Quería aparcar dos coches y tiró el tabique de su trastero para hacerlo. Luego lo vendió y los compradores han pagado los platos rotos

La resolución prohíbe al propietario utilizar su trastero como una segunda plaza de garaje: un trastero no puede utilizarse como garaje si no existe licencia para ello

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Jose Antonio Carmona

Editor Senior

Hemos hablado en esta página en otros artículos de plazas de garaje y trasteros pero por separado pero ¿qué ocurre cuando ambos se juntan? En este caso eso es lo que pasó. Un vecino juntó literalmente su cochera y su trastero tirando un tabique. Quería aparcar dos coches y al final el Tribunal Supremo ha entrado a solucionarlo.

En este caso la situación ha dado un triple vuelco, porque en un principio la Audiencia Provincial de Alicante (que es dónde sucedió todo) le había dado la razón pero el alto tribunal la corrigió teniendo en cuenta la ley y también los estatutos de la comunidad. 

Los compradores fueron, en realidad, quienes acabaron saliendo peor parados. Llama la atención que el conflicto venía de atrás: ya había surgido con el anterior propietario del garaje y el trastero. Tras la venta, los nuevos dueños continuaron utilizando el espacio del mismo modo y, esta vez, la comunidad no dudó en actuar.

Se trata de una sentencia que se puede leer completamente en este enlace y por la cual el Tribunal Supremo corrigió la decisión inicial de la Audiencia Provincial de Alicante, que a su vez había enmendado la decisión del Tribunal de Primera Instancia. Una situación curiosa en la que se mezcla una plaza de garaje y un trastero, ambos del mismo propietario.

En primera instancia, el juzgado dio la razón a la comunidad y ordenó a los nuevos propietarios dejar de usar el trastero como aparcamiento. No obstante, la Audiencia Provincial de Alicante revocó esa decisión al entender que otros vecinos también aparcaban más de un vehículo y que ese uso estaba siendo tolerado. El caso terminó llegando al Tribunal Supremo.

El alto tribunal determinó de esta forma que un trastero no puede destinarse a aparcamiento dentro de una comunidad de propietarios si no existe autorización específica ni licencia que habilite ese uso, ya que resulta contrario a lo previsto en la Ley de Propiedad Horizontal (LPH). 

Los hechos que se juzgan

Aparcamiento

Todo ocurre en un edificio de Villena que tenía una licencia municipal muy concreta: 26 plazas de garaje y 26 trasteros, ni una más. Sin embargo, uno de los propietarios decidió derribar el tabique que separaba su plaza del trastero y comenzó a usar ambos espacios para guardar dos coches. 

El problema radica en este caso en que ese uso nunca fue autorizado por la comunidad y, además, la secretaria del Ayuntamiento certificó que la licencia solo permitía esas 26 plazas, por lo que habilitar una más podía comprometer las condiciones de seguridad previstas cuando se concedió la licencia. La comunidad le advirtió y al parecer dejó de aparcar el segundo vehículo.

Años después, al venderse el garaje y el trastero a unos nuevos propietarios, estos continuaron aparcando un vehículo en el trastero, pese a que la comunidad les advirtió de que solo estaban comprando un garaje y un trastero, no dos plazas.

En qué se basa la sentencia

Pexels Vadutskevich 16120592 Foto de Vitali Adutskevich

El Tribunal Supremo explicó que la Ley de Propiedad Horizontal (LPH) en su artículo 7.2 impide realizar en un piso o local actividades que sean peligrosas o contrarias a la normativa

“Al propietario y al ocupante del piso o local no les está permitido desarrollar en él o en el resto del inmueble actividades prohibidas en los estatutos, que resulten dañosas para la finca o que contravengan las disposiciones generales sobre actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas”.

Y aparcar un coche no es algo que puedas hacer en cualquier sitio: requiere una licencia específica. En este edificio, la licencia municipal decía claramente que solo había 26 plazas de garaje, así que usar un trastero como si fuera una más iba en contra de lo autorizado.

Además, el Supremo deja claro que no vale decir “otros vecinos también aparcan más de un vehículo”. Que alguien aproveche su propia plaza de distintas formas no significa que esté permitido transformar un trastero en un garaje sin permiso. Si un propietario cree que hay un trato desigual, debe reclamar por la vía legal, no actuar por su cuenta.

La resolución sin lugar a dudas

Finalmente, el Tribunal Supremo estimó el recurso de la comunidad, revocó la decisión de la Audiencia Provincial y confirmó la sentencia de primera instancia. El resultado era el esperado, pues obligó a los propietarios a dejar de usar el trastero como plaza de garaje. Además, impuso a los apelantes las costas del recurso de apelación, aunque no impuso costas en casación.

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