"Para poder iniciar el sueño necesitamos enfriarnos, es decir, sacar calor del cuerpo". Doctora Irene Rubio del Hospital Quirónsalud Sur

Dormir bien en plena ola de calor puede ser misión imposible, aunque hay algunos trucos y consejos que podemos aplicar para conseguirlo

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Paco Rodríguez

Editor Senior

Parece imposible poder dormir bien en estas noches de calor sofocante donde el termómetro no baja de los 30 ºC ni de madrugada. Te despiertas cada poco rato, empiezas a dar vueltas y vueltas y a sudar como si estuvieses corriendo la maratón.

Y no hay un remedio infalible que nos permita conciliar el sueño fácilmente, ya que incluso aunque tengamos aire acondicionado encontrar el punto dulce de funcionamiento puede resultar complicado. ¿Qué podemos hacer?

Consejos para poder dormir mejor

En estos casos los trucos de la abuela están muy bien, pero mejor si recurrimos a la ciencia y a sus explicaciones sobre cómo lograr un mejor sueño en las noches de más calor sofocante. Por ejemplo, según la doctora Irene Rubio Bollinger, responsable de la Unidad del sueño y especialista en Neurofisiología Clínica del Hospital Quirónsalud Sur, nuestro organismo necesita bajar la temperatura corporal de 0,5 a 1 grados para poder iniciar el sueño. Y para ello necesitamos enfriarnos, es decir, sacar calor del cuerpo. ¿Cómo?

Podemos optar por la clásica ducha con agua templada antes de irnos a la cama, secándonos con una toalla no de forma inmediata para permitir que el cuerpo baje un poco su temperatura.

También podemos usar una botella de agua fría o el clásico enfriador de hielo del congelador para bajar la temperatura de la cama unos grados antes de meternos e incluso mientras estamos dentro. Eso sí, sin colocarlas pegadas al cuerpo para no enfriarnos demasiado.

El truco de la toalla húmeda en la sien también funciona, aunque es molesto y puede ser incómodo de aplicar. Podemos también mojar las muñecas de vez en cuando con un espray para refrigerarnos mejor. Eso sí, Rubio aclara que no conviene enfriarnos demasiado, ya que provocaríamos el efecto contrario al que queremos conseguir:

Un enfriamiento excesivo provoca una contracción de los vasos sanguíneos inicial, que seguidamente produce una dilatación, con la consiguiente sensación de calor y sudoración otra vez

Y si tenemos aire acondicionado en casa, ¿conviene usarlo por la noche? Pues depende de donde esté puesto y de la potencia que tenga. El problema es que si lo dejamos puesto y nos da de forma directa podremos afectar a la salud, causando procesos de gripe o catarro e incluso contracturas musculares si el aire está muy frío.

Lo que sí podemos hacer es encenderlo una hora antes poniéndolo a tope para enfriar la habitación unos grados, y luego apagarlo o dejarlo a una temperatura elevada, generalmente más de 26ºC para que no funcione de forma constante, sino solo a ratos para mantener un ambiente más agradable. 

Y si lo que tenemos es un ventilador, ¿conviene ponerlo toda la noche? Aquí sucede algo parecido como con el aire acondicionado, aunque en menor medida. No va a generar aire frío, pero si lo tenemos todo el rato fijo dando a nuestra posición en la cama estas corrientes de aire pueden causar problemas similares.

Lo ideal es que pongamos el ventilador en modo suave y oscilante para que cree un movimiento disperso que nos dé de forma directa. Además, si el aire de la calle está más fresco que el de dentro, podremos usarlo para hacerlo entrar de forma suave o bien para extraer el de la habitación permitiendo que entre la brisa nocturna.

Vía | Quirón Salud

Imagen portada | Kampus Production

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