Hay una hora del día, normalmente de noche o en los momentos de más silencio en casa, en que el frigorífico parece cobrar vida propia. Primero el compresor arranca con su zumbido habitual, luego aparece algo diferente: un burbujeo suave, casi líquido, que viene desde algún punto de la parte trasera o de los laterales del aparato. La reacción instintiva es pensar que algo va mal. En la mayoría de los casos, no es así.
Ese sonido tiene nombre y tiene causa. Y lo más útil, antes de llamar a ningún técnico, es entender en qué momento del ciclo del frigorífico aparece, porque eso es lo que distingue un comportamiento completamente normal de uno que sí merece atención. Los frigoríficos hacen varios tipos de ruido a lo largo del día, y no todos significan lo mismo.
Qué es ese burbujeo y cuándo aparece
El refrigerante que circula por el sistema de un frigorífico es un fluido que pasa constantemente de estado líquido a gaseoso y viceversa. Ese cambio de estado es lo que permite extraer el calor del interior del aparato. Cuando el refrigerante circula por los conductos, especialmente por el evaporador, puede emitir un sonido que se describe exactamente así: como un burbujeo o un gorgoteo suave.
Lo que hace que ese sonido sea más audible en ciertos momentos tiene que ver con el ciclo de desescarche.
Los frigoríficos modernos realizan varios ciclos de desescarche automático a lo largo del día para evitar que se acumule escarcha en el evaporador. Al terminar ese ciclo, el compresor arranca de nuevo, el refrigerante vuelve a circular con más intensidad y el sonido de su movimiento se vuelve más perceptible durante unos minutos, hasta que el sistema se estabiliza.
Cuándo hay que empezar a prestar atención
El burbujeo normal dura poco. Aparece, se intensifica brevemente y desaparece a medida que el ciclo avanza. Si el sonido es continuo, si no remite con el tiempo o si va acompañado de otros síntomas como pérdida de frío o escarcha acumulada en zonas donde antes no había, el escenario cambia.
Un burbujeo persistente que no sigue el patrón cíclico habitual puede indicar un problema en la válvula de expansión, que es la pieza encargada de regular el paso del refrigerante. Cuando esa válvula falla o empieza a perder eficiencia, el fluido no circula correctamente, el sonido se vuelve más constante y el frigorífico puede dejar de mantener la temperatura de forma estable. Ese es el momento en que el diagnóstico ya no se puede hacer desde casa.
Mientras el burbujeo llegue en ráfagas cortas, especialmente justo después de un periodo de silencio del compresor, y el aparato siga enfriando con normalidad, no hay motivo para preocuparse más de lo que se preocuparía alguien que conoce bien cómo funciona su nevera. Es el frigorífico haciendo exactamente lo que tiene que hacer, y haciéndolo en silencio hasta que el silencio de casa deja de taparlo.
Imágenes | Manuel Naranjo, Samsung
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