A la hora de elegir un horno para casa, si no somos cocineros aficionados o expertos lo normal es que nos fijemos en cuatro cosas básicas, como el tamaño, la potencia y quizá en cuántas bandejas tiene o en alguna función de moda como la pirólisis. Ya está.
Sin embargo, en los modelos más modernos, además de incluir nuevas funciones de cocinado, control remoto, pantallas LCD y virguerías similares, también hay otro aspecto que suele pasar más desapercibido: el de la seguridad.
Y es que, en los últimos años la tecnología ha ido permitiendo que se añadan cada vez más sistemas de seguridad para evitar accidentes o el mal funcionamiento de los hornos cuando estos tienen una grave avería. Muchas de ellas no presentes en modelos de hace más de 20-30 años, como era mi caso con mi horno antiguo. ¿Cuáles son las medidas más importantes?
Bloqueos de seguridad de funciones y puerta
Una de las más populares es el bloqueo de seguridad, que también suele estar presente en otros electrodomésticos como las placas vitrocerámicas y de inducción. La idea es que el usuario principal puede evitar que el horno se encienda accidentalmente porque le demos sin querer al botón, haciendo que empiece a calentar o quemando lo que tengamos guardado en su interior.
También evita que si lo estás usando y sin querer pulsas la pantalla táctil o le das a un botón por error se cambie el modo de funcionamiento estropeando la preparación que ya tenías en marcha.
En general suele estar presente en los modelos de gamas medias-altas y se activa pulsando un botón dedicado o uno multifunción durante un tiempo concreto marcado por el fabricante, dejando así bloqueado el panel de control salvo para volver a desbloquearlo de nuevo.
Y además de este sistema de bloqueo de funciones, otro de lo más útil es el que evita que se pueda abrir la puerta por error mientras estamos realizado alguna función de limpieza automática como la pirólsis.
Este proceso alcanza temperaturas muy elevadas de hasta 500 ºC, por lo que abrir la puerta en ese momento puede ser peligroso para el usuario. La función se encarga de bloquear la puerta y no nos deja volver a abrirla hasta que el interior se enfría a temperaturas seguras.
Termostato de seguridad
El termostato de seguridad es un sistema que se encarga de regular y controlar el calor generado dentro del horno para que no sobrepase un límite fijado por el fabricante.
No hay que confundirlo con el termostato normal que podemos elegir nosotros, es decir, la temperatura de cocinada típica de entre 160 ºC - 220 ºC. El de seguridad es otro sistema completamente diferente y no podemos actuar sobre el.
En el instante en que este sensor detecta que la temperatura dentro del horno es superior a un límite fijado, quiere decir que algo no anda bien, como que ha habido un fallo en el sistema de ventilación o algo más grave. Así, se encarga de cortar el suministro de corriente hasta que los niveles de calor vuelven a ser seguros.
Los motivos por los que salta este termostato pueden ser diversos, como un cortocircuito, derivación que se prenda un alimento dentro, etc. Y al activarse se evitan daños en el esmalte interior del horno y posibles incendios.
Ventilación y desconexión automática
Si habéis usado un horno relativamente moderno os habréis dado cuenta de que cuando lo apagas parece seguir funcionando. Esto es por una función de seguridad que incluye un sistema de ventilación para evacuar el calor residual de forma más rápida.
Gracias a ella se puede alargar la vida útil de los componentes evitando al mismo tiempo que el mueble donde está instalado el horno se caliente en exceso y se estropea mucho antes.
Algunos modelos cuentan también con una función de programación de apagado de seguridad al finalizar el cocinado, de forma que se evita que el calor siga acumulándose si se nos ha olvidado apagarlo de forma manual.
Vía | Teka
Imagen portada | cottonbro studio
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