Llevo años usando cables HDMI y hay algo que ya no busco al comprar uno: ahorro un dineral y no noto diferencias

Pese al marketing, la principal diferencia es que los que tienen las conexiones doradas aguantan mejor la corrosión

Pexels Srattha Nualsate 2695613 12997230
Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
jose-antonio-carmona

Jose Antonio Carmona

Editor Senior

Ya he comentado en alguna ocasión mi experiencia con Android TV. Llevo años usando televisores con este sistema operativo y, casi de forma paralela, fui cambiando la forma en que conectaba los periféricos. Empecé a usar cable HDMI y, con el paso del tiempo, me he dado cuenta de que hay una característica que realmente no necesito.

Al principio me comportaba como un novato. Cuando trataba de comprar un cable HDMI —y, en general, otros accesorios— me guiaba por el precio y también, en cierta medida, por el marketing. Sin embargo, he descubierto que no siempre pagar más supone obtener una mejora o, al menos, llegar a apreciarla.

Portada

Recuerdo que, al principio, tenía que comprar un cable para conectar la consola. Era una vieja Xbox 360, pero quería aprovechar al máximo el potencial de la pantalla del televisor, así que me dejaba llevar por lo que había leído y visto en los anuncios. Más allá de las cifras reales, cuando tenía que escoger un cable HDMI también me fijaba en que el conector estuviese chapado en oro.

Por todas partes leía que la mejora era notable, que se aprovechaban mejor las características del cable, que duraba más… pero también que costaba más. Y con el tiempo me he dado cuenta de que realmente no estaba aprovechando el sobrecoste que estaba pagando.

Hay diferencias, pero no me aportan un plus

HDMI Imagen | The Registi

El chapado en oro destaca por su enorme resistencia a la oxidación y la corrosión, su conductividad estable incluso en condiciones exigentes y su buena durabilidad en conectores sometidos a muchos ciclos de uso. Además, es dúctil, soldable y no magnético. Es muy utilizado en microelectrónica, conexiones sensibles de bajo voltaje o equipos donde la fiabilidad es crítica.

Los acabados en plata, por su parte, destacan por tener un precio más bajo y por ofrecer una mayor conductividad eléctrica y térmica. Y aunque no alcanzan el nivel de resistencia de los chapados en oro, también aportan una buena protección frente a la corrosión.

¿Y dónde está entonces la diferencia? Además de en la durabilidad, la gran diferencia entre ambos materiales está en que el oro es bastante más caro, pero no se empaña ni se oxida con el paso del tiempo alterando la señal. La plata es mucho más económica y puede aplicarse en capas más gruesas, pero con el tiempo puede formar sulfuro de plata, algo que aumenta la resistencia de contacto.

Y, aun así, desistí de buscar cables chapados en oro porque no me interesaba pagar más. Busqué estudios o datos que respaldaran el uso del enchapado en oro y no los encontré. Durán más, sí, pero realmente no voy a conservarlos tanto tiempo, ni vivo en una zona en la que el conector del cable pueda llegar a deteriorarse de forma significativa por estar o no chapado en oro. Lo que realmente me importa es la calidad del cable en sí, que sea capaz de soportar las características que necesito.

Si, por ejemplo, quiero transmitir imágenes en calidad 4K desde la consola al televisor, el cable simplemente funciona o no funciona. Porque el conector esté chapado en oro no voy a conseguir ni mejores contrastes ni tasas de refresco más estables. Si el cable es de mala calidad, por mucho oro que tenga el conector, el resultado no será el que busco.

Y en el sonido también hay cosas que decir. En el mundo del audio de alta fidelidad y la decodificación de códecs exigentes, es común encontrar cables con precios desorbitados justificados por sus conectores de oro. Sin embargo, como ya vimos, el cobre y la plata son mejores conductores.

Barry A 9ebgtvubtho Unsplash Imagen Barry A en Unsplash

Un desgaste rápido. Ese atractivo acabado en oro suele ser, en realidad, un baño electrolítico con un grosor de apenas unas micras. De esta forma, y tal y como me pasaba a mí, con solo trastear con las conexiones, cambiar los cables de puerto o probarlos en distintos equipos, esa fina capa de oro puede terminar raspándose con el tiempo y dejar expuesto el metal base —generalmente latón o níquel—, perdiendo así la supuesta ventaja por la que, en teoría, pagué de más.

La única ventaja indiscutible del oro es que no se oxida. Sin embargo, en el interior de una vivienda, con temperaturas y niveles de humedad normales, eso tarda muchísimos años en suceder y, por lo tanto, no afecta al funcionamiento del cable. Máxime cuando, de forma periódica, al comprar algún aparato me viene con un cable que puedo usar o, simplemente, aprovechar alguno de calidad que ya tengo en casa.

Foto de | Srattha Nualsate

En Xataka SmartHome | En qué te tienes que fijar para saber si un puerto HDMI 2.1 te sirve para jugar como quieres

Inicio