El fundador de la empresa de limpieza HomeCleanse y especialista en moho y calidad del aire, Michael Rubino, sitúa el 60 % de humedad relativa como un nivel en el que los hongos ya pueden crecer. Su recomendación es mantener la vivienda entre el 35 % y el 50 % y utilizar un higrómetro para comprobarlo, especialmente cuando cambian las temperaturas y se cierran las ventanas durante más horas.
La cifra coincide en buena medida con la guía de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos: la EPA aconseja permanecer por debajo del 60 %. El porcentaje es una señal útil, pero no describe por sí solo lo que ocurre en cada superficie fría de la casa.
El 60 % no funciona como un interruptor
Rubino lo expresa de forma directa: “El moho puede crecer con una humedad relativa del 60 %”. Mantenerse por debajo reduce las condiciones favorables, aunque una pared fría, una fuga o un rincón con aire estancado pueden conservar humedad suficiente incluso cuando el higrómetro del salón marca menos.
La humedad relativa también cambia con la temperatura. El aire caliente de una ducha o de una olla puede contener bastante vapor. Al tocar una ventana, una tubería o una pared fría, parte de ese vapor se convierte en agua. Por eso la condensación repetida merece atención, aunque la media diaria parezca aceptable.
Un medidor sencillo ayuda a detectar las horas y habitaciones problemáticas. Hay que colocarlo lejos de radiadores, ventanas abiertas y chorros directos de aire. Si supera con frecuencia el 50 % o aparecen gotas, olor a humedad y manchas, conviene revisar la causa en lugar de limitarse a encender un deshumidificador.
El otoño añade hojas, lluvia y menos ventilación
Rubino explica que las hojas y la vegetación muerta se descomponen en el exterior con ayuda de los hongos. El viento, el rastrillo o un soplador levantan esporas, que pueden entrar por puertas y ventanas o llegar adheridas al calzado y a las mascotas. Tener esporas en casa es normal; el crecimiento comienza cuando encuentran humedad y material del que alimentarse.
Las lluvias pueden abrir otra vía mediante goteras, juntas deterioradas y filtraciones. Las hojas acumuladas en canalones dificultan la evacuación y mantienen agua cerca del tejado o la fachada. Dentro de casa, cocinar y ducharse elevan la humedad justo cuando el frío invita a mantenerlo todo cerrado.
El baño requiere especial atención. El extractor debe funcionar durante la ducha y continuar después, porque las superficies siguen mojadas cuando ya no vemos vaho. Dejarlo encendido alrededor de veinte minutos es una referencia habitual, aunque el tiempo real depende del caudal y del tamaño del cuarto. Esta guía explica por qué no conviene apagar el extractor nada más ducharse.
Hay rincones que conviene revisar sin esperar a la mancha
Rubino aconseja mirar bajo los fregaderos, detrás de frigoríficos y lavadoras, en armarios oscuros, marcos de ventanas, colchones, tapicerías, conductos de climatización y la carcasa del extractor del baño. Son lugares donde una fuga pequeña o la condensación pueden pasar semanas inadvertidas.
También propone revisar el interior de la cisterna. Si aparece crecimiento negro o verde, lo interpreta como una posible señal de muchas esporas en el aire, ya que la tapa reduce el intercambio con la habitación. Esa observación no identifica la especie ni sustituye una inspección; sirve para buscar humedad o colonias en otros puntos.
Las ventanas empañadas ayudan a localizar problemas de condensación. Ventilar, utilizar los extractores, reparar fugas y separar un poco los muebles de las paredes exteriores facilita el secado. Si hace falta un deshumidificador, el higrómetro permite ajustar su objetivo y evitar que funcione sin necesidad.
Cuando el moho vuelve después de limpiarlo, hay que corregir la entrada de agua o la condensación. La Organización Mundial de la Salud relaciona los edificios húmedos con más síntomas respiratorios, alergias y asma. Una zona extensa, materiales porosos afectados o problemas respiratorios en los ocupantes justifican recurrir a un profesional. Pintar sobre la mancha solo la oculta mientras la humedad permanece.
Imágenes | LinkedIn y Xataka con edición
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