho, es de lo más frecuente que estés usando un programa para prendas delicadas, microfibras, bañadores o similares que no usan el suavizante, por mucho que lo pongas en el depósito.
Imagen: José Antonio Carmona
Otra situación habitual es que la ropa no huele tanto a suavizante después del lavado como esperaríamos. Y no, echar más la próxima vez no es la solución.
En general si nos pasa esto puede que tengamos el cajetín obstruido o incluso que estemos lavando con una temperatura muy baja, ya que a menos de 30 grados el detergente y el suavizante pueden no disolverse adecuadamente y no impregnarse bien en algunos tejidos.
Vía | Balay
Imagen portada | RDNE Stock project
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