Si tu barra de sonido no suena como debería, la causa más probable está en cómo la hayas conectado

Conectar una barra de sonido es fácil, pero la diferencia entre usar HDMI eARC y tirar de Bluetooth se nota más en el sonido de lo que parece

barra de sonido Samsung
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Manuel Naranjo

Editor

La típica escena es esta: sacas la barra de sonido de la caja, la conectas “como sea” y, efectivamente, suena mejor que los altavoces de la tele. El problema llega después, cuando empiezas a notar pequeños detalles. Un retraso raro en las voces, un volumen que no se controla bien con el mando, un sonido más plano de lo esperado o la sensación de que esa barra “podría dar más”.

Y casi siempre la razón está en el tipo de conexión. Porque no todas pasan el mismo audio, no todas gestionan igual el control y no todas están pensadas para lo mismo. Si quieres que una barra Samsung suene como toca, merece la pena elegir el método por intención, no por comodidad.

Índice de Contenidos (5)

HDMI ARC y HDMI eARC: el camino “correcto” en la mayoría de salones

HDMI ARC

Si tu tele tiene un puerto HDMI marcado como ARC o eARC, esta suele ser la mejor opción. La ventaja no es solo la calidad: también la experiencia diaria. Con HDMI ARC puedes usar un solo cable para enviar el audio de la tele a la barra y, además, controlar el volumen con el mando del televisor gracias a HDMI CEC. En términos de “me olvido”, es la conexión más cómoda.

La diferencia grande llega con eARC. Mientras ARC está más limitado en el tipo de audio que puede transportar, eARC está pensado para formatos de mayor calidad y para pasar sonido multicanal de forma más completa. Esto se nota especialmente si usas apps de streaming en la propia tele, una consola o un reproductor que saque audio más exigente. En resumen: si tienes eARC en la tele y en la barra, es la conexión que más “futuro” tiene.

Un detalle que se suele pasar por alto: para que esto funcione redondo, conviene entrar en el menú de sonido del televisor y asegurarte de que la salida de audio está configurada hacia la barra y que el formato está en automático o en bitstream, según el modelo. No es complicado, pero marca la diferencia entre “suena” y “suena bien”.

Cable óptico: fiable, sencillo y muy común, pero con límites

Cable óptico

El cable óptico es el plan B clásico. Funciona, es estable, y si tu tele es antigua o tu barra no tiene ARC, te saca del apuro en dos minutos. También tiene una ventaja práctica: casi nunca da problemas de compatibilidad.

Ahora bien, el óptico tiene un límite claro: normalmente no está pensado para formatos avanzados y suele quedarse en configuraciones más básicas de audio. Para la mayoría de los usos diarios va sobrado, pero si tu idea era exprimir sonido envolvente moderno o sacar el máximo de una barra más completa, aquí puedes sentir que “se queda corto”.

Además, con óptico es más habitual que pierdas parte de la comodidad del control integrado con el mando de la tele, dependiendo del modelo.

Bluetooth: el más cómodo… y el que más compromisos trae

Bluetooth es tentador porque es inmediato y no te obliga a tirar cables. Y sí, para un uso casual puede ir perfectamente. El problema es que Bluetooth suele implicar compresión del audio y, en muchos casos, puede introducir una latencia que se nota en diálogos o en juegos. Hay teles y barras que lo gestionan mejor que otras, pero la norma es que no es la mejor opción si te importa el sonido sincronizado y con calidad.

Si lo usas, lo ideal es reservarlo para situaciones concretas. Por ejemplo, cuando no quieres cables visibles, cuando la barra está en un sitio donde no puedes pasar HDMI o cuando lo usas más como altavoz para música que para cine y series.

WiFi con SmartThings: la opción moderna para integrar y controlar mejor

SmartThings

Conectar la barra por WiFi, cuando es compatible, suele ser la opción más interesante si te importa la integración. Aquí entra SmartThings, que permite configurar y gestionar la barra desde el móvil, y en algunos escenarios facilita un control más fino y una experiencia más “ecosistema”.

La ventaja del WiFi frente a Bluetooth es que suele ser más estable para streaming de audio en casa y no tiene el mismo tipo de limitaciones en latencia y calidad. Además, la configuración y el control desde el móvil puede ser bastante más cómodo, sobre todo si sueles tocar modos, ecualización o perfiles según lo que estés viendo.

Eso sí, WiFi no siempre sustituye al HDMI para todo. En muchos salones, la mejor combinación sigue siendo HDMI para el audio de la tele y WiFi para control e integración, dependiendo de lo que permita tu modelo.

Entonces, cuál elegir para que suene mejor de verdad

Si tu objetivo es la mejor calidad y la experiencia más redonda, HDMI eARC es el primero que deberías mirar. Si no tienes eARC pero sí ARC, sigue siendo una opción excelente para el día a día.

Si tu tele es antigua o necesitas una conexión simple y estable, el óptico es una solución sólida. Bluetooth es la alternativa para salir del paso o para música, pero no es la que escogerías si quieres cine sin retrasos ni compresión. Y WiFi con SmartThings es el extra que puede hacer que la barra se sienta más integrada y fácil de ajustar, sobre todo si te gusta personalizar.

Al final, la barra puede ser la misma, pero la conexión cambia el resultado. Y es justo por eso por lo que dos personas con el mismo modelo pueden decir cosas diferentes sobre cómo suena.

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