Las viejas bolas de secado que ya no rebotan no se tiran. Con ellas puedes comprobar si tu secadora necesita una limpieza a fondo

Si notas que ya no dan esos golpes secos contra el tambor, puede ser que no sélo el accesorio haya cambiado

Bolas De Secado Y Secadora Samsung
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Manuel Naranjo

Editor

Las bolas de secado son de esas cosas que se compran una vez y se olvidan dentro del tambor durante meses. Su función es sencilla: al moverse entre la ropa, ayudan a separar las prendas para que el aire caliente circule mejor y el secado sea más uniforme, y de paso reducen algo el tiempo de ciclo. 

Con el uso, sin embargo, van perdiendo esa rigidez inicial: se ablandan, pierden el rebote característico y, en los casos más desgastados, hasta se agrietan. Lo habitual es tirarlas sin más y comprar otras. Pero antes de hacerlo, merece la pena fijarse en un detalle que suele pasar desapercibido.

El por qué del desgaste de las bolas de secado

El desgaste de una bola de secado no depende solo del roce con la ropa. Depende también de la temperatura a la que trabaja tu secadora y de cuánto tiempo pasa expuesta a ese calor en cada ciclo. Y ambas cosas están directamente relacionadas con la limpieza del filtro y, más adelante, del intercambiador de calor. 

Cuando el filtro de pelusas empieza a saturarse, el aire caliente circula peor y la máquina tiende a compensar, alargando el ciclo o elevando la temperatura interna para intentar terminar el secado. Ese calor extra y ese tiempo añadido son exactamente lo que más castiga a un accesorio de goma o silicona como las bolas de secado.

Dicho de otro modo: si notas que tus bolas de secado se han quedado blandas o agrietadas mucho antes de lo que esperabas, no es necesariamente un problema del accesorio. Puede ser una señal de que la secadora lleva tiempo trabajando con más calor y más tiempo del que debería, algo que ya sucede cuando el filtro no retiene bien o está saturado, aunque la propia ropa siga saliendo aparentemente seca.

Bola De Secado

A veces hay que ir más allá del filtro

El filtro de pelusas es el mantenimiento que casi todo el mundo hace, aunque sea de forma irregular. Lo que se salta con más frecuencia es la limpieza del intercambiador de calor, la pieza que de verdad regula cuánto calor entra en el tambor.

Samsung recomienda limpiar el intercambiador de calor cada 25 ciclos, y de hecho varios modelos tienen una alarma de limpieza que avisa cuando toca hacerlo. Si tus bolas de secado se han deteriorado mucho antes de esos 25 ciclos, o si has perdido la cuenta de la última vez que revisaste esa pieza, es un buen momento para hacerlo, aunque el filtro de pelusas esté aparentemente limpio.

En secadoras con bomba de calor, además, conviene tener presente que el condensador es más sensible a la acumulación de pelusa en zonas que no se revisan a diario, y que si se carga, el flujo de aire cae y el secado se vuelve más irregular, aunque por fuera todo parezca funcionar con normalidad.

No hace falta convertir esto en un ritual complicado. Basta con revisar el filtro tras cada ciclo, dejar el intercambiador de calor o el condensador (según el modelo de secadora) en el calendario de mantenimiento cada 25 ciclos aproximadamente y usar el estado de las bolas de secado como una pista más, no como la única señal. 

Si dos o tres bolas se han quedado sin vida mucho antes de lo esperado, no las tires todavía: aprovecha para abrir la secadora y comprobar si el resto del sistema pide lo mismo que ellas.

Imágenes | Dall-E y Lanovenanube con edición

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