A la hora de comprar un nuevo electrodoméstico para el hogar, muchos son los aspectos a considerar como funcionalidades, capacidades, aspecto estético, precio y el consumo energético, dato este último que podemos conocer mirando la información de las etiquetas de eficiencia.
Son uno de los indicadores más sencillos e inmediatos del futuro gasto eléctrico de un electrodoméstico y permiten observar de un simple vistazo las características de consumo eléctrico básico así como otros parámetros como por ejemplo el nivel de ruido en funcionamiento del equipo.
Un dispositivo más eficiente consumirá menos recursos como electricidad y agua, lo que a la larga supondrá un notable ahorro en el gasto que pagaremos en las correspondientes facturas de estos suministros. De ahí que podamos tener la tentación de buscar en las tiendas siempre los electrodomésticos más eficientes que haya en el mercado.
Sin embargo, esta mayor eficiencia lleva emparejado un incremento en los costes de adquisición del equipo, por lo que puede que, dependiendo del uso que vayamos a hacer del mismo, quizá nunca podamos llegar a amortizar este gasto inicial extra o nos lleve muchos años hacerlo.
¿Cuándo merece la pena gastar un poco más por un electrodoméstico más eficiente? La respuesta no es sencilla ni inmediata, pero podemos tener una idea en mente: cuando se trate de un aparato que vayamos a usar de forma frecuente o continuada y con un consumo de recursos elevado.
Cuándo merece mucho la pena apostar por una mayor eficiencia energética
Según el Instituto para la Diversificación y ahorro de la Energía (IDAE), un hogar medio en España consume unos 4.000 kWh al año en electricidad, siendo la mayor parte debido al uso de grandes electrodomésticos con alrededor del 61,8% del total y el resto a otros pequeños dispositivos de uso diario y al "consumo fantasma" o de equipos en modo de espera, que supone hasta un 6% del total.
Entre los electrodomésticos típicos del hogar podemos diferenciar claramente dos clases de equipos en función de su tiempo de uso y del gasto energético. En primer lugar tenemos a los que habitualmente prestamos atención, que son los que consumen mucha potencia de forma puntual (típicamente más de 1.000 vatios) necesitando gran energía durante periodos cortos, como por ejemplo el horno, la plancha, la vitrocerámica o la lavadora.
Sin embargo, hay una serie de equipos de bajo consumo cada hora pero que al final suman una cantidad importante y por tanto nos merecerá la pena buscar modelos más eficientes.
Frigoríficos y congeladores
Imagen: LG
El mejor ejemplo es el frigorífico, siendo según el IDAE el que más gasta en casa. Están encendidos las 24 horas del día, lo cual supone hasta el 18,9% del total del gasto eléctrico de las viviendas o hasta un 31% según estudios de la OCU, a pesar de que sus consumos máximos rara vez superan los 200 vatios por hora, teniendo valores medios totales de entre 500 y 1.100 vatios al día.
Lo mismo sucede con los congeladores, arcones congeladores, vinotecas y equipos similares. Estarán encendidos permanentemente y su consumo se disparará, por lo que una mayor eficiencia será siempre muy bienvenida.
Teles y equipos multimedia
Otro ejemplo de equipos de bajo consumo pero encendidos muchas horas al día son los televisores y equipos multimedia. En muchos hogares, incluido el mío, hay la costumbre de encender la tele por la mañana y dejarla puesta casi todo el día, como para "crear ambiente", gastando y gastando muchas veces sin que estemos viendo algún programa concreto.
Esto hace que el consumo se dispare y que el televisor suponga hasta el 7,5% del gasto eléctrico en los hogares. De ahí que apostar por un modelo de nueva generación mucho más eficiente pueda hacer que en el tiempo de vida útil de la misma podamos llegar a ahorrar una importante suma de dinero, como vimos en su día al estudiar las diferencias entre modelos antiguos y los nuevos OLED.
Calefactores, termos y aire acondicionado
Otros de los grandes consumidores energéticos de la vivienda son los equipos de climatización, los calefactores, radiadores eléctricos, bombas de calor, aerotermia, sistemas de aire acondicionado fijos y portátiles así como los termos eléctricos para agua caliente.
Generalmente son equipos muy dependientes de la electricidad, con consumos elevados que funcionan muchas horas al día y en los que no siempre podemos programarlos para que funcionen a las horas donde el precio de la energía es más barato. De ahí que si apostamos por modelos eficientes amortizaremos rápidamente este coste inicial más elevado.
Electrodomésticos donde merece la pena solo si los usas con frecuencia
Imagen: IDAE
Hay otro conjunto de electrodomésticos que tienen un consumo eléctrico elevado pero cuyo uso es más puntual e instantáneo, por lo que no siempre todos los hogares harán un uso intensivo de los mismos que permita amortizar en un plazo corto de tiempo (menos de 3-5 años) el importe extra a pagar por un modelo más eficiente.
Lavadora, secadora, plancha
La lavadora es responsable de aproximadamente el 7,3% del gasto energético en los hogares (frente al 2-3% de las secadoras), estando hasta el 80% de esta cifra relacionada con el calentamiento del agua para el proceso del lavado. Es por ello recomendable es utilizar programas "eco" que lavan con menos temperatura, así como reducir el número de revoluciones por minuto en los procesos de centrifugado si vivimos en un lugar soleado y podemos tender las prendas fuera para que se sequen.
Sin embargo, no en todos los hogares se hace la colada con frecuencia, ni se utilizan secadoras o se plancha de forma habitual, por lo que amortizar la eficiencia energética extra puede llevar unos cuantos años y el ahorro no lo notaremos en el bolsillo a corto ni medio plazo.
Placas, hornos y microondas
Imagen: Teka
Según el IDAE, el 5,1% del consumo energético de los hogares procede del horno, frente al 9% de las placas de vitrocerámica y el 2% del microondas. Los tres deben generar gran cantidad de calor durante cortos periodos de tiempo, pero su consumo total energético dependerá de cómo de "cocinillas" seamos en casa.
Por ejemplo, si usamos la placa cada día en una o varias ocasiones, el horno varias veces por semana y el microondas de forma frecuente para calentar bebidas y platos, entonces merecerá la pena apostar por modelos más eficientes.
Si por el contrario el horno lo tenemos para guardar las sartenes encendiéndolo solo en momentos muy concretos del año como la Navidad y además comemos habitualmente fuera de casa, entonces quizá no nos merezca la pena gastar más en equipos más eficientes.
Lavavajillas
Si tenemos lavavajillas estaremos gastando aproximadamente el 2% del consumo mensual eléctrico en este aparato, que sobre todo lo hace al calentar el agua. De ahí que resulte conveniente usar programas ecológicos que lavan a menor temperatura, estando los programas de más de 65 grados recomendados solo para casos en los que queramos lograr la máxima desinfección.
Nos merecerá la pena apostar por un modelo más eficiente cuando seamos muchos en casa y lo pongamos prácticamente a diario. En estos casos podemos amortizar el coste extra en pocos años y además gastaremos menos agua, por lo que rebajaremos nuestra huella ecológica.
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