
Cualquier dispositivo cuya función sea calentar o enfriar agua y aire estará en cabeza en la lista
Acostumbrándonos peligrosamente a un incremento del precio en las fuentes energéticas: gasolina, gasoil, gas, electricidad... Todo sube y los expertos avisan de que puede ir para largo. Por eso no está de más controlar cuáles son los aparatos de la casa que funcionan como auténticos vampiros de la factura de la luz.
Hemos dado distintos consejos para intentar mantener a raya el recibo de la luz y que no engorde demasiado: apagar la calefacción o el aire acondicionado de forma adecuada, apagar las luces al salir de una habitación... Y, sin embargo, puede que pasemos por alto algunos aparatos que son los verdaderos responsables de que el consumo se dispare.
Los grandes responsables
Es algo que confirma Xavi Calabuig, experto en energía de Pulso Solar, al desvelar que, en el hogar, entre los aparatos que más consumen se encuentran el termo eléctrico, la plancha o aires acondicionados. Los dos primeros, porque tienen una resistencia que ha de calentarse para generar calor, mientras que, en el caso del aire acondicionado, el consumo, según Calabuig, depende de la potencia y de la superficie que se deba enfriar.
Y es que, para optimizar el gasto de verdad, el primer paso consiste en diferenciar dos conceptos clave: la potencia del aparato (la fuerza puntual que necesita para funcionar) y el tiempo que permanece encendido. De esa combinación surge el consumo real en kilovatios hora (kWh).
Y ahí puede estar parte del problema: nos centramos mucho en algunos aspectos, pero, sin embargo, quizás no nos fijamos en otros equipos que siguen funcionando cuando no es necesario. El termo eléctrico, los sistemas de climatización por bomba de calor o aire acondicionado, la placa de inducción y los electrodomésticos de lavado con agua caliente concentran la mayor parte de la energía del hogar.
Por un momento, piensa en la cantidad de electrodomésticos en casa que se encargan de calentar agua. Ya no es solo el termo: ahí están lavavajillas o lavadoras... Por esta razón, los programas ECO o los ciclos de lavado en frío resultan tan eficaces: aunque duren más tiempo, evitan calentar el agua a temperaturas altas, lo que puede reducir el gasto de ese ciclo hasta en un 50 %.
UN VISTAZO A...
Con el termo de agua ocurre algo similar: ajustar el termostato a unos 50-55 °C en lugar del máximo previene pérdidas térmicas continuas y alarga la vida útil del equipo. De hecho, en la Guía Práctica sobre instalaciones individuales de calefacción y agua caliente sanitaria, publicada por el IDAE, hay recomendaciones para ahorrar con el termo.
Hay más aparatos que funcionan con resistencias. Porque ya no es solo calentar el agua y, por ejemplo, usamos pequeños (y no tan pequeños) electrodomésticos como el tostador, la plancha, la sandwichera, el horno, la freidora de aire... Ten en cuenta que es fácil que se aproximen a los 1.000 W y, en muchos casos, los superen, y ese no es el problema. El problema en ellos es el tiempo de uso, y en estos casos juega a su favor.
Tostar dos rebanadas de pan o calentar un plato de comida lleva entre dos y cinco minutos; por tanto, su impacto mensual en la factura es mínimo en comparación con un frigorífico —que nunca se apaga— o un radiador eléctrico encendido durante horas.
Tacita a tacita. Porque, más allá de los grandes devoradores de energía o de los aparatos que tienen un consumo intenso, aunque corto, hay otro elemento en casa que también tiene un importante impacto en la factura eléctrica: los dispositivos en stand-by.
Piensa, por ejemplo, en la consola que dejas en modo de espera para acelerar el proceso de encendido; en los altavoces inteligentes, que siempre están a la escucha esperando tus órdenes; pero también en el robot de limpieza que tienes siempre cargando o en algo muy habitual en prácticamente todos los hogares: el router y el televisor.
Cuando están en modo de espera, el consumo es mínimo y tan solo serán unos pocos vatios las 24 horas del día, los 365 días del año. De forma aislada, apenas mueven la aguja del contador, pero el problema se da por acumulación (si tenemos varios) y, sobre todo, por el tiempo. A lo largo de los meses, puede representar entre un 7 % y un 10 % del consumo total de una vivienda.
Utilizar regletas con interruptor para apagar estos bloques de equipos por la noche o durante ausencias prolongadas sigue siendo uno de los hábitos más sencillos para recortar gasto superfluo, aunque en este caso hay que tener en cuenta algo de lo que ya hemos advertido: máxima precaución cuando se trata de un televisor con panel OLED por la forma en que trabaja cuando la pantalla está apagada.
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