Hace solo unas horas que hemos estrenado oficialmente el verano y ya tenemos con nosotros esas noches en las que dormir se hace cada vez más difícil. Por eso conviene tener en cuenta los consejos de especialistas para conciliar el sueño sin poner en peligro nuestra salud ni tampoco nuestra cartera.
En este caso, es la doctora Irene Rubio Bollinger, experta en sueño del Hospital Quirónsalud Sur, quien explica cuáles son las mejores estrategias para conciliar y mantener el sueño cuando las temperaturas nocturnas son muy altas.
Cuidar la salud al dormir
En este sentido, la doctora Rubio recomienda, en primer lugar, aislar la habitación de día durante las horas en las que hace más calor y mantener las ventanas cerradas. Solo hay que abrir para “ventilar la casa durante la primera hora de la mañana o cuando ya sea de noche”.
Y lo que verdaderamente llama la atención es la advertencia que hace respecto a dormir frente a un ventilador o un aire acondicionado. Recomienda una temperatura ideal para “dormir en torno a 17-18 grados” y, si quieres usar aire acondicionado, encenderlo un rato antes de acostarse para que se enfríe el cuarto, pero apagarlo durante la noche para evitar resfriados o contracturas.
¿Y el ventilador? Respecto de este otro aparato, apunta que lo importante es no ponerlo de forma que apunte “directamente en la dirección de la cama, ya que estas corrientes de aire también pueden provocar contracturas musculares entre otros procesos y, además, así no se consigue el efecto deseado”. Lo mejor es enfocarlo hacia arriba o hacia una ventana abierta para sacar el aire caliente.
Y, para que funcione mejor, da un truco: “en la ventana alguna sábana o toalla fina mojada permitimos que el ventilador difunda aire más fresco cuando pasa a través de algo mojado. Incluso si lo ponemos encima del ventilador el aire resultante estará más fresco”.
Otro aspecto que destaca la doctora Rubio es cuidar la temperatura corporal. Es importante rebajar la temperatura del cuerpo y hacerlo poco a poco: “si lo enfriamos demasiado o de golpe produciremos el efecto contrario: ese enfriamiento excesivo provoca una contracción de los vasos sanguíneos inicial que seguidamente provoca dilatación con la consiguiente sensación de nuevo de calor y sudoración”.
Para dormir, el cuerpo necesita enfriarse entre 0,5 y 1 grado, pero si lo haces de golpe, con duchas de agua muy fría, lograrás el efecto contrario y sentirás más calor. Lo ideal es “darse una ducha: templada y después esperar a secarnos un poco al aire sin secarnos con la toalla. Ésto permite que baje la temperatura corporal”. También puedes meter una bolsa de agua en la nevera para llevarla a la cama, enfriar calcetines o ponerte una toalla fresca en las sienes y muñecas.
También destaca la importancia de usar tejidos transpirables tanto en la ropa de cama como si usamos pijama. Es conveniente que sean finos y de materiales que absorban bien el sudor, como el algodón o el lino. Incluso habla de usar “una almohada transpirable al igual que el colchón para evitar la sudoración excesiva”.
Antes de dormir, la doctora recomienda hidratarse bien, pero sin excederse: “Debemos hidratarnos bien a lo largo del día y evitar tomar justo antes de dormir muchos líquidos”. Además, hay que evitar las bebidas “heladas”, ya que provocan un efecto rebote de calor. Y, por supuesto, huye del alcohol, ya que es un vasodilatador que te hará sentir más acalorado.
Para terminar, habla de la importancia de cuidar la alimentación y apostar por cenas ligeras y frescas: “ayudará ingerir comidas que no estén muy calientes ni copiosas”. Lo mejor es cenar alimentos frescos y no hacerlo demasiado tarde, para no irte a la cama en plena digestión con el metabolismo a tope.
Imagen portada | Jose Antonio Carmona
Vía | Quironsalud
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