Creíamos que las plazas de garaje eran la gallina de los huevos de oro: los trasteros han llegado para destrozar los precios

Creíamos que las plazas de garaje eran la gallina de los huevos de oro: los trasteros han llegado para destrozar los precios

  • Son la inversión estrella para el pequeño ahorrador: baja inversión, poco mantenimiento y demanda estable

  • A su auge ha colaborado el precio de la vivienda, pisos cada vez más pequeños y poca oferta de trasteros

  • Hay ciudades en las que el precio por metro cuadrado del trastero es más alto que el de los garajes

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Trasteros
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Jose Antonio Carmona

Editor Senior

Durante años, el “plan pequeño ahorrador” —ese que muchos veían como alternativa a dejar el dinero en el banco— ha sido comprar una plaza de garaje para luego alquilarla. Una opción, además, más sencilla que invertir en un piso: poco mantenimiento, pocos quebraderos de cabeza y una demanda bastante estable. Pero el mercado inmobiliario siempre encuentra una nueva fiebre… y esta vez le ha tocado a un producto que, hasta hace nada, parecía secundario: los trasteros... que ven como su precio crece sin parar.

El tirón ha sido tan fuerte en los últimos meses que en España se está viendo algo que pocos esperaban: los trasteros le están robando el protagonismo a las plazas de aparcamiento. De hecho, en muchos casos su precio por metro cuadrado ya supera al de los garajes.

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El metro cuadrado más caro ya lo tiene el garaje

Trasteros

Se trata de un fenómeno que lejos de lo que se puede pensar, no es exclusivo de las grandes ciudades. El ejemplo que lo resume todo llega desde Burgos, donde según el Diario de Burgos, el precio de los trasteros ya rebasa el de los garajes. 

LaSexta lo contaba el 10 de enero de 2026 con un dato que impresiona: Barcelona se coloca como la ciudad más cara para alquilar trastero, con 42,57 €/m², por delante de Valencia (31,36 €/m²) y Madrid (29,60 €/m²). En el otro extremo, Santiago de Compostela aparece como la más barata, con 13,14 €/m². Pero eso no es lo peor: en algunas zonas hay incluso listas de espera para acceder a uno. 

Para responder a porqué los trasteros se están comiendo a los garajes habría que fijarse en varias causas, cuatro motivos que sirven como detonante para esta situación y que son el precio de la vivienda, los pisos cada vez más pequeños que a su vez lleva a la escasez de trasteros y por último el negocio surgido en torno a los trasteros.

Viviendas más caras

Trasteros

Cuando el acceso a vivienda se complica, la gente sacrifica metros o se muda a pisos donde el trastero no existe o no entra en el contrato. La presión de precios en vivienda es algo que ya corrobora el INE (Instituto Nacional de Estadística) que en el Índice de Precios de Vivienda marcó en el tercer trimestre de 2025 una subida interanual del 12,8% . Según este informe, los precios de la vivienda subieron un 2,9% respecto al trimestre anterior y de hecho lo corroboran desde el Colegio de Registradores, en cuyo informen hablan de máximos y sitúan el precio medio de la vivienda alrededor de 2.303 €/m² (nota de prensa de noviembre de 2025). 

Pisos más pequeños

Aquí entra un segundo factor, muy ligado al anterior, hasta el punto de que casi van de la mano: el tamaño, mini, de la vivienda. A diferencia de hace unos años, los pisos tienden a ser cada vez más pequeños (basta con ver la cantidad de promociones de uno y dos dormitorios). Y, mientras tanto, las familias siguen acumulando cosas… así que necesitan espacio de almacenaje.

En ese escenario, los trasteros se han convertido en una solución casi perfecta. El problema es que no todos los edificios los tienen. Con este contexto, pagar por “metros extra” fuera de casa deja de ser un capricho: para mucha gente es, simplemente, la manera de que el piso siga siendo cómodo y funcional.

Los trasteros escasean (sobre todo en zonas “viejas”)

Lo sé de primera mano: en los centros históricos y en edificios antiguos, el trastero —igual que pasa con los garajes— no es lo habitual. En mi zona las plazas de aparcamiento están cotizadísimas y con los trasteros ocurre lo mismo: muy pocos edificios cuentan con este tipo de espacios.

De hecho, muchos inmuebles antiguos nunca los tuvieron. Solo aquellos que se han reformado a fondo pueden llegar a ofrecer trasteros a los compradores. La conclusión es bastante clara: en muchas zonas hay menos oferta de trasteros que de garajes, simplemente porque la mayoría de edificios se construyeron sin incluirlos.

El auge del “self-storage”

Almacenaje

Todos estos factores han provocado que, además del típico trastero comunitario —y de los individuales que ya incorporan muchos edificios modernos—, haya ganado terreno un formato que se conoce como “self storage”.

Dicho así puede sonar raro, pero seguro que te resulta familiar: son esas naves o locales comerciales que quizá ya has visto por tu ciudad y que se han reconvertido en trasteros, con módulos de distintos tamaños. La diferencia es que aquí hablamos de espacios gestionados por empresas, que se encargan de alquilarlos y administrarlos tanto para particulares como para negocios.

Se trata de una tendencia al alza y por ejemplo, Infobae cita estimaciones de rentabilidades medias relevantes en trasteros frente a otros activos. 

Entonces… ¿los garajes se han quedado atrás?

Trastero

No exactamente. Los garajes siguen siendo un activo muy buscado (y con subidas fuertes en algunos sitios). De hecho, hay análisis recientes que hablan de subidas notables en su precio medio. 

Lo que cambia es el relato: el trastero ya no compite solo por un hueco para guardar cosas, sino por algo más básico: calidad de vida y funcionalidad de la vivienda. Y eso, en un mercado tensionado, se paga.

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