Este sencillo truco te permite cocinar ahorrando gas y electricidad: así funciona el Passive Cooking

Este sencillo truco te permite cocinar ahorrando gas y electricidad: así funciona el Passive Cooking
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Con los precios de la electricidad y el gas disparados, cualquier cosa que podamos hacer en casa para ser más eficientes y ahorrar en estas preciadas formas de energía seguro que nos ayudará a rebajar la factura a final de mes.

Hace tiempo comentamos algunos consejos para ahorrar gas a la hora de cocinar en el día a día, teniendo en cuenta aspectos como el tipo de olla usado, el material, si es a presión etc. Hoy vamos a ir un poco más allá y hablar de la denominada como Passive Cooking.

Se trata de una tendencia que apuesta por usar la mínima cantidad de energía posible al cocinar nuestros alimentos y que algunas marcas como Barilla, conocido fabricante de pasta en muy diferentes formatos, está promocionando en su web de cara a ser más eficientes y contaminar menos.

Qué es el Passive Cooking

cooking

La idea es sencilla: se trata de aprovechar al máximo la energía que hemos necesitado para generar el calor a la hora de cocinar nuestros platos, ya sea gas o electricidad, siendo más eficientes y abaratando la factura energética a final de mes.

Para ello no que hacer magia, sino ser minuciosos con los tiempos de cocción recomendados para cada tipo de receta que elaboremos, ajustando al máximo la cantidad de calor que aplicamos en cada caso.

Por ejemplo, desde Barilla comentan que para cocinar pasta suele ser habitual que se recomiende un tiempo de cocción de unos nueve minutos, pero esto no quiere decir que tengamos que tener el gas o la placa funcionando todo ese tiempo.

De hecho, según los estudios que han realizado, es posible cocinar por completo casi cualquier tipo de pasta (ya sea de su marca o de otra cualquiera) gastando solo dos minutos de energía de esos nueve recomendados, tanto gas como electricidad.

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El truco está en poner el agua a hervir y justo cuando comienza la ebullición cronometrar dos minutos con el fogón encendido. Al llegar a esos dos minutos apagamos el fuego y dejamos que el calor residual de la olla termine de cocinar la pasta durante unos tiempos recomendados que varían de los ocho a los doce minutos, dependiendo del grosor de la misma, como podemos consultar en esta tabla.

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De hecho, la propia marca ha creado un proyecto de código abierto para que podamos fabricar con impresoras 3D un pequeño aparato que una vez colocado en la olla se encarga de detectar cuándo comienza a hervir el agua y avisarnos al móvil para que estemos pendientes. También cronometra el tiempo recomendado de dos minutos y nos avisa para que cortemos el fuego.

Una idea extensible a todo tipo de recetas

La idea tras el Passive Cooking puede aplicarse no solo a las pastas y placas de gas o vitrocerámica, sino a muchas otras recetas y equipos para cocinar en nuestro día a día.

Por ejemplo es algo muy habitual cuando utilizamos hornos y queremos ahorrar parte de la energía cocinando varios platos a la vez o seguidos uno tras otro una vez hemos alcanzado la temperatura deseada, o cuando apagamos un poco antes de estar listo el plato para aprovechar el calor residual.

Pero sin duda es de utilidad en todas aquellas preparaciones en las que tenemos que poner a hervir agua para echar algún ingrediente más tarde que queremos cocinar. Muchas veces lo dejamos todo cociendo más de la cuenta porque nos hemos ido a hacer otras cosas, no prestamos atención o directamente no tenemos en cuenta los tiempos de cocción recomendados.

Según comentan en el estudio realizado por Barilla, aplicando estas técnicas de control exhaustivo de los tiempos de cocinado es posible ahorrar en la factura eléctrica y de gas, pero además reducir en hasta un 80% nuestra huella de carbono dependiendo de lo que cocinemos.

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