Vivimos en un país en el que estamos acostumbrados —y cada vez tendremos que estarlo más— a las temperaturas elevadas. Tras un intenso carrusel de borrascas, ahora hemos tenido una tregua acompañada de unos termómetros especialmente altos. Por eso es importante pensar en protegernos de las altas temperaturas antes que llegue el verano.
Por eso, ante estos cambios bruscos de temperatura, mantener la casa bien aislada es fundamental para ahorrar energía y depender lo menos posible tanto del aire acondicionado como de la calefacción. En este contexto cobra especial interés una nueva solución desarrollada por investigadores: la llamada pintura plasmónica. Te contamos en qué consiste y cómo puede ayudarte a mantener tu casa más fresca.
El secreto está en algo que no se ve
En esta página ya hemos hablado de cómo mejorar el aislamiento frente al exterior cuando se realiza una obra, ya sea recurriendo a trucos y soluciones caseras —que no siempre funcionan—, usando empleando tanto persianas como toldos pero también usando estores, persianas térmicas, o apostando por una casa pasiva. A todo ello se suma ahora una nueva posibilidad: el uso de pintura.
Si vives en España, y más concretamente en el sur, seguramente estés acostumbrado a pasear por sus pueblos blancos. Son viviendas encaladas con pintura blanca a base de cal que, en muchos casos, ayuda a reflejar el calor y a aislar la casa de las altas temperaturas del exterior. Pues bien, algo parecido, aunque mejorado, es lo que ha conseguido un equipo de investigadores de la Universidad de Florida Central (UCF).
Una pintura para rebajar el calor
Han desarrollado una pintura sin pigmentos capaz de aislar la vivienda frente a la temperatura exterior gracias a sus propiedades térmicas. Y además lo consigue sin depender exclusivamente del color blanco.
Una noticia de la que se ha hecho eco la revista científica Science Advances y que se basa en los colores de la naturaleza y en cómo pueden generarse sin necesidad de utilizar pigmentos artificiales.
El autor del artículo, Debashis Chanda, ha explicado que “la gama de colores y matices del mundo natural es asombrosa: desde flores, pájaros y mariposas hasta criaturas submarinas como peces y cefalópodos”. El desarrollo se basa en aprovechar el color estructural, que “es el principal mecanismo generador de color en varias especies extremadamente vivas, en las que la disposición geométrica de dos materiales incoloros produce todos los colores. En cambio, con el pigmento artificial se necesitan nuevas moléculas para cada color presente”.
Con todos estos avances, el equipo de investigadores ha desarrollado un método para fabricar pintura de distintos colores sin necesidad de utilizar pigmentos, lo que además les permite prescindir de materiales altamente tóxicos.
Mientras que las pinturas normales usan pigmentos (compuestos químicos) para absorber y reflejar la luz, creando así el color, esta nueva pintura no usa pigmentos, sino el "color estructural": está hecha de materiales incoloros (aluminio y óxido de aluminio) dispuestos en estructuras a nivel microscópico o nanométrico.
La forma física en la que están ordenados estos materiales hace que la luz rebote de cierta manera para que nuestros ojos vean colores brillantes. Es el mismo truco óptico que da color a las plumas de los pavos reales o a las alas de las mariposas.
A diferencia de la pintura convencional, que se basa en pigmentos formados por moléculas sintetizadas artificialmente, esta pintura aislante utiliza materiales como el óxido de aluminio junto con un polímero biodegradable y soluble en agua, una combinación que además no resulta tóxica.
A diferencia de las pinturas convencionales, que absorben mucha temperatura, esta pintura estructural refleja todo el espectro de luz infrarroja o lo que es lo mismo, refleja el calor. Esto hace que las superficies pintadas con ella se mantengan entre 14 ºC y 16 ºC más frescas que con una pintura normal. Aplicada a edificios o casas, ayudaría a reducir drásticamente el uso de aire acondicionado y, por tanto, el consumo eléctrico.
Además, esta pintura presenta otras ventajas. Por un lado, es más duradera, ya que al no emplear pigmentos evita el desgaste asociado a su degradación. Las pinturas de toda la vida pierden color con el tiempo porque el sol y el clima degradan sus moléculas químicas. En esta nueva pintura, como el color no depende de un químico sino de la estructura física e inalterable del metal, el color nunca se apaga ni se desvanece, sin importar la exposición al sol.
No es tóxica. A diferencia de los colores basados en pigmentos, esta utiliza metales y óxidos seguros. Los investigadores consiguieron convertir estas diminutas estructuras en un polvo que se puede mezclar con un fijador transparente comercial. Esto significa que se puede aplicar sobre cualquier superficie usando una brocha o un spray, igual que la pintura normal.
Imágenes | Science.org
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