En Xataka Smart Home hemos repasado consejos y trucos para facilitar la limpieza en casa: desde cómo disimular los arañazos de una placa de inducción o vitrocerámica hasta formas de eliminar la cal de la mampara o quitar las manchas de quemado de la placa, entre muchos otros. Ahora vamos con un método sencillo para limpiar los cristales del horno sin necesidad de desmontarlos.
Es inevitable: con el uso habitual, el horno acaba acumulando grasa y restos de comida por todas partes. Y aunque solemos prestar atención a las bandejas y a las paredes interiores, hay zonas “invisibles” que solemos pasar por alto por pura pereza. El cristal es una de ellas y, quizá, la que más se nota.
Truco fácil y efectivo
El problema es que no se trata de una puerta con un cristal normal, sino de un doble acristalamiento, necesario para evitar que el calor generado en el horno salga al exterior (de hecho hay modelos con triple o incluso cuádruple cristal), conservar mejor el calor en el interior, mejorar la eficiencia durante la cocción y evitar que la puerta exterior alcance temperaturas peligrosas al tocarla. Por eso, limpiarlo puede convertirse en un auténtico latazo.
Poco a poco, con el uso diario, se va acumulando en el cristal una fina capa de grasa que al principio pasa desapercibida, pero que termina empañando el vidrio hasta dificultar ver lo que hay en el interior del horno mientras estamos preparando la comida. La buena noticia es que, con este truco, dejarlo como recién comprado es muy fácil.
En un principio, puede parecer que no queda más remedio que desmontar los cristales de la puerta del horno con la ayuda de un destornillador (si tu horno es como este de abajo), pero hay un pequeño truco que quizá puedas poner en práctica.
Solo tienes que comprobar si tu horno tiene una ranura en la puerta, como la de la foto que aparece bajo este párrafo. Si es así, estás de suerte: solo tendrás que fabricar un limpiador casero improvisado.
Ahí hay una ranura aunque no se aprecie
- Busca un utensilio largo y plano, como una espátula de madera de las que usas para cocinar.
- Cúbrela bien con una bayeta fina o un paño de microfibra, atándolo si es necesario para que no se suelte.
- Humedece el paño con tu limpiador de confianza o con una mezcla casera de agua y bicarbonato.
- Introduce tu "invento" por el hueco y pásalo varias veces por el interior de los cristales hasta arrastrar toda la grasa.
Qué hacer si tu horno está totalmente sellado
Si tras mirar bien compruebas que no hay ningún hueco accesible, tocará retirar el cristal. No te asustes, no es una obra de ingeniería, solo te llevará un poco más de tiempo. Además, mirándolo por el lado bueno, el resultado siempre será impecable porque podrás frotar toda la superficie con comodidad.
Para desmontarlo, localiza los tornillos laterales que sujetan el marco de la puerta y aflójalos. El único paso crítico aquí es sujetar bien el vidrio con la otra mano para evitar que se caiga o se golpee.
Una vez tengas los cristales fuera, lávalos en el fregadero o en la encimera como harías con cualquier otra superficie de la cocina. Cuando estén secos y relucientes, vuelve a montarlos repitiendo el proceso a la inversa. ¡Y listo! Tu horno parecerá recién comprado.
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