Si vives en España, seguro que el mando del aire acondicionado se ha convertido en uno de esos objetos que siempre tienes cerca. Con temperaturas de más de 40 grados en buena parte del país, después de varios días las casas pueden acabar pareciendo un horno. Y para refrescarlas de forma más eficiente, nada mejor que aprovechar una de las funciones que incluye el aire acondicionado.
Aunque la mayoría solemos encender el aire y olvidarnos de todo lo demás, merece la pena leer el manual de instrucciones —algo aplicable a cualquier dispositivo—. Dedicarle unos minutos puede ayudarnos a descubrir funciones muy útiles, como la que te quiero explicar y que sirve para tener la temperatura ideal. Está presente incluso en el aire acondicionado de mis padres, un modelo con casi 40 años a sus espaldas, y quizás también en el tuyo. Se trata de una opción especialmente práctica para enfriar la habitación más rápido y de manera uniforme.
El secreto está en un botón
El mando de mi aire con la función "Vane", manual y automática
Puede que el mando de tu aire acondicionado también tenga este botón, aunque su nombre varía en función de la marca. Me refiero al modo Swing, también conocido como "oscilación", "movimiento" o "Vane" (en mi aire aparece así), dependiendo del fabricante. Al activarlo, el aire frío se distribuye de manera más uniforme por toda la estancia.
Seguro que alguna vez has notado demasiado frío al recibir directamente el chorro de aire. Esta función ayuda a evitarlo. Al activar el modo Swing (nos quedaremos con ese nombre), se automatiza el movimiento de las lamas horizontales y verticales. Estas se desplazan de derecha a izquierda y de arriba abajo para repartir mejor el aire por toda la habitación. De esta forma, el chorro deja de apuntar continuamente a un único punto.
La gran ventaja de utilizar esta función es que el aire no se concentra de golpe en una sola zona. Al distribuirse de forma dinámica por toda la habitación, el confort mejora considerablemente y, lo que es aún mejor, no es necesario ajustar el termostato a temperaturas polares para notar un ambiente más fresco.
Todas las lamas que se mueven, en vertical y horizontal
Los beneficios del modo Swing
Las marcas aclaran que usar este modo tiene grandes ventajas. Por ejemplo, Mitsubishi explica que es vital para evitar molestias para la salud derivados de los flujos directos. Y destacan que modelos avanzados pueden controlar la dirección de las lamas de forma independiente para climatizar dos zonas distintas al mismo tiempo.
Daikin señala que el modo Swing asegura una distribución mucho más homogénea. Además, recalcan la posibilidad de personalizar el ángulo y la velocidad de esta oscilación en sus modelos.
Y desde Midea resaltan que este movimiento constante de las rejillas esparce el frío incluso por las esquinas y espacios abiertos, logrando una sensación térmica más estable y natural sin tener que andar ajustando el termostato constantemente.
El aire acondicionado antiguo de mis padres tiene un modo Swing mejor que el mío, más moderno
Tengo que reconocer que me llamó la atención que mi aire, de 2018, no tiene esta función integrada al 100% mientras que el aire de mis padres, con casi 40 años, sí que la tiene. Su máquina antigua mueve las aletas tanto en vertical (las de fuera) como en horizontal (las de dentro, de izquierda a derecha). En el mío, las interiores, debo girarlas a mano.
Lamas verticales en mi aire acondicionado
Comprobar si tu aire dispone de esta ventaja es muy fácil. Solo tienes que coger el mando a distancia y buscar un botón con los nombres que comentábamos (Swing, Vane, etc.) o que tenga un pequeño icono con flechas simulando el movimiento de las lamas. Dependiendo del modelo, podrás hacer que se muevan automáticamente o fijarlas en el ángulo que más te convenga.
¿Cuándo es ideal utilizarlo? Este modo es una maravilla especialmente en salones grandes, habitaciones alargadas o espacios donde hay muebles grandes que cortan o bloquean el paso del aire.
Gracias a la oscilación, la temperatura se equilibra y se evita que queden zonas demasiado calientes o excesivamente frías. Así, no solo tú estás mucho más a gusto, sino que el aparato trabaja de forma más eficiente y fluida, sin necesidad de hacer esfuerzos extra.
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