El peligro oculto de dejar las persianas y toldos a medias durante un temporal: lo que recomiendan los expertos

El propietario del toldo responde por los daños que pueda ocasionar si el viento lo desplaza

Jose Antonio Carmona

Editor Senior

Estamos a punto de iniciar un nuevo periodo de borrascas (ahora llega Leonardo) y ya hemos perdido la cuenta de todas las que llevamos desde principios de año. Tal y como cuentan en ElTiempo.es, se esperan grandes acumulados de lluvia y fuertes rachas de viento, y hay varios elementos de la casa que pueden acabar dando problemas con este temporal.

Tanto las persianas como los toldos son especialmente sensibles a las inclemencias meteorológicas, porque están en contacto directo con el exterior. Por eso, para protegerlos del viento y la lluvia, alargar su vida útil y, sobre todo, evitar daños a terceros, conviene tener en cuenta una serie de consejos.

Los toldos y persianas deben estar instalados y mantenidos de forma segura, con materiales y anclajes preparados para soportar las inclemencias del tiempo y aunque la Ley de Propiedad Horizontal no habla en concreto de toldos, aclara en el artículo 9.1 que cada propietario tiene la obligación de mantener en buen estado de conservación su propio piso o local e instalaciones privativas.

“Mantener en buen estado de conservación su propio piso o local e instalaciones privativas, en términos que no perjudiquen a la comunidad o a los otros propietarios, resarciendo los daños que ocasione por su descuido o el de las personas por quienes deba responder”.

Si dejas un toldo abierto durante un vendaval y este sale volando o se desprende causando daños a un vecino (por ejemplo, rompiendo una ventana inferior) o a un viandante, la responsabilidad civil recae sobre el propietario.

En este sentido, la instalación debe ser realizada por profesionales que garanticen que el anclaje es seguro para evitar desprendimientos accidentales por lluvia acumulada o rachas de viento.

No olvides que no recoger el toldo ante una previsión meteorológica clara puede considerarse una negligencia, lo que facilitaría que el seguro de la comunidad o del perjudicado reclame contra el dueño del toldo.

No solo se trata de proteger la propia vivienda: también de evitar desperfectos en la fachada o en elementos comunes y, sobre todo, de no generar riesgos para terceras personas.

El toldo: no es solo recogerlo

Empezando por el toldo, hay un error muy habitual: mucha gente piensa que con recogerlo ya está, y ahí viene el fallo. No basta con darle a la manivela: para dejarlo realmente a buen recaudo, lo mejor, y así lo recomiendan los expertos, es que quede completamente plegado. Si se queda un poco de bolsa, el viento puede embolsarse, hacer palanca y llegar incluso a arrancar los soportes de la pared.

Antes y después de un temporal, revisa los tacos y tornillos que lo sujetan a la fachada. El movimiento constante del viento puede ir aflojándolos poco a poco, casi sin que te des cuenta.

Con aire, esta no es la mejor forma de dejar el toldo bajado

Si tienes sensor de viento (anemómetro), comprueba que las pilas o la conexión funcionan. Aun así, no conviene confiarse: si la racha es muy súbita, el motor puede no reaccionar lo bastante rápido.

Y un detalle importante: si el toldo es eléctrico y durante el temporal hay un corte de luz, y además no tiene opción manual, te puedes ver en un buen aprieto. Por eso es recomendable contar con sistemas que incluyan maniobra de emergencia.

En mi caso, en invierno lo que hago para evitar que el toldo se dañe y, sobre todo, para reducir riesgos frente a terceros, es dejarlo completamente enrollado. Además, procuro girarlo en el sentido contrario al habitual para que la lona quede más recogida y protegida.

Y si no tienes un toldo con cajoneta, una solución sencilla es cubrirlo con plástico (bien sujeto, para que no se lo lleve el viento) y así protegerlo mejor de la lluvia y la humedad.

Si el toldo se ha mojado, ojo al plegarlo: nunca lo dejes enrollado y húmedo durante días. Si no queda más remedio que recogerlo, en cuanto el viento y la lluvia den una tregua, desenróllalo para que se seque bien. La humedad atrapada pudre el tejido y favorece la aparición de moho, que termina debilitando las fibras.

Persianas: el peligro del "efecto vela"

Este es el punto en el que más falla la gente y donde suelen producirse los daños a terceros (lamas que salen volando). Afecta sobre todo a las persianas enrollables y a las venecianas: nunca conviene dejarlas a medias. Lo más seguro es dejarlas o completamente subidas, o completamente bajadas.

Si la dejas bajada del todo, la persiana apoya en el alféizar y las lamas quedan encajadas entre sí, formando una superficie más sólida y resistente. Si la dejas subida, queda protegida dentro del cajón (tambor).

El problema de dejarla a medio recorrido es que el viento entra por debajo, genera una diferencia de presión y la persiana se comporta como una vela. Eso puede doblar las lamas, sacarlas de las guías y, en el peor caso, proyectarlas hacia el exterior. Y aquí hay que tener en cuenta la seguridad hacia terceros y responsabilidad para las personas que circulan por la calle.

Es vital recordar que somos responsables legales de lo que caiga de nuestra fachada y por eso hay que tener cuidado con cualquier elemento móvil que esté sujeto a la fachada. 

En este sentido es fundamental retirar (o asegurar) elementos móviles que puedan soltarse: el mejor ejemplo es el faldón del toldo (la pieza de tela que cuelga al final): si está deteriorado, es mejor asegurarlo o quitarlo, ya que suele ser lo primero que sale despedido.

En el caso de macetas y otros elementos es conveniente realizar una inspección y asegurarlos y de no ser posible quitarlos. Además, si tienes el toldo cerca de jardineras en el balcón, asegúrate de que el movimiento del toldo o las vibraciones no empujen otros objetos hacia el vacío.

Lo que dice la ley

Imagen | Markus Winkler en Unsplash

Ten en cuenta que según la LPH en el artículo 7, no se puede alterar la estética y los elementos comunes de un edificio. El toldo, aunque esté en tu terraza, se considera que afecta a la envolvente y estética del edificio (que es un elemento común).

Por lo tanto y ya lo vimos, no puedes instalar cualquier toldo. La junta de propietarios debe haber aprobado previamente el modelo, color y dimensiones para mantener la uniformidad.

Por otro lado hay que tener en cuenta lo que dice el artículo 7.2 de la LPH qye prohibe desarrollar actividades que resulten dañosas para la finca o que contravengan las disposiciones generales sobre actividades molestas, insalubres o peligrosas.

En el caso de un toldo, si está mal tensado y acumula bolsas de agua de lluvia que terminan vertiendo de golpe sobre el balcón del vecino de abajo o causando humedades por salpicaduras constantes en la fachada, el vecino afectado puede exigir su reparación o retirada basándose en este artículo.

Imagen portada | Solinext

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