Llega la primavera, el buen tiempo comienza a aparecer después de un largo invierno y lo que más apetece es pasar tiempo fuera, aprovechando nuestros espacios de exterior como terrazas, patios, balcones y jardines.
Son lugares que hemos dejado un poco abandonados en la época de frío y que toca poner al día, por lo que quizá estemos pensando en actualizar su iluminación con nuevas bombillas, poner algún enchufe extra para poder cargar el portátil fuera o incluso comprar una regleta con múltiples tomas.
Vamos a la tienda y miramos cosas como el diseño de estos dispositivos, su color, por supuesto nos fijamos en la potencia luminosa de las bombillas y en la potencia eléctrica de las regletas. Todo eso está muy bien, pero además hay un factor muy importante que conviene considerar para acertar con la compra: el código IP. ¿No sabes qué es ni para qué sirve? Vamos a explicarlo.
Código IP, un imprescindible para dispositivos de uso en exteriores
El código IP es un sistema de codificación sencilla para especificar los diferentes grados de protección de los aparatos y dispositivos frente a sustancias potencialmente peligrosas para su funcionamiento, como el polvo y el agua.
Es básicamente un código formado por las letras "IP" seguidas de dos números de una cifra cada uno, y a veces de una o dos letras opcionales. La primera cifra se refiere a la protección contra el acceso a las partes delicadas del aparato (como una resistencia eléctrica o un motor) de cuerpos sólidos extraños y puede variar entre los valores 0 y 6, siendo el 6 la máxima protección frente a estos cuerpos sólidos.
El segundo número hace referencia a la protección frente al agua en los componentes internos del dispositivo, que puede llegar de diferentes formas, como gotas, chorros indirectos, directos, etc. Varía en una escala ascendente esta vez desde el 0 (sin protección) hasta el 8 (máxima protección).
En la siguiente tabla podemos ver los valores más habituales de estos grados IP y qué significa cada uno:
|
IP |
Protección polvo |
ip |
Protección agua |
|---|---|---|---|
|
0 |
Sin protección contra el contacto, sin protección contra cuerpos extraños |
0 |
Sin protección contra agua |
|
1 |
Protección contra cuerpos extraños con diámetro >50mm |
1 |
Protección contra gotas de agua que caen verticalmente |
|
2 |
Protección contra cuerpos extraños con diámetro >12mm |
2 |
Protección contra gotas de agua que caen inclinado (15° respecto de la vertical) |
|
3 |
Protección contra cuerpos extraños con diámetro >2,5mm |
3 |
Protección contra agua pulverizada (hasta 60° respecto de la vertical) |
|
4 |
Protección contra cuerpos extraños con diámetro >1mm |
4 |
Protección contra agua pulverizada |
|
5 |
Protección completa contra contacto, protección contra sedimentaciones de polvos en el interior |
5 |
Protección contra los chorros de agua (desde todas las direcciones) |
|
6 |
Protección completa contra contacto, protección contra penetración de polvo |
6 |
Protección contra la penetración de agua en caso de inyección pasajera |
|
7 |
- |
7 |
Protección contra la penetración de agua sumergiéndolo |
|
8 |
- |
8 |
Protección contra la penetración de agua sumergiéndolo por un período indefinido |
¿Qué niveles de protección tienen que tener mis bombillas, lámparas enchufes y regletas de uso exterior? Pues depende de nuestras circunstancias concretas, de si vivimos en una zona con mucha o poca lluvia, por ejemplo, pero en general podemos considerar lo siguiente para estar seguros ante la mayoría de inclemencias.
- Terrazas y zonas de exterior cubiertas y protegidas de la lluvia: en este caso como puede ser un porche semicerrado, un balcón, una terraza cubierta donde no da la lluvia directa nunca, etc. podemos optar por una protección IP23 o mejor IP44 si hay humedad frecuente y puede ocasionalmente haber lluvia indirecta.
- Zona exterior normal expuesta a la intemperie: aquí las bombillas y enchufes van a estar expuestos a salpicaduras de agua, la lluvia directa y otras inclemencias. Lo recomendable es contar con una protección IP55.
- Zona exterior muy expuesta a inclemencias y uso en condiciones de mucha exposición al agua: como en una piscina, estar cerca de una manguera que pueda mojarlos, si vivimos en una zona costera con polvo, arena y sal en el aire, etc. Aquí nos interesará un grado de protección muy alto, como un IP67 o incluso un IP68 si hay riesgo de inmersión prolongada en el agua, como puede suceder con las bombillas para piscinas.
¿Por qué es importante un dispositivo con un código IP lo suficientemente elevado en función del uso? Pues porque así garantizaremos la seguridad eléctrica del aparato y de lo que a él conectemos, al prevenir posibles cortocircuitos o descargas.
Pero también porque nos aseguraremos de su durabilidad, de que no se deteriora antes de lo debido porque por ejemplo se vea afectado por el polvo o la corrosión de sus componentes al usarlo en exteriores.
Vía | Leroy Merlin
Imagen portada | Generada con IA
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