Durante un tiempo he pensado que mi horno me tenía manía. Había platos que por arriba salían con un color estupendo, casi de anuncio, y sin embargo bastaba abrir la puerta, cortar un poco y ver que por dentro seguían faltos de cocción. No me ha pasado una vez suelta ni una receta especialmente complicada. He tenido la sensación incómoda de que el horno iba adelantadísimo por fuera y bastante perdido por dentro.
Lo más tramposo de todo es que el aspecto visual te engaña muchísimo. Ves la superficie ya dorada y piensas que todo va bien. Yo durante bastante tiempo ataqué el problema como lo hace casi cualquiera: bajar temperatura, dejar más minutos, cubrir con papel de aluminio y cruzar los dedos.
Mejoraba algo, sí, pero había algo que seguía sin cuadrar. Y al final la clave no estaba tanto en el tiempo como en el modo de cocción que estaba usando y en dónde colocaba la bandeja. En Xataka Home ya hemos explicado qué diferencias hay entre hornear y asar en el horno, y ahí ya aparece una pista importante: no todos los modos reparten el calor de la misma manera ni sirven para lo mismo.
El grill es la 'alegría rápida' pero no cocina bien por dentro
Ese fue mi gran error. Yo tiraba del grill más de la cuenta porque veía resultados rápidos. El problema es que el grill es perfecto para gratinar, rematar o dar color, pero no siempre para cocinar desde el principio alimentos con cierto grosor. Lo que hace es concentrar muchísimo la acción arriba, así que la parte visible avanza a toda velocidad mientras el centro va mucho más despacio.
Y ahí aparece esa escena tan frustrante: abres el horno convencido de que ya está, porque por fuera tiene pintaza, y descubres que por dentro aún no. No es que el horno caliente mal ni que la receta esté mal planteada. Es que el modo elegido no está ayudando.
La convección no impresiona tanto al principio. Luego convence
Cuando empecé a usar el ventilador o la convección como tocaba, el cambio fue bastante más evidente de lo que esperaba. No tienes ese dorado explosivo en dos minutos, pero el calor circula mejor por todo el interior y la cocción se vuelve bastante más lógica. La comida deja de ir disparada por arriba mientras el centro se queda atrás.
De hecho, es justo la ventaja que hemos visto cuando te hemos hablado de hornos con True Convection: el ventilador ayuda a distribuir la temperatura de forma más uniforme para que los platos se hagan por todos lados por igual. No hace milagros, claro, pero sí corrige uno de los fallos más típicos cuando el resultado sale desequilibrado.
La posición de la bandeja, un detalle crucial
Aquí hay otro detalle que yo pasé por alto demasiado tiempo. Cuando colocaba la bandeja demasiado arriba, el problema se disparaba todavía más. La comida recibía un castigo directo desde la parte superior y el desequilibrio se volvía bastante más evidente: color estupendo arriba, interior todavía atrasado.
Mover la bandeja a una zona más centrada fue una de esas decisiones pequeñas que parecen poca cosa hasta que ves el resultado. Tiene lógica: si acercas demasiado la comida a la resistencia superior y encima estás usando grill, estás pidiendo justo ese efecto de dorado rápido y cocción desigual. No es casualidad que muchos hornos multifunción se vendan precisamente por eso, porque combinan grill y convección para usos distintos.
Al final, cuando un plato sale demasiado hecho por fuera y poco por dentro, no siempre hay que culpar al horno ni a la receta. Muchas veces hay que mirar algo bastante más simple: el modo elegido y la posición de la bandeja. Y sí, fastidia descubrir que llevabas tiempo peleándote con un problema que no estaba en el aparato, sino en cómo lo estabas usando. Pero al menos tiene arreglo, y además de los sencillos.
Imágenes | Samsung con edición
En Xataka Smart Home | Encender tus electrodomésticos de madrugada vuelve a compensar: hay días que puedes pagar hasta 10 veces menos luz
En Xataka SmartHome | Las cocinas más modernas: las mejores ideas para tener una cocina futurista
Ver 0 comentarios