Hay películas y series de gran calidad sonora que es una delicia escuchar en un equipo como una barra de sonido o una pareja de altavoces estéreo, un sistema de home cinema en kit, un receptor más altavoces o simplemente en un televisor con un sistema de audio decente para disfrutar al máximo.
Pero hay otras en las que la experiencia se vuelve una auténtica pesadilla, sobre todo si la pista de sonido es multicanal y tratamos de reproducirla en un equipo estéreo. Y no, no me refiero al clásico problema de los diálogos bajos, que también, sino a que se abusa de un volumen excesivamente alto en muchos de sus efectos y música durante buena parte del metraje.
No es más impactante, es agotador
Imagen: Denon AVC-X3800H
Que una película tenga un volumen atronador todo el rato no quiere decir que tenga un mejor sonido, aunque en principio pueda parecerlo. De hecho, da la impresión de que en los últimos años se ha vuelto a producir una especie de guerra del volumen similar a la que sucedió con la música, pero aplicada al cine y las series.
Si mi contenido suena más fuerte que el tuyo llamará más la atención y atraerá a más público, algo que puede ser cierto en un principio, pero que a diferencia de la música donde cada tema se extiende unos 3-4 minutos como mucho, una película o serie dura bastante tiempo más, y tener un nivel sonoro tan potente tanto rato seguido es agotador para el espectador.
Tener más volumen no significa tener un mejor sonido, incluso yo diría que puede llegar a ser contraproducente. Es algo que en su día me hizo huir de algunas salas de cine cercanas a mi casa, ya que al final, después de una película de dos horas salía con dolor de cabeza (y por lo que hablaba con amigos no era el único).
Y parece que el problema se ha extendido a la visualización desde casa, da igual el sistema de sonido que tengas, su gama, si es multicanal, si es muy bueno o muy malo. Tampoco te libras de la fatiga sonora en muchos títulos modernos porque están todo el rato a tope de volumen.
Se abusa de un volumen alto para todos los elementos de la película, tanto para los efectos especiales como para la música, las voces que vienen de los laterales y zonas traseras y demás elementos sonoros. Todo suena a mucho volumen y se entremezcla entre sí sin dar respiro al espectador.
De hecho, hay una prueba sencilla que podemos hacer y que es básicamente empezar con un nivel de volumen en el equipo donde escuchamos los primeros diálogos de la peli de forma normal y agradable. Luego van pasando los minutos y llega la música y la acción. Si nos dan ganas de bajar el volumen o apagar el subwoofer porque nos molesta, es que algo está fallando en la mezcla. Más allá si además dejamos de entender bien los diálogos.
Imagen: 'Mad Max: Furia en la carretera'
A pesar de que hay algunas cosas que podemos tratar de hacer para resolver esta situación, al final si toda la peli o serie tiene un volumen general de la mezcla excesivamente elevado, te encuentras con que tendrás que estar todo el rato con el mando subiendo y bajando el volumen, o poniendo subtítulos para enterarte.
Y no, no me vale la excusa de que son las "intenciones del creador" o que "la pista tiene una gran dinámica" y necesitas tener una sala de cine casi comercial para poder disfrutarla. Si se trata de una adaptación para el uso doméstico tiene que estar adaptada, y hacerlo bien.
Esta tendencia de saturar toda la película con gran volumen y efectos de sonido es algo que he podido probar recientemente en títulos como 'Spider-Man: No Way Home', 'Morbius', 'Doctor Strange: el multiverso de la locura', 'Dune: Parte dos' o 'Mad Max: Furia en la carretera', pero que también está presente en otras pelis de superhéroes de los últimos años e incluso en series de nueva hornada como 'Echo' o 'Stranger Things' donde si bien me encanta la música de los 80, ponerla a tope de volumen no es lo más acertado para un visionado "cómodo".
Y el colmo de este problema solemos encontrarlo en las pelis de terror y las de monstruos gigantes tipo 'Godzilla' o 'Jurassic World', grandes candidatas a producirte fatiga auditiva. Cada vez que se acerca un fantasma, un zombi, alienígena, una niebla misteriosa o un bicho gigante se hace notar mediante una subida en el volumen general de la banda sonora y especialmente del subwoofer que puede resultar de lo más molesto.
Y no me quejo de que el volumen sea más elevado que la media, sino que muchas veces esta subida parece hacerse sin medida y sin descanso. No se da un respiro al espectador porque las escenas de acción se suceden rápidamente. ¿Resultado? Fatiga auditiva, ganas de bajar el volumen en muchas partes y una sensación en mi caso de que la película tiene "menos calidad".
Una de las claves para poder disfrutar de una película sin fatiga auditiva durante dos horas está en usar con proporción y medida los efectos, ruidos y nivel de la banda sonora. No hay por qué prescindir de altos niveles de volumen y secuencias con gran pegada, pero hay que distribuirlas con moderación.
Tener escenas de "relajación sonora" es esencial para que los efectos potentes resalten. Incluso es de agradecer escenas de acción donde la música desaparece en favor de unos golpes y disparos más precisos, localizados y realistas, sobre todo si la banda sonora no aporta demasiado al desarrollo de la escena.
Imagen portada | 'Dune: Parte dos'
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