Han inventado una piel para que las placas solares suden imitando al cuerpo humano: ahora son más eficientes

  • Cuando una zona del panel se calienta demasiado, arrastra el rendimiento de todo el sistema hacia abajo y acelera su deterioro

  • Esta capa funciona como el sudor: El hidrogel retiene agua y, al calentarse el panel, la evapora para disipar el calor

Paneles
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Jose Antonio Carmona

Editor Senior

Apostar por la instalación de paneles solares para ganar independencia energética y, de paso, ahorrar unos euros es algo que cada vez hacen más hogares. Pero, aunque la tecnología ha avanzado muchísimo, las placas solares todavía tienen margen de mejora. Y justo en esa dirección apunta el último desarrollo que llega gracias a estos investigadores.

Que los paneles solares rindan más no depende solo de la placa en sí. Ya hemos visto cómo influyen la climatología, la ubicación y las condiciones ambientales, pero también pesa (y mucho) la actividad humana: desde el calor que desprenden las fachadas hasta las sombras que proyectan otros edificios, pasando por la suciedad que se acumula con el tiempo. Todo esto puede desembocar en un problema invisible, pero muy dañino para las placas: los puntos calientes o hot spots.

Un sistema para que no se calienten

Estos punto calientes aparecen cuando una parte del panel trabaja peor que el resto —por sombras parciales, suciedad o diferencias de temperatura— y acaba calentándose más de la cuenta. El resultado es doble: baja el rendimiento y, a la larga, puede acelerar el desgaste del módulo. Según las pruebas de estos investigadores, su solución permitiría mejorar el rendimiento hasta un 13% al reducir este efecto.

El desarrollo lo han llevado a cabo investigadores la Universidad Politécnica de Hong Kong (PolyU) y ha sido publicado el 20 de enero de 2026. Un trabajo que cita investigaciones previas que indican que el 36,5% de los paneles solares muestran defectos térmicos, con aumentos de temperatura de más de 21 °C en ciertas zonas, los citados puntos calientes: esto no solo baja el rendimiento, sino que acelera el envejecimiento del panel y puede crear riesgos de seguridad con la posible aparición de incendios.

Este equipo de investigación ha encontrado cómo solucionar este problema con una tecnología tan simple como aplicar una capa de gel. Según explican, promete cambiar las reglas del juego para la energía solar urbana al recurrir a un principio tan antiguo como la vida misma: el enfriamiento por evaporación.

El efecto transpiración

Solar Imagen | ScienceDirect

Imagina que los paneles solares pudieran sudar para refrescarse, igual que hace nuestro cuerpo cuando hace calor. Esa es la idea base del nuevo recubrimiento desarrollado por el profesor Yan Jerry y el investigador Liu Junwei.

No hace falta cables, ni electricidad extra, ni cambiar la instalación que ya tienes. Se trata de un hidrogel que se aplica sobre el panel. Este material absorbe la humedad del ambiente y, cuando el sol aprieta, libera esa agua en forma de evaporación. Al evaporarse, el agua se lleva consigo el exceso de calor, enfriando la superficie del panel de forma pasiva y automática.

Los hidrogeles ya existían, pero solían secarse y agrietarse con el tiempo, perdiendo eficacia. El avance del equipo de PolyU ha sido mejorar la forma en la que se fabrican reforzándolos con hidroxietilcelulosa y una red de microfibras de algodón, logrando un material más estable que no encoge ni se rompe tras meses expuesto al sol, la lluvia y el viento, reduciendo así el mantenimiento.

Las pruebas realizadas por el equipo arrojan resultados muy prometedores, especialmente para edificios ya que con este sistema han logrado reducir la temperatura de los puntos calientes hasta en 16 °C y por lo tanto, acabar con el sobrecalentamiento.

Esta mejora se traduce en una mayor eficiencia de las placas solares ya que al trabajar sin tanto calor, los paneles generaron hasta un 13% más de potencia de forma instantánea.

En el estudio calculan que la inversión en este recubrimiento se recupera rápido, en un periodo de entre 3 y 5 años. Además estiman que en ciudades con climas cálidos y húmedos, como Hong Kong o Singapur, la producción anual de energía podría subir entre un 6,5% y un 7%.

Más información | Universidad Politécnica de Hong Kong

Vía | EcoInventos

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