Los expertos se ponen de acuerdo: es más difícil dormir bien en verano. Hay algo en tu habitación que lo empeora

El causante no siempre está fuera de la ventana: hay aparatos que dejamos enchufados toda la noche sin pensar en lo que suman

Durmiendo En Una Habitacion
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Manuel Naranjo

Editor

El calor nocturno se ha convertido en el gran obstáculo para dormir bien durante los meses de verano. Cuando el termómetro no baja de los 25 o 26 grados durante la noche, conciliar el sueño cuesta más. Cerrar las persianas durante las horas de más sol, ventilar antes de acostarse o cambiar el edredón por sábanas más ligeras son gestos habituales en muchas casas durante estas semanas.

Hay, sin embargo, una fuente de calor que casi nunca entra en esa lista de sospechosos, y que convive con nosotros dentro del propio dormitorio. Cargadores enchufados, portátiles en reposo o un televisor en modo de espera no solo tiran de la factura de la luz, algo que ya vimos al calcular cuánto cuesta dejar el cargador del móvil enchufado toda la noche; también sueltan una pequeña cantidad de calor que, noche tras noche, se nota especialmente en habitaciones pequeñas o con poca ventilación.

Los aparatos que nadie apaga del todo

Nancy Emery, experta en hogar de Toasty.co.uk, ha puesto nombre a este fenómeno. Según explica, "nuestros dispositivos digitales, y los llamados dispositivos vampiro (televisores en modo de espera, cargadores enchufados o consolas de videojuegos), tiran de la corriente de forma constante y emiten un flujo continuo de calor de fondo en la casa".

En Xataka Home ya hemos repasado antes qué electrodomésticos consumen más energía estando en stand-by, según la OCU: no hace falta que un aparato esté en uso para que siga generando calor. En un salón amplio pasa desapercibido; en un dormitorio pequeño, se suma a la temperatura ambiente igual que el calor que entra por la ventana.

Cuánto suma cada aparato

Tom Coleman, experto en sueño de Hillarys, matiza la magnitud real del problema. 

"Un solo cargador de móvil no va a disparar por sí solo la temperatura de una habitación, pero varios dispositivos funcionando toda la noche sí contribuyen a un ambiente ya de por sí cálido", explica. "Los portátiles, las videoconsolas, las tabletas, los televisores y las bases de carga generan calor mientras funcionan o cargan, y ese calor sobrante se acumula, sobre todo en dormitorios pequeños con poca ventilación"

No se trata, insiste Coleman, de un cargador olvidado en la mesilla, sino de la suma de varios aparatos que muchas personas dejan conectados por costumbre.

Duemiendo En Una Habiracion Con Calor

Por qué ese calor extra afecta al sueño

El cuerpo humano baja su temperatura interna de forma natural al anochecer, como parte del propio mecanismo que prepara el sueño. Coleman lo explica así: 

"Incluso un pequeño aumento de la temperatura de la habitación puede dificultar conciliar el sueño y mantenerlo. El cuerpo se enfría de forma natural por la noche como parte del proceso de descanso, así que cuando el dormitorio está demasiado caliente, ese mecanismo pierde eficacia. El resultado son más dificultades para dormirse, más despertares nocturnos y una peor calidad de sueño en general"

Un grado de más, en plena ola de calor, puede notarse mucho más de lo que parece sobre el papel: basta con que el cuerpo no consiga completar ese descenso de temperatura que necesita para dormir profundamente.

Qué hacer con estos aparatos por la noche

La solución que proponen ambos expertos es sencilla y no exige comprar nada nuevo. Emery recomienda desenchufar directamente de la pared los aparatos que no se estén usando: "desenchufar estos aparatos de la pared elimina esa fuente de calor oculta, ayuda a que el espacio se mantenga fresco y reduce al mínimo el desperdicio de energía", señala.

Para quien no quiera estar tirando de enchufes cada noche, una regleta o un enchufe inteligente programado para cortar la corriente durante las horas de sueño cumple la misma función de forma automática.

Emery también recomienda mantener estos aparatos alejados de rincones, paredes y techos, para que el calor residual pueda dispersarse en lugar de quedar atrapado.

Coleman resume la idea sin convertirla en la solución definitiva:

"En una ola de calor, cualquier fuente de calor cuenta. Reducir el calor innecesario del dormitorio puede notarse a la hora de dormir con comodidad, sobre todo si se combina con otras estrategias como bloquear el sol durante el día, mejorar la ventilación y usar ropa de cama ligera"

Nada de esto sustituye a un aire acondicionado bien ajustado, pero es un gesto que no cuesta nada y que se olvida con facilidad. La próxima vez que el calor impida dormir, puede que valga la pena mirar también hacia la mesilla de noche.

Imágenes | Dall-E con edición

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