El horno es un electrodoméstico imprescindible en muchos hogares, aunque su uso suele ser un pequeño quebradero de cabeza por la acumulación de grasa y suciedad, que no es fácil eliminar si no tenemos unos mínimos conocimientos.
Si bien es cierto que es posible utilizar productos de limpieza específicos para esta tarea o aplicar otros trucos que simplifican el proceso, si nuestro modelo cuenta con función de pirólisis, usarla será lo más sencillo cuando la suciedad acumulada se encuentra en un nivel intermedio.
Sin embargo, muchas veces ni nos paramos a leer el manual de instrucciones o las recomendaciones del fabricante y simplemente le damos al botón de empezar pudiendo ocasionar algún percance sin darnos cuenta. ¿Qué no conviene hacer al usar la pirólisis?
Cómo usar la pirólisis con seguridad
Los hornos pirolíticos permiten limpiar su interior gracias al proceso de pirólisis, que calienta el horno hasta más de 500 °C para carbonizar los restos de grasa y suciedad para que luego podamos retirarlos fácilmente con un paño.
Es un proceso en general seguro, pero no rápido, pues puede tardar muchos minutos y además consumir una notable cantidad de energía para lograr alcanzar estas temperaturas. Además es precisamente este calor intenso el que puede ocasionar averías o problemas si no tomamos una serie de precauciones al utilizar dicha función.
Por ejemplo, puede que tengamos la tentación de dejar que se acumulen grandes restos de comida antes de activar la pirólisis, por ejemplo de varios horneados previos para aprovechar mejor el proceso y gastar menos luz. Es un error, ya que como bien señala la OCU, los fabricantes recomiendan evitar que se resequen y retirar los restos grandes de comida y líquidos derramados.
Abrir la puerta durante el proceso de pirólisis o justo después de que termine tampoco está recomendado, ya que el choque térmico puede dañar el cristal y además el calor que saldrá puede llegar a quemarnos si no tenemos cuidado. Lo mejor es dejar que se enfríe antes de abrir la puerta para retirar las cenizas.
Tampoco conviene dejar las bandejas y parrillas que solemos usar en el horno durante la pirólisis. El motivo es que se alcanzan temperaturas tan altas que pueden deformar o alterar el color de las mismas. Lo mejor es leer el manual de instrucciones de nuestro modelo para saber si podemos dejarlas puestas.
En algunos casos, incluso tendremos que retirar los soportes laterales de estas bandejas para poder efectuar la pirólisis con seguridad.
Usar químicos como el clásico limpiahornos para ablandar la suciedad tampoco es buena idea si estamos pensando en activar la pirólisis. El problema con productos como el amoníaco o los desengrasantes tradicionales es que pueden dañar el esmalte interior del horno al evaporarse con las altas temperaturas. Por ello, si quedan restos de suciedad tras la pirólsis deberemos esperar a que se enfríe el horno para entonces poder aplicarlos con seguridad.
Finalmente, organismos como la OCU advierten que el proceso de pirólisis genera un poco de humo y olor, por lo que convendrá tener las ventanas abiertas en la cocina para evitar que nos afecte. También podemos dejar activada la campana extractora durante el proceso.
Vía | OCU
Imagen portada | Louis Hansel
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