Si te despiertas con tos seca, picazón en los ojos o sensación de congestión cada mañana, pueden ser síntomas de alergia a los ácaros del polvo. Unos organismos microscópicos que viven dentro de nuestras casas, prosperando en ambientes cálidos y húmedos como colchones, ropa de cama y alfombras.
Para estos casos la limpieza es fundamental, pero no vale cualquier cosa y muchas veces podemos poner a lavar estos complementos textiles con una periodicidad o una temperatura insuficientes que no hará sino empeorar el problema. ¿Qué es lo que recomiendan hacer los expertos?
Con qué frecuencia lavar las sábanas
El especialista en alergología e inmunología Pablo Moreno explica en un reportaje para TN que el colchón, las almohadas y hasta el aire acondicionado pueden empeorar los síntomas de una alergia si no tomamos unas mínimas precauciones para acabar con los ácaros.
Y aquí lavar ropa de cama como sábanas, edredones o fundas de almohada muy de tarde en tarde y usando los programas ECO y de baja temperatura estándar de las lavadoras puede no ser suficiente, e incluso hacer que el problema se cronifique.
¿Cada cuánto hay que lavar la ropa de cama? Expertos en salud como el dermatólogo Alejandro Ruiz afirman en declaraciones a L'Internaute que cambiar las sábanas cada dos semanas o al mes no es suficiente. Lo ideal es hacerlo una vez por semana para evitar la acumulación de alérgenos y microorganismos.
Periodo que coincide con la recomendación de otros expertos como el farmacéutico Álvaro Fernández (@farmaceuticofernandez), invitado al programa Directo al Grano de RTVE, donde explicó que para ser higiénicos conviene cambiarlas entre una semana y 10 días.
La doctora Lindsay Browning, psicóloga y experta en sueño, en declaraciones a la BBC recomienda por su parte cambiar las sábanas una vez a la semana o, como máximo, cada dos semanas para mantener un entorno de descanso limpio y saludable.
UN VISTAZO A...
Como vemos, no es una cifra fija aunque la mayoría de expertos coincide en unos 7-10 días como mucho para personas sanas. Pero si sufres de alergias a los ácaros, problemas de acné u otras afecciones de la piel, es posible que debas cambiar las sábanas con mayor frecuencia, quizás cada pocos días.
Otro factor que influye es el de las condiciones climáticas. En verano o en climas cálidos la transpiración es más frecuente, por lo que tienes que lavar las sábanas con mayor regularidad. Y si hay mucha humedad relativa en el dormitorio, por ejemplo porque ha estado lloviendo durante días, la acumulación en la ropa de cama también puede requerir que actuemos y la lavemos antes.
La temperatura de lavado es esencial
Según el alergólogo Pablo Moreno, prestar atención a la temperatura del agua es otro factor esencial, ya que: “Si no se lava por encima de cierta temperatura, lo único que se hace es un ‘spa’ para los ácaros”
Los ácaros del polvo viven con una temperatura ideal de entre 15 a 21 °C, por lo que si queremos acabar con los que se hayan asentado en las sábanas, hay que lavar la ropa de cama con agua caliente a más de 60 °C.
Y después del lavado, se recomienda secar las sábanas con una secadora si es posible, ya que este calor adicional eliminará los ácaros supervivientes. El secado al aire libre es otra buena idea si hay sol potente directo, ya que los rayos ultravioleta eliminarán los ácaros del polvo superficiales, las bacterias o los alérgenos que estén presentes.
Dejar airear la cama antes de hacerla
Los ácaros del polvo prosperan en ambientes cálidos y húmedos, y aunque no lo parezca a simple vista, los dormitorios tienden a ser húmedos, ya que mientras dormimos exhalamos humedad que se queda en la estancia.
Por ello, hacer la cama en cuanto nos levantamos puede ayudar a retener la humedad que se crea mientras dormimos, creando las condiciones ideales para que prosperen los ácaros.
Lo ideal es abrir las ventanas y dejar que fluya un poco de aire con las sábanas y el edredón retirados para que se reduzca la humedad en el colchón. Y si puedes abrir las cortinas y las persianas, los rayos ultravioleta del sol también pueden ayudar a eliminar los ácaros del polvo más superficiales.
Vía | TN
Imagen de portada | cottonbro studio
En Xataka SmartHome | Antes ponía la almohada y sábanas al sol para eliminar los ácaros, pero tras leer a este neurocientífico he dejado de hacerlo
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