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¿Es realmente útil quitar el protector de los altavoces cuando los escuchamos?

¿Es realmente útil quitar el protector de los altavoces cuando los escuchamos?
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Probablemente muchas de las personas que estáis leyendo este post nunca os habéis planteado la pregunta del título. Puede que solo los que hayáis tenido la oportunidad de asistir a alguna audición en una tienda especializada en sonido o a una feria de Alta fidelidad hayáis caído en la cuenta de que, habitualmente, los responsables de este tipo de eventos suelen retirar los protectores de las cajas acústicas, dejando al descubierto los altavoces.

La razón que explica que los profesionales de los estudios de grabación y los audiófilos quiten estos elementos de sus cajas acústicas cuando las están escuchando no tiene nada que ver con la estética, aunque a algunos melómanos, entre los que me incluyo, nos gusta más ver los altavoces que mantenerlos ocultos detrás de un pedazo de tela.

No perdemos nada probándolo

El motivo por el que merece la pena quitar los protectores es estrictamente cualitativo: interfieren en el sonido, degradándolo muy ligeramente. No lo echan a perder, tampoco hay que exagerar, pero la diferencia se vuelve más perceptible a medida que ascendemos en el espectro de frecuencias.

Esto significa que el altavoz que se ve más perjudicado si colocamos un protector delante de él es el de agudos, el tweeter. Si hacemos lo mismo delante del cono del altavoz de medios, también empobreceremos ligeramente su sonido. Sin embargo, hasta ahora no he percibido ningún cambio en los altavoces de graves, por lo que en este caso, en mi opinión, no hace falta retirar el protector, a menos que prefiramos hacerlo por estética.

Protector de altavoz

La razón por la que el sonido «se apaga» ligeramente se debe a que la tela no es totalmente «transparente» desde un punto de vista acústico, probablemente debido a que modifica levemente, al menos, la velocidad de propagación de las ondas sonoras cuando inciden en su superficie.

En cualquier caso, lo ideal es que lo comprobéis vosotros mismos. Podéis hacer un experimento sencillo. Retirad el protector de vuestras cajas acústicas, coged un par de pañuelos de tela fina, dobladlos a la mitad y pedid a algún familiar que los coloque sobre los tweeters y los retire alternativamente mientras tú escuchas música desde tu posición de escucha habitual. Quizás te lleves una sorpresa. Y, si no notas ninguna diferencia, no tienes más que dejar los protectores en su sitio.

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