Apagar del todo la calefacción por la noche no siempre es lo que más ahorra, ni lo mejor para la salud. Esto hay que tener en cuenta

Aunque es cierto que mientras está apagada no gasta, también que arrancar de cero muchas veces es contraproducente

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Paco Rodríguez

Editor Senior

Con unas semanas de tanto frío lo habitual es que estemos haciendo un uso intensivo de nuestros sistemas de calefacción y luego tengamos que preparar los bolsillos cuando lleguen las facturas de la luz, el gas o el gasóleo.

De ahí que tratar de ahorrar todo lo posible sea fundamental para que no se nos descabale el presupuesto familiar, y cosas tan sencillas como controlar bien el termostato o aplicar diferentes trucos y consejos en el uso de la calefacción pueden ser de gran ayuda.

Y precisamente uno de los trucos que habremos escuchado hasta la saciedad en medios de comunicación como la televisión estos días es todo lo que ahorramos si apagamos la calefacción por la noche. Vamos, que parece que si la dejamos puesta poco menos que estamos tirando el dinero por la ventana. ¿De verdad esto es así?

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Una temperatura mínima saludable

En primer lugar, antes de ir corriendo a apagar del todo nuestros equipos de calefacción es necesario conocer que sí, aunque efectivamente mientras están desconectados lógicamente no gastan energía, dependiendo del caso puede ser hasta contraproducente para la salud.

Ya hemos visto más a fondo en este artículo que existe una temperatura mínima de la que las autoridades sanitarias no recomiendan bajar en espacios interiores como un vivienda, ya que puede ser perjudicial para nuestra salud.

Por ejemplo, el IDAE (Instituto para la Diversificación del Ahorro y la Energía) establece la temperatura ideal de confort en un ambiente cerrado como es una vivienda y de actividad "pasiva", es decir, cuando no estamos realizando ninguna actividad física, entre los 21°C y los 23°C en invierno para el horario diurno y entre 15°C y 17°C en horario nocturno.

Por su parte, la OMS aconseja diferentes parámetros sobre vivienda y salud, que están accesibles directamente desde esta página web, estableciendo una temperatura mínima saludable dentro de los hogares de 18 ºC. Vivir en un entorno donde hace más frío incrementa el riesgo de sufrir afecciones respiratorias, como el asma, el empeoramiento de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y las infecciones pulmonares. Además, el frío también provoca vasoconstricción, con el consiguiente estrés para el sistema circulatorio.

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La Organización señala además que para los grupos de habitantes más vulnerables, incluidas las personas mayores, los niños y las personas con enfermedades crónicas, puede ser necesaria una temperatura mínima interior superior a 18 °C. De hecho, hay otros estudios que recomiendan que la temperatura del hogar para bebés y personas vulnerables debe situarse entre los 18-20°C por la noche.

¿Qué quiere decir todo esto? Pues que dependiendo de cada caso particular y de nuestro estado de salud, de dónde vivamos y de las temperaturas reales que se alcancen dentro de casa durante la madrugada (no es lo mismo una casa donde bajan a 17 ºC que una donde llegan a 10 ºC), apagar del todo la calefacción puede ser contraproducente para la salud si se bajan de esos 17-18 ºC mínimos considerados saludables dentro de la habitación.

Apagar del todo no siempre es lo más barato

Pero además hay motivos adicionales para pensarse dos veces si conviene apagar por completo la calefacción en días fríos por la noche. Y uno de ellos es la inercia térmica de los aparatos que usemos para calentarnos y de la habitación.

Por ejemplo, expertos de Iberdrola señalan que si tenemos caldera, hace mucho frío y la temperatura del hogar ha bajado de 8ºC, la máquina tendrá que realizar un esfuerzo extra para situarla de nuevo a los 18ºC o 20ºC mínimos agradables, y aquí viene lo importante según la compañía: "ese trabajo añadido podría consumir la misma energía que dejar el termostato a 15º C toda la noche, por lo que el ahorro de dinero sería inexistente."

Es decir, si lo que solemos hacer es apagar la caldera y la calefacción completamente por la noche y la encendemos nada más levantarnos, cuando las temperaturas en la vivienda bajan mucho (por ejemplo se sitúan alrededor de unos 10 grados) merece más la pena dejarla puesta a una temperatura mínima de mantenimiento de unos 14-15 ºC y gastaremos casi lo mismo pero tendremos más confort térmico.

El motivo es que la caldera deberá recuperar su temperatura óptima antes de poder conducir el calor a los radiadores, un proceso que llevará su tiempo y restará confort a la hora de vestirnos, ducharnos, etc. Habremos ahorrado energía mientras estaba apagada, sí, pero ahora al sistema le costará llegar más a la temperatura ideal porque tendrá que partir desde cero. 

Además, si vivimos en una zona con alta humedad relativa del aire, a medida que el vapor de agua se condensa en las paredes y muebles por el frío, estos pueden ir deteriorándose con el paso del tiempo haciendo que por ejemplo debamos pintar con más frecuencia.

Desde Iberdrola también señalan que la mayoría de calderas no están fabricadas para ser sometidas a constantes apagados y encendidos. Por tanto, si lo hacemos es probable que estemos exigiendo a los componentes una actividad más intensa y reduzcamos su vida útil.

De hecho, señalan que incluso si nos vamos un par de días de casa y en nuestra región hace mucho frío, conviene dejar programado el termostato a una temperatura mínima de mantenimiento de unos 14-15 ºC, lo que ayudará a evitar la condensación sin que se dispare el consumo de energía.

Además hay otro caso especial a tener en cuenta, que es el de quien utiliza calefacción eléctrica, ya sea con radiadores o con aire acondicionado con bomba de calor y va ha hacer vida en la casa por las mañanas (no se va a trabajar, al colegio, etc.). En estos casos, si tenemos una tarifa con discriminación horaria, en general las madrugadas suelen ser las horas más baratas del día, con precios entre 2 y 5 veces inferiores que en las horas puntas.

Así, si la temperatura de nuestra casa baja mucho de madrugada (pongamos que se acerca a unos 10 ºC), dejar encendida la calefacción durante las 8 horas de la noche a una temperatura baja de entre 15-18 ºC puede gastar casi lo mismo que apagar por completo y encenderla a primera hora de la mañana cuando la luz está mucho más cara y los equipos tienen que arrancar de cero para calentar todos esos grados de golpe.

Imagen portada |  Yunus Kılıç

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