Si hay un objeto presente en estos días de tanto calor esa es la botella de agua, un imprescindible en cuanto sales por la puerta de casa pero también dentro siempre a mano para hidratarnos ante las altas temperaturas.
Y aquí básicamente tenemos dos tendencias: utilizar botellas de un solo uso y las reutilizables que rellenamos una y otra vez muchas veces sin tomar las medidas de higiene adecuadas, lo que puede convertir tu inocente botella de agua en un caldo de cultivo para bacterias y hongos.
Y no es una leyenda urbana, ya que en los últimos años se han realizado múltiples estudios al respecto. Por ejemplo, según Rodrigo Lins, consultor de la Sociedad Brasileña de Enfermedades Infecciosas, estos recipientes pueden acumular muchos microorganismos potencialmente perjudiciales para la salud.
El motivo es que cada vez que acercamos la botella a la boca para beber, una parte de los microbios que colonizan la piel, los labios, las encías, los dientes y la lengua, se traslada al recipiente y comienza a multiplicarse en este nuevo entorno. De igual modo sucede simplemente por el hecho de sujetar la botella, donde los microbios de las manos se trasladan a su parte exterior, al tapón, etc. creando colonias.
Más sucias que la tapa del inodoro
Muy bien pero, ¿cómo de sucias pueden realmente llegar a estar las botellas reutilizables? Pues al parecer mucho. Según advierte el médico David Callejo en Instagram y basándose en un estudio realizado por WaterFilterGuru, empresa especializada en el control de la calidad del agua en EE.UU., una sola botella reutilizable puede transportar alrededor de 20,8 millones de UFC (Unidades de Formación de Colonias), una medida que indica la cantidad de microbios viables capaces de formar una colonia en una superficie determinada.
El estudio comparó el grado de suciedad de una botella con otros objetos que todos pensamos están siempre mucho más sucios, y los resultados fueron sorprendentes. En el caso de un comedero para mascotas típico se encontraron 1,4 millones de UFC, 4 millones en el ratón de un ordenador y 11 millones en el fregadero de la cocina.
Pero el caso más llamativo lo encontramos en el cuarto de baño, donde por ejemplo hallaron un promedio de 515 UFC en la superficie del asiento del inodoro. Es decir, la botella tenía 40.000 veces más bacterias que la taza del inodoro.
¿Qué podemos hacer para evitarlo? Pues básicamente extremar la higiene (sí estas botellas hay que lavarlas bien aunque solo tengan agua) y seguir las siguientes recomendaciones:
- Para empezar, usar como si fueran reutilizables botellas de plástico desechables no es nada recomendable. El plástico se degrada y crea micro-rayones donde las bacterias se alojan fácilmente. Si eres de los que rellena una y otra vez la típica botella de agua mineral, mejor cambiar de estrategia cuanto antes.
- Hay que lavarla cada vez que la utilicemos. Es decir, antes de volver a rellenar de agua un modelo reutilizable conviene darle un repaso por el grifo con un poco de detergente para lavavajillas frotando suavemente sobre todo la parte de la boquilla. O meterla en el lavavajillas si está preparada para ello. Limpiar solo con agua no elimina las biopelículas ni las bacterias.
- No olvidar lavar las piezas pequeñas: las roscas, las juntas de goma y las boquillas son los lugares favoritos de los microorganismos. Deben desmontarse y lavarse por separado
- Compartir la botella de agua con otras personas es una mala idea, sobre todo con desconocidos o individuos fuera del círculo familiar con su propia microbiota a la que no estamos acostumbrados. Debe ser un objeto de uso personal e intransferible. Nada de llevar una sola botella al parque de la que beben todos.
- No hay que rellenar las botellas reutilizables con zumos, refrescos, bebidas isotónicas, etc. Estos van a hacer que crezcan más y más rápido las colonias de bacterias gracias a que son más ricos en nutrientes que el agua.
- Buscar modelos en acero inoxidable o cristal sin materiales rugosos y sin formas que puedan acumular suciedad, como ranuras, zonas rugosas, etc. Pueden ser más bonitas y llamativas, pero al final menos higiénicas y costará más limpiar esas zonas cada vez que las lavemos.
Imagen portada | PxHere
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