Lo más habitual, cuando se trata de realizar o modificar instalaciones eléctricas, es contar con la ayuda de un profesional. No obstante, hay pequeñas modificaciones que podemos llevar a cabo en casa y, en ese caso, es fundamental tener claro a qué tipo de cables nos vamos a enfrentar y para qué sirve cada uno.
Aquí los colores son una ayuda inestimable. Cómo cuentan en Endesa y al igual que ocurre con los cables de red, los cables eléctricos también se identifican por colores, y la diferencia va mucho más allá de un simple elemento de distinción. Cada color significa una cosa y tener clara su función puede ayudarnos a hacer una instalación correcta y, sobre todo, a evitar sustos.
Lo primero que conviene tener en cuenta es que prácticamente todos los cables están fabricados en cobre (aunque también los hay de aluminio), ya que este material es un excelente conductor. Son los responsables de llevar la electricidad a todos los puntos del hogar y pueden ir tanto ocultos en paredes o falsos techos como a la vista, protegidos por guías o canales.
Los fabricantes no son libres a la hora de fabricar cables. Todo se rige por una normativa de cables eléctricos y en España se basa principalmente en el Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT) y las normas UNE, que establecen colores (azul claro para neutro, verde/amarillo para tierra, marrón/negro/gris para fases) y requisitos como el comportamiento frente al fuego, la clase Cca para edificios públicos, los cables libres de halógenos en entornos críticos o la tensión mínima, que debe ser de 450/750V para instalaciones domésticas
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Partes de un cable
Ya hemos dicho que el cable está fabricado, fundamentalmente, en cobre, pero eso se refiere solo al núcleo: el elemento que actúa como conductor. A su alrededor se agrupan una serie de capas que son esenciales tanto para el buen funcionamiento como para nuestra seguridad.
Si cortáramos un cable por la mitad, veríamos que es como un sándwich de varias capas, y cada una cumple una función básica:
- La cubierta: Es la capa más externa. Su misión es proteger todo el interior contra golpes, humedad, sol y desgaste.
- La capa de relleno: Se coloca entre el aislamiento y la capa exterior para que el cable mantenga una forma redondeada y uniforme, evitando deformaciones.
- El aislamiento: Es la capa que recubre directamente al metal. Evita que la corriente se escape y nos proteja de descargas al tocarlo.
- El conductor: Es la parte metálica central (uno o varios hilos de cobre o aluminio). Su trabajo es transportar la electricidad.
Tipos de cables
El mundo de los cables es inmenso, pero en tu día a día te basta con tener claros unos conceptos básicos para manejarte a nivel usuario. Se trata de tener claros los tipos de cable más importantes y estos se clasifican según su forma, su dureza o su resistencia.
Según su estructura interna
Atendiendo a esta clasificación los cables se pueden catalogar en tres grupos:
- Unipolares: Llevan un solo "camino" (un único hilo conductor).
- Multipolares: En su interior viajan varios hilos conductores diferenciados.
- Mangueras: Son conjuntos de dos o tres conductores agrupados bajo una misma protección exterior.
Según su flexibilidad y uso
Con esta clasificación podemos encontrarnos cables rígidos o flexibles. Los rígidos suelen ser de alambre sólido y son difíciles de doblar. Por su parte, los flexibles (los más comunes en casa) están formados por muchos hilos finos entrelazados, lo que permite manipularlos mejor.
Junto a estos, existen cables planos, redondos, coaxiales (como el de la antena TV), trenzados o blindados para evitar interferencias.
Por las letras impresas
Verás que, como cuentan en Sumcab, una empresa especializada en la materia, los cables llevan letras impresas. Estas indican sus características, por ejemplo el material del aislamiento, el grado de flexibilidad y la función para la que están diseñados: L (Línea/Fase), N (Neutro), PE (Tierra), V (PVC), R (Polietileno reticulado), Z (Libre de halógenos), H (Homologado/Armonizado), F (Flexible para servicios móviles), y códigos como LS (Libres de halógenos) o HH (Resistente al calor), fundamental para la seguridad y correcta instalación
Con estas letras podemos identificar elementos y características como la resistencia al calor (algunos plásticos aguantan hasta 70ºC, mientras que otros materiales especiales soportan 90ºC o más sin derretirse), la resistencia al agua (vitales para instalaciones en baños) o la baja emisión de humos (son obligatorios en lugares públicos y muy recomendables en vivienda nueva. Si hay un incendio, no generan humo tóxico ni opaco).
El código de colores
Pero además de las letras que recubren los cables, los colores también sirven para tener clara la función de cada uno de los cables. Son fundamentales para evitar accidentes y en el caso de España y Europa y según el reglamento REBT, se asigna un color a cada función.
Verde y amarillo: toma de tierra
Es el cable más importante para tu seguridad. No lleva corriente en condiciones normales. Su única función es "atrapar" la electricidad si hay una fuga o un fallo en un aparato y enviarla al subsuelo. Esto evita que la descarga pase a través de tu cuerpo.
Azul: el neutro
Es el encargado de cerrar el círculo. La electricidad entra por la fase, hace funcionar el aparato y "regresa" por el cable azul. En instalaciones muy antiguas (anteriores a 1970) podía ser rojo, pero hoy en día el estándar es azul.
Marrón, negro o gris: la fase
Este es el cable que trae la tensión (220-230 voltios). Es el que lleva la energía hacia tus electrodomésticos y aparatos enchufados.
- Marrón: Es el color más habitual para la fase en viviendas.
- Negro y Gris: También son fases. Se usan para diferenciar circuitos o en interruptores conmutados (por ejemplo, cuando enciendes la luz desde dos puntos distintos).
Junto a todos estos, si además ves cables blancos o de colores lisos (como rojo), ten precaución. Podría tratarse de una instalación muy antigua, una instalación con normativa de otro país o lo que es peor, de una manipulación casera... vamos, una chapuza.
Qué debe tener una instalación segura
Una instalación que esté realizada de forma correcta debe contener unos cables específicos como los de fase, neutro y tierra para que tenga un funcionamiento correcto y además sea segura.
De una forma sencilla y para tener claro cómo funciona, podríamos comparar los cables y la electricidad como si fuese agua corriendo por tuberías. En esta equivalencia la fase es la tubería de presión que trae el agua a tu grifo mientras que el neutro es el desagüe que permite que el agua siga circulando (sin retorno, el circuito se detiene) y la toma de tierra sería el desagüe de emergencia en el suelo: si la tubería revienta, el agua se va por ahí en lugar de inundar la casa.
Sin estos tres elementos trabajando bien, el riesgo de cortocircuitos o incendios se dispara.
Con lo que hay que tener cuidado
A veces, las instalaciones eléctricas que ya tienen muchos años o que han sido manipuladas de forma inadecuada pueden dar problemas. Ante cualquier sospecha, lo más recomendable es contactar con un electricista profesional.
Hay algunas señales de alarma básicas que conviene tener en cuenta: empalmes chapuceros hechos con cinta aislante en lugar de fichas o clemas homologadas, olor a plástico quemado o saltos frecuentes del diferencial. Todos estos indicios apuntan a que es necesario que un profesional revise la instalación.
Foto de portada | La Miko
En Xataka SmartHome | Así me avisó el electricista para evitar sustos: “Baja todos los interruptores menos este si te vas de casa”
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