Entre todas las reformas que podemos hacer en casa, cambiar la cocina es una de las más caras, al menos en lo que se refiere al mobiliario. Tradicionalmente, esta parte de la vivienda nunca ha sido precisamente barata de renovar, y por eso cualquier cambio (aquí las tendencias importan) que se haga suele mantenerse durante muchos años.
Cada vez es más habitual ver cocinas con electrodomésticos panelados, pero antes de apostar por esta solución conviene tener en cuenta varios aspectos. Y es que, aunque a nivel estético el resultado suele ser muy atractivo y consigue una cocina mucho más uniforme y elegante, hay una serie de factores que no siempre se cuentan antes de dar el paso.
Por eso merece la pena repasar no solo sus ventajas, sino también los inconvenientes que pueden aparecer antes de afrontar un desembolso importante.
Ventajas
Una cocina con electrodomésticos panelados ofrece ventajas evidentes, y eso es algo que no vamos a discutir en este artículo. Aun así, conviene repasar cuáles son las más importantes.
- Estética uniforme y minimalista: el mayor atractivo es la imagen. Al quedar completamente ocultos, eliminan el aspecto "industrial" de la cocina y crean una línea visual continua y muy limpia.
- Sensación de amplitud: al no haber cortes visuales (no hay una nevera o un lavavajillas que interrumpa las líneas de los muebles), la cocina parece más ordenada, despejada y grande. Son ideales para cocinas abiertas al salón.
- Personalización: se adaptan a cualquier estilo decorativo. Tanto si quieres una cocina rústica de madera como una ultramoderna de líneas mate, el electrodoméstico pasará completamente desapercibido.
- Más fáciles de limpiar: una cocina con electrodomésticos panelados es más fácil de limpiar ya que no existen tantos rincones y recovecos en los que se pueda acumular la suciedad. Con un paño puedes dejar como nuevos todos los muebles
- Mejor aislados: el panel de madera o material del mueble que cubre el aparato actúa como una capa adicional de aislamiento. Esto hace que electrodomésticos ruidosos, como el lavavajillas o el frigorífico, se escuchen menos.
Desventajas
Hemos llegado a este punto y todo parecen ventajas, pero conviene no perder de vista la otra cara de la moneda. Este tipo de cocina también presenta inconvenientes importantes, y merece la pena conocerlos antes de tomar una decisión.
- Precio más elevado: es una de las más importantes: por regla general la inversión inicial es mayor. Los electrodomésticos integrables suelen ser más caros que los de libre instalación, a lo que hay que sumar el coste del panel a medida y las bisagras específicas.
- Menos variedad de modelos: la segunda pega viene dada por la menor variedad de modelos entre los que elegir. Aunque cada vez hay más opciones en el mercado, el catálogo de electrodomésticos integrables sigue siendo más reducido en comparación con los de libre instalación. Si buscas algo muy concreto, esto puede limitarte.
- Complicaciones a la hora de reemplazarlos: muy en relación con el anterior llega este otro y es que si el electrodoméstico se estropea tras unos años y tienes que comprar uno nuevo, tendrás que buscar un modelo que tenga exactamente las mismas dimensiones para poder reutilizar el panel exterior. Estarás más limitado
- Instalación compleja: No basta con enchufarlos. Requieren medidas milimétricas, ajustes precisos en los muebles y, generalmente, la mano de obra de un carpintero o instalador profesional para que las puertas cuadren a la perfección.
- Menor capacidad interior: para el final algo que una vez me contaron al preguntar por este tipo de aparatos para la cocina: eran ligeramente más pequeños. Para poder encajar dentro de la estructura del mueble (que tiene un fondo estándar) y dejar espacio para el panel frontal y la ventilación trasera, suelen ofrecer un volumen interior ligeramente inferior al de los modelos independientes del mismo tamaño.
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