Llegar a casa, echar aceite de oliva en la sartén, cascar un huevo y ponerlo a freír. Un gesto de lo más habitual que puede servir para sacarnos de cualquier apuro y preparar un plato rápido cuando no tenemos otra cosa a mano. Sin embargo, para conseguir que el huevo frito quede perfecto, hay un truco que también podemos poner en práctica.
Más allá del propio huevo, una de las claves para que todo salga bien y el resultado quede de lujo está en utilizar un buen aceite. Pero lo que no todo el mundo sabe es que un truco casero, una alternativa al aceite de oliva que permite darle un toque completamente distinto a esta receta sin complicarnos demasiado.
Un toque aromático a frutos secos
Freír un huevo es uno de los recursos más socorridos en cualquier cocina: sartén al fuego, un chorrito de aceite de oliva o un poco de mantequilla y, en cuestión de minutos, tenemos un plato listo para comer. Sin embargo, en la gastronomía oriental encontramos una alternativa que quizás no habíamos tenido en cuenta: utilizar aceite de sésamo en lugar de nuestra grasa habitual.
Al sustituir el aceite de oliva, la mantequilla o incluso la manteca por aceite de sésamo, lo que conseguimos es algo más que freír el huevo. Al mismo tiempo que lo cocinamos, le estamos aportando un aroma diferente, con matices que recuerdan a las avellanas y a los frutos secos tostados, especialmente cuando utilizamos aceite de sésamo tostado. De esta forma, el huevo adquiere un sabor distinto al que estamos acostumbrados.
Y no se trata de una ocurrencia sin más. Kristina Razon, editora gastronómica de The Kitchn y con una década de experiencia trabajando en cocinas profesionales, reconoce que ha cambiado el aceite de oliva por el de sésamo a la hora de preparar huevos fritos.
En un artículo publicado en junio de 2026, Razon explica que, aunque en su casa siempre se habían preparado los huevos con aceite de oliva, con el tiempo descubrió que el de sésamo les aportaba un sabor mucho más interesante, con matices que recuerdan a los frutos secos.
De hecho, su recomendación es utilizar apenas media cucharadita de aceite de sésamo tostado por huevo y cocinarlo a fuego medio-bajo. Y si no queremos que el sabor resulte demasiado intenso, propone un truco muy sencillo: mezclarlo con un poco de aceite de oliva.
Eso sí, hay un detalle importante que debemos tener en cuenta a la hora de elegir el aceite. En el mercado podemos encontrar principalmente dos variedades: el aceite de sésamo claro, elaborado con semillas sin tostar, que tiene un sabor más suave y suele soportar mejor las temperaturas elevadas, y el aceite de sésamo tostado, de color más oscuro y con un aroma mucho más intenso.
Este último es el que realmente puede marcar la diferencia en la receta, pero también requiere algo más de cuidado. Como sus compuestos aromáticos pueden deteriorarse con el calor excesivo, lo recomendable es utilizar un fuego moderado y evitar que el aceite llegue a humear. Así conseguiremos aprovechar su característico sabor sin correr el riesgo de que termine aportando un regusto amargo al huevo.
Para preparar este plato no necesitamos complicarnos demasiado ni recurrir a ingredientes difíciles de encontrar. Basta con tener a mano dos huevos frescos, una cucharada sopera de aceite de sésamo tostado y una pizca de sal y pimienta negra recién molida.
Además, si queremos darle un toque diferente a la presentación, podemos utilizar unas semillas de sésamo tostadas y un poco de cebollino fresco picado.
Cómo preparar el mejor huevo frito
Lo primero que tenemos que hacer es poner la sartén a fuego medio-bajo y añadir una cucharada de aceite de sésamo tostado, procurando repartirla bien por toda la superficie. Mientras se calienta, podemos aprovechar para romper los huevos en un cuenco o una taza. Es un pequeño truco que nos ayudará a evitar que caigan restos de cáscara en la sartén y, de paso, comprobar que los huevos están en buen estado.
Cuando el aceite haya cogido temperatura, pero sin dejar que llegue a humear, añadimos los huevos con cuidado, intentando que no se peguen entre sí. A continuación, salpimentamos al gusto y dejamos que se cocinen sin moverlos. Poco a poco veremos cómo la clara comienza a cuajar y los bordes adquieren ese aspecto crujiente y ligeramente tostado que estamos buscando.
Aquí podemos introducir un pequeño truco si nos gusta que la yema quede algo más hecha o queremos que la parte superior de la clara termine de cocinarse antes. Basta con tapar la sartén durante unos 30 o 40 segundos para aprovechar el vapor que se genera en el interior. De esta forma conseguiremos que el huevo se cocine de manera más uniforme sin necesidad de darle la vuelta.
Cuando la clara esté completamente cuajada y la yema conserve esa textura líquida tan característica, ya podemos retirar los huevos del fuego. Para terminar, podemos añadir un poco de cebollino fresco picado y unas semillas de sésamo tostadas. Y a la hora de servirlos, tenemos varias posibilidades: desde acompañarlos con un buen trozo de pan hasta colocarlos sobre un bol de arroz caliente.
El truco para que queden crujientes y no amarguen
Pero más allá de los ingredientes, hay un detalle que debemos tener en cuenta para conseguir un buen resultado: controlar la temperatura a la que calentamos el aceite. Y es que, aunque preparar unos huevos fritos parece algo de lo más sencillo, pasarnos o quedarnos cortos con el fuego puede hacer que el resultado sea muy diferente al que buscamos.
Si utilizamos una temperatura demasiado baja, los huevos tardarán más en cocinarse y los bordes no conseguirán ese acabado crujiente. Por el contrario, si ponemos el fuego demasiado fuerte, corremos el riesgo de que el aceite de sésamo tostado se sobrecaliente y termine aportando un sabor amargo, además de quemar los bordes de la clara.
Por eso, la clave está en mantener una temperatura que permita que los bordes del huevo burbujeen y se vayan dorando, pero sin que el aceite llegue a humear. Conviene recordar que el aceite de sésamo tostado tiene un sabor especialmente intenso y que sus compuestos aromáticos pueden deteriorarse si lo calentamos en exceso.
Foto de portada | Laura Alessia
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