Se acerca el calor y es un buen momento para poner a punto el aire acondicionado para que, cuando tenga que comenzar a funcionar, se encuentre en perfecto estado. Esto hará que funcione mejor y que, además, sea más eficiente, lo que repercutirá también en nuestra factura energética y en nuestra salud: según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica, actualmente ocho millones de españoles padecen polinosis.
Realizar el mantenimiento y poner a punto el aire acondicionado es algo que podemos hacer nosotros mismos, y no será necesario recurrir a una empresa especializada. Estos son los trucos que usan los profesionales para poner a punto el sistema de climatización de casa.
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Pasos para limpiar el aire acondicionado
Mantener el aire acondicionado es algo que podemos hacer nosotros mismos con una serie de trucos y pasos muy sencillos de aplicar. No será necesario pagar un plus a un profesional, siempre que el aire funcione de forma normal. Y es que esto es lo que hará cualquier empresa a la que le encargues una puesta a punto.
Desconectarlo de la corriente
Antes de comenzar cualquier limpieza, asegúrate de apagar y desenchufar el aire acondicionado para evitar cualquier riesgo eléctrico. De esta forma, podrás evitar cualquier descarga eléctrica. Y si, como es normal, no puedes desenchufar el aire acondicionado como cualquier otro electrodoméstico, siempre puedes cortar el suministro eléctrico desde el cuadro eléctrico.
Proteger la zona que lo rodea
Imagen | Paco Rodríguez
Puede que, durante el proceso de limpieza, el aire acondicionado llegue a gotear o suelte alguna pequeña cantidad de agua. Por eso es necesario tomar algunas medidas de precaución básicas. Se trata de proteger tanto el aparato de aire acondicionado como los muebles y el resto de elementos que estén alrededor.
Protegemos de posibles fugas de agua la placa de circuito del aire acondicionado y, de paso, retiramos o, si no es posible, cubrimos con un plástico —si no tenemos a mano, una sábana vieja o una toalla— los muebles de alrededor para evitar que el polvo o las gotas de agua los manchen durante el proceso de limpieza.
Limpiar carcasa y salida de aire
Lo primero que podemos hacer, una vez preparada la zona, es limpiar la carcasa exterior y también la zona de salida del aire acondicionado, es decir, la aleta que suele moverse. Se puede usar un trapo húmedo, que se encargará de recoger el polvo que pueda salir y evitará que caiga al exterior.
Limpiar los filtros
Con la carcasa quitada, es el momento de buscar en el interior y poner a punto los filtros. Es un elemento que suele acumular polvo y suciedad con el tiempo, lo que reduce la eficiencia del aire acondicionado y puede afectar a la calidad del aire interior. Y ojo, porque puede provocar problemas que afecten a nuestra salud.
Una limpieza de filtros es algo básico. Los filtros son la parte del equipo situada en el split y se encargan de retener y filtrar las partículas de polvo, las esporas de moho y otros organismos perjudiciales para la salud que flotan en el aire del hogar.
Hay que saber si se trata de filtros desechables o lavables. En mi caso, son reutilizables y lo que hago es quitar los filtros, siempre según las instrucciones del fabricante. Para limpiar un filtro lavable, los retiro y los coloco bajo la ducha o el grifo para limpiarlos con agua templada y un poco de jabón.
Ejemplo de filtro lavable
Otra solución pasa por sumergir el filtro en una mezcla a partes iguales de agua y vinagre destilado, similar a lo que podemos usar para quitar la cal de un hervidor. Tras dejar que la mezcla actúe durante un tiempo, solo quedará dejarlo secar al aire y proceder a su colocación.
Es importante asegurarse de que estén completamente secos antes de volver a colocarlos en su lugar.
Limpiar las aletas y el evaporador
Cuando quitamos el filtro, veremos que detrás aparece el disipador de calor o evaporador, una zona que también suele acumular polvo. Podemos usar una brocha para retirar el polvo más grueso y, si tenemos esa posibilidad, aplicar un producto limpiador para aire acondicionado rociándolo en la zona y dejándolo reposar durante unos diez minutos para que la espuma limpiadora disuelva la suciedad.
Eso sí, debes tener mucho cuidado para no doblar las aletas durante este proceso. Son esas tiras de aluminio en el serpentín del evaporador que facilitan que haya un mayor contacto entre el refrigerante y el aire, mejorando así la transferencia de calor.
Dejarlo secar
Con todos estos pasos dados, ya solo queda dejar que el aire acondicionado y los filtros se sequen, en un proceso que puede llevar unas cuantas horas. Cuando la zona del evaporador y las aletas estén secas, podemos colocar los filtros, asegurándonos de que no hay restos de agua. En ese momento ya podemos volver a darle corriente al aire acondicionado y ponerlo a funcionar.
Con todos estos pasos dados, ya solo quedan dejar que el aire acondicionado y los filtros se sequen como un proceso que puede llevar unas cuantas horas. Cuando la zona del evaporador y las aletas estén secas, podemos colocar los filtros asegurándonos de que no hay restos de agua y en ese momento ya podemos volver a "darle" corriente al aire acondicionado y ponerlo a funcionar.
A partir de ahí, algo básico es observar cualquier anomalía en el funcionamiento y asegurarse de que el aire acondicionado está enfriando adecuadamente la habitación.
Con este mínimo mantenimiento podemos atajar dos problemas de una sola vez: mejorar la calidad del aire que respiramos y, de paso, reducir la factura de la luz, ya que, al no estar saturados los filtros, no se necesita tanta energía para lograr la temperatura que tenemos marcada.
Foto de portada | Luther Yonel en Unsplash
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