Hemos hablado de la posibilidad que tienen los usuarios de aparcamiento de colocar bolardos y cadenas en sus plazas, pero esto que ha ocurrido en Francia va más allá. Se trata de un propietario que decidió instalar una barrera con pinchos para evitar la entrada de vehículos.
Los hechos han tenido lugar en el aparcamiento de un centro comercial de Roquebrune-sur-Argens, en Francia. Tras comprobar que los conductores no respetaban las señales, decidió colocar una barrera con pinchos para impedir que los vehículos circulasen en sentido contrario. La polémica no ha tardado en aparecer.
La solución más radical
Según la información desvelada por el canal France 3, el propietario del recinto decidió cortar por lo sano en el aparcamiento de su comercio. Aunque la señal dejaba claro que se trataba de una salida, en muchas ocasiones los conductores no respetaban esta indicación, y por eso terminó colocando la barrera.
Y pasó lo que tenía que pasar. “Un hombre que no prestaba atención pinchó las ruedas delanteras y traseras. No se dio cuenta enseguida. Había venido a aparcar allí porque iba a comprar su baguette. Cuando salió, pensó que había sido otra persona quien le había pinchado las ruedas ”, cuenta Franck Delage, un artesano que lleva ocho años trabajando en la zona.
El problema es que no respetar la señales, era algo que iba a terminar provocando algún accidente tal y como explica Greg, un trabajador de la zona: "Muchos coches iban en dirección contraria, así que era inevitable que algún día atropellaran a alguien".
Tanto vendedores como clientes creen que la solución es excesiva. Megan, una vecina de la zona, sugiere alternativas menos dañinas, como una barrera automática clásica.
Sin embargo, el motivo detrás de esta elección podría ser puramente económico: mientras que el sistema de pinchos cuesta entre 125 y 400 euros, instalar una barrera levadiza tradicional supera fácilmente los 1.000 euros.
Las quejas de los conductores no han tardado en inundar las redes sociales del Ayuntamiento. Sin embargo, el consistorio se ha lavado las manos, recordando a los ciudadanos que se trata de una propiedad privada y que no tienen jurisdicción sobre ella, limitándose a pedir precaución a los usuarios.
Lo que dice la ley en Francia
«Si se coloca en un camino que utilizan usuarios, como peatones, ciclistas o automovilistas, la señalización debe ser clara y visible, sobre todo de noche. De lo contrario, la jurisprudencia considera que la rastra constituye un obstáculo en una posición anómala », según Thibault Pozzo di Borgo, abogado del Colegio de Abogados de Niza.
... y en España
¿Podría pasar algo así aquí? Por poder podría ser pero habría que tener claro lo que dice la norma. Aunque el aparcamiento de un centro comercial sea privado, se considera un recinto privado de uso público, por lo que debe cumplir las normas de tráfico y garantizar unas condiciones mínimas de seguridad.
El principal problema de colocar pinchos es que pueden suponer un riesgo grave no solo para los coches, sino también para peatones, niños, ciclistas o personas en silla de ruedas. Si alguien resultase herido, el titular del recinto podría enfrentarse a responsabilidades civiles e incluso penales.
Además, reventar neumáticos por una infracción de tráfico puede considerarse una medida desproporcionada. Aunque estuviesen bien señalizados, el riesgo físico que generan seguiría siendo muy difícil de justificar legalmente. Si provocan un accidente, dañan un coche o lesionan a una persona, el propietario que los instaló podría tener que asumir responsabilidades civiles.
Imagen portada | France3
Vía | Huffingtonpost
En Xataka SmartHome | Me voy de vacaciones y tengo un vado en casa ¿Puedo dejar mi coche aparcado? Esto es lo que dice la ley
Ver 0 comentarios